Así lo informó Ángel Tofolón, histórico dirigente de la Uocra Gualeguaychú. La crisis de la construcción se refleja en múltiples frentes: obras públicas paralizadas, inversión privada en retroceso, aumento de la informalidad laboral y un marcado descenso en la venta de materiales.
Redacción EL ARGENTINO
Ángel Tofolón, dirigente sindical de Unión Obrera de la Construcción de la República Argentina (Uocra) Gualeguaychú, expuso la delicada situación del sector. La paralización de obras públicas, el cambio en el sistema de financiamiento y la falta de inversión privada han dejado a más del 60% de los trabajadores fuera de la formalidad. El impacto alcanza a corralones, cooperativas y familias enteras que dependen de la actividad.
Cambio de reglas que golpea al sector
El sindicalista explicó que el sistema de obra pública cambió de manera sustancial en los últimos años. “Antes el Estado adelantaba parte del dinero a las empresas, que podían iniciar la obra sin arriesgar capital propio. Hoy es al revés: primero hay que invertir y recién después se cobra. Eso es lo que los empresarios no quieren, porque el riesgo ahora es real”, comento Tofolón a EL ARGENTINO.
“Este nuevo esquema, sumado a la falta de seguridad jurídica, ha generado que muchas empresas prefieran resguardar su capital en circuitos financieros antes que destinarlo a proyectos de infraestructura”, agregó.
Asimismo, en relación a la obra pública hizo referencia a la cantidad de obras detenidas en Gualeguaychú: “El hospital zonal, una obra clave para la región, está prácticamente paralizado. El nuevo edificio de Tribunales también permanece sin avances, y las obras escolares son de baja envergadura, incapaces de absorber mano de obra significativa”.
Actualmente, solo dos proyectos de viviendas —uno de 40 unidades y otro de 100— sostienen a unos 100 trabajadores en total. Frente a esto, Tofolón advirtió que “casi el 60% del padrón de la Uocra está fuera del circuito laboral formal, trabajando por cuenta propia o en tareas ajenas a la construcción”.
El avance de la obra informal
La falta de inversión estatal y privada ha impulsado un crecimiento de la obra informal. Refacciones de viviendas, pequeños arreglos y trabajos por tarea se han convertido en la principal fuente de ingresos para muchos obreros. “Más del 50% de lo que antes era obra formal hoy se transformó en informalidad. El obrero trabaja por tarea, sin estar registrado, y cobra por trabajo terminado”, explicó el sindicalista.
Este fenómeno también repercute en los corralones, que sostienen ventas gracias a los trabajadores cuentapropistas, aunque sin el volumen que generaba la obra pública.
La crisis golpea también a los comercios de materiales. Desde un corralón de la zona sur de Gualeguaychú, confirmaron que las ventas “vienen bajando de a poco” y que la gente particular frena refacciones por falta de dinero. “Antes compraban diez bolsas, ahora compran dos”, graficó el comerciante consultado.
“Aunque los precios suben en porcentajes bajos —entre 2 y 5%—, el problema central es la falta de plata en la calle. Los proveedores aparecen en cantidad, pero los corralones no pueden sumar más porque se compra menos. La venta está por muy debajo de lo que era antes de esta crisis”, manifestó, en tanto, el dueño de un corralón ubicado en la zona noroeste de la ciudad.
El ánimo de los trabajadores
“El obrero hoy está desanimado, porque no puede cumplir con lo básico de las necesidades de la casa. Deambula buscando changas, corta pasto, hace cualquier cosa. Pero lo que realmente sabe hacer es construir”, señaló Tofolón. Quien explicó la escala salarial vigente en el sector: un oficial especializado percibe alrededor de $6.119 por hora, mientras que el oficial cobra $5.235; el medio oficial alcanza los $4.837 y el ayudante $4.452.
Estos valores responden a una jornada laboral de ocho horas, aunque en muchos casos se extiende a diez o doce con el pago de horas suplementarias. En cuanto al personal de vigilancia, el sereno tiene un sueldo mensual que ronda los $794.500, lo que refleja la actualización de los convenios y la realidad de los distintos puestos dentro de la actividad.
Por último, Tofolón dijo que “la situación de Gualeguaychú no es ajena a la crisis nacional”, pero remarcó agravantes propios: “La falta de peso político provincial ha relegado históricamente la coparticipación hacia Concordia y Paraná. Con la llegada de nuevas autoridades, esperamos que el reparto sea más equitativo y que lleguen obras a nuestra región”.
“La construcción es el motor de la economía. Si se reactiva, se mueve todo: el comercio, la industria, el trabajo. Esperamos que el gobierno encuentre el camino y que los políticos entiendan que nacieron para servir y no para servirse”, cerró el dirigente gremial.