La actividad culminó frente a Tribunales con la lectura de una proclama que denunció femicidios, crímenes de odio y el desmantelamiento de políticas públicas.
Redacción EL ARGENTINO
La tarde del miércoles 3 de junio, Gualeguaychú volvió a ser escenario de una multitudinaria movilización en el marco de un nuevo “Ni Una Menos”. Desde las 17 horas, una extensa columna de agrupaciones feministas y mujeres autoconvocadas partió desde Rocamora y 25 de Mayo, recorrió el centro de la ciudad y finalizó en Tribunales, donde se realizó una performance artística y se leyó una proclama cargada de denuncias y reclamos.
El contexto estuvo atravesado por el reciente femicidio de Agostina Vega, adolescente de 14 años asesinada en Córdoba, y por el recuerdo de otras víctimas en Entre Ríos y el país. Las manifestantes exigieron la declaración de la emergencia en violencia de género y políticas públicas efectivas de prevención y protección.
Frente a Tribunales, la proclama resonó con fuerza: “Nos convoca hoy el peso de una ausencia que se multiplica, pero también la certeza inquebrantable de que el único lugar posible frente al horror es la vereda de la dignidad, la memoria y el encuentro. Hoy volvemos a decir con la misma urgencia, con más rabia pero con un amor infinito por las que nos faltan: ¡Ni Una Menos! ¡Vivas, libres, sin miedo y desendeudadas nos queremos!”
El texto denunció que en Argentina ocurre un femicidio cada 31 horas y que la violencia golpea con mayor crudeza a las identidades históricamente vulneradas: “La violencia machista se encarniza con nuestras mujeres marronas, con nuestras identidades indígenas y travestis. Ahí está el dolor punzante por el femicidio de Agostina, una gurisa de apenas 14 años. Con ella se demostró, una vez más, la matriz selectiva de la desidia.”
La proclama también apuntó contra las políticas nacionales: “El ajuste feroz, la política de hambre y la motosierra aplicada por el Gobierno Nacional atacan directamente la línea de flotación de nuestra supervivencia. Han desfinanciado programas vitales como el Acompañar, el Igualar y el ENIA. Pretenden empujar el infame proyecto de ley de falsas denuncias, una trampa jurídica diseñada para amordazar a las víctimas.”
El documento recordó casos emblemáticos como el triple lesbicidio de Barracas y el triple crimen de Florencio Varela, y exigió justicia por Pamela, Andrea, Mercedes, Lara, Morena y Brenda. También se mencionaron los travesticidios de Gualeguaychú ocurridos en 2009, reclamando memoria y verdad: “La brutalidad de sus muertes no puede resolverse con el archivo de sus causas ni el silencio social. Exigimos justicia real que entienda que las vidas travestis y trans importan.”
El cierre fue un llamado a la acción colectiva: “A las víctimas directas de la violencia machista queremos decirles: no están solas. Frente a un Estado que ignora, hay un movimiento que abraza. Frente a una (IN)-justicia que es cómplice, hay una comunidad que sostiene. No nos van a quitar la esperanza, porque la esperanza es un acto de resistencia política. Seguiremos marchando. Sosteniendo en alto la memoria de cada una de nuestras víctimas y sobrevivientes. ¡Ni Una Menos!”
La jornada del 3J en Gualeguaychú se inscribió así en el undécimo aniversario del movimiento que nació en 2015 y que, año tras año, sigue movilizando a miles en todo el país para exigir un futuro libre de violencias.