La titular de la láctea Cremigal lidera la Unión Industrial de Entre Ríos con el foco puesto en la competitividad regional, la infraestructura y el fomento de la inversión privada.
Por Karina Escola
Tras una historia familiar de superación, es la primera mujer que se pone al frente de la institución que nuclea a 150 industrias. En esta entrevista exclusiva, Valenti analiza la urgencia de infraestructura vial y conectividad para las fábricas en un contexto de rentabilidad acotada.
Celeste Valenti, titular de la empresa láctea Cremigal, es la nueva presidente de la Unión Industrial de Entre Ríos (UIER), una institución que nuclea a aproximadamente 150 industrias y cámaras sectoriales de la provincia. Su llegada a la conducción se produjo tras desempeñarse como vicepresidenta primera durante la gestión de Gabriel Burdín. Entrevista exclusiva con la titular de UIER.
Sobre su acceso al cargo, Valenti señaló: “Fueron muchos años, siempre de a poquito, me incorporé a UIER apenas tuve que hacerme cargo del negocio familiar para contactarme con otras empresas que tenían los mismos problemas o desafíos. Nunca imaginé que iba a presidir esta institución”. La decisión final fue impulsada por sus colegas de la UIER: “Ellos fueron los me terminaron de convencer, me dijeron: ‘Celeste, tenés que ser vos, confiamos en que vas a poder'”. La actual Comisión Directiva se compone por un grupo que incluye a diversas mujeres de distintos rubros y perfiles jóvenes.
Objetivos de gestión y desafíos industriales
La agenda de la UIER bajo su presidencia se centra en la continuidad de ejes estratégicos y en el análisis comparativo regional. “Hoy en día lo que estamos viendo es empezar a estudiarnos nosotros: cómo estamos respecto a las otras provincias de la región centro”, afirmó Valenti. Entre las prioridades legislativas y técnicas, la institución aborda normativas ambientales, leyes de parques industriales y cuenta con seis departamentos especializados en áreas como legales, recursos humanos y tecnología.
Valenti identifica como una necesidad provincial el fomento de la actividad privada: “Entre Ríos necesita que haya más trabajo genuino, más industrias y más inversiones privadas”. En este sentido, la entidad trabaja con el Gobierno en el análisis de incentivos para los empresarios que quieren invertir y, según sus palabras: “Armar una propuesta realmente atractiva”.
En cuanto a la operatividad diaria, la preocupación se centra en la infraestructura y los insumos energéticos. “Estamos viendo también el día a día, por ejemplo, ahora hay un tema de que no sabemos si va a haber gas en el invierno”, explica Valenti, detallando que la UIER actúa en representación de las industrias ante estos escenarios. También destaca como fundamentales la infraestructura vial y la conectividad a internet para el funcionamiento de las fábricas.
La trayectoria de Celeste Valenti en el sector industrial comenzó a sus 22 años cuando, junto a su hermano Ignacio —que en ese momento tenía 18—, tuvo que ponerse al frente de la Cremigal tras el fallecimiento de su padre en 2004: “Fue un shock. A veces hay cosas que no me acuerdo, pero fue bravo porque primero fue hacerse cargo de algo que no entendía por dónde arrancar y segundo también había perdido a mi papá. Estaba triste, pero la circunstancia hizo que tenga que tomar decisiones y afrontar la realidad”.
A pesar de contar con formación en Comercialización y Administración de Empresas, Valenti reconoció que no estaba involucrada en la operatividad diaria de la fábrica en ese entonces. Su crecimiento se basó en el aprendizaje directo con el personal: “Mi papá trajo buena gente y fue cada uno de ellos los que me enseñaron y así fuimos creciendo juntos”.
Bajo su gestión, la empresa pasó de procesar aproximadamente 100 mil litros de leche diarios a alcanzar promedios de 500 mil litros en períodos de alta producción. Actualmente, la firma ocupa el puesto número 15 en el ranking nacional de recibo de leche estando entre las 15 más importantes del país en procesamiento.
El crecimiento se sustentó en diversas etapas: por un lado, continuar con la producción de leche en polvo que había empezado su padre, que como Pyme los obligaba a jugar como las grandes industrias. Apuntaron a la diversificación de productos con producción de yogur para agregar valor a la materia prima y no depender exclusivamente del mercado del queso cremoso. Impulsaron la leche larga vida en 2021 con un sachet complejo, tras investigar alternativas en Finlandia, Francia y Colombia. Y profundizaron la integración con producción propia a través de tambos, incluyendo inversiones recientes en sistemas de ordeñe tipo calesita.
En cuanto a la inserción en mercados externos, Cremigal destina actualmente alrededor del 5% de su volumen de producción a la exportación, lo que representa un 7% de su facturación total. El proceso de internacionalización comenzó con la planta de leche en polvo, hito que Valenti describe como un motor de profesionalización: “Me dio el puntapié para decir: 'voy a habilitar la planta para exportar' y esa decisión hizo que tengamos que tener un orden diferente ya que fue la base para el crecimiento fronteras afuera”. Además de la leche en polvo, la empresa proyecta concretar su primera exportación de quesos a Brasil a fines de este mes. Según la empresaria, este paso hacia nuevos mercados “exige estar más atentos porque es otro mercado”.
Respecto al financiamiento de estas inversiones, Valenti aclara que Cremigal no mantiene niveles altos de endeudamiento: “La deuda para reinvertir en la empresa la tenemos con el mismo proveedor. Vamos creciendo a paso firme”.
En la actualidad, el enfoque se desplaza hacia la eficiencia de costos debido a la coyuntura económica: “Hoy en día, la rentabilidad es muy pequeña y por eso vamos paso a paso cuidando siempre la calidad de cada uno de nuestros productos”.