
El texto fue firmado por la concejal Mirta Sulzyk, y en las próximas semanas podrá ser analizado por los ediles. Tres proteccionistas de Gualeguaychú plantearon su postura y criticaron duramente el concepto de “refugio”. Además, indicaron que las ordenanzas vigentes van en contra de lo planteado.

Por Mónica Farabello
La problemática animal es analizada y tratada por los diferentes gobiernos municipales; y aunque hasta el momento no se haya alcanzado una resolución óptima, las proteccionistas insisten que el único camino es la tenencia responsable y la castración gratuita, masiva y sostenida en el tiempo.
EL ARGENTINO publicó los dos proyectos firmados por la concejal de La Libertad Avanza, acerca de una posible creación de un refugio animal, y de la instalación de caniles en las plazas.
Las repercusiones no se hicieron esperar. La referente de Patitas, Coqui Carbó, opinó que “para lo que se pretende hacer, hay que derogar la ordenanza vigente que es la 12803/2023, que prohíbe claramente la conformación de refugios”.
Además, aseguró que desde que salió publicada la información en EL ARGENTINO, no pararon de llegarle consultas y mensajes. “Me encantaría que la gente sepa la historia de lo que han sido las perreras municipales; porque mi mamá fue la fundadora de la protectora y anteriormente mi abuela. Hay una historia atrás de lo que son las perreras municipales y lograr que ahora los dos refugios que existen, estemos en la misma sintonía es mucho. Y no es una sintonía aislada al resto de las opiniones del país y de la Argentina. Es algo a nivel nacional y te diría mundial, porque en otros países no existe el concepto de perrera municipal. Estados Unidos tiene otro tipo de accionar, pero aún así, no hay perros sueltos porque han hecho honor al concepto de educación y castración. Esos dos conceptos tienen que ir de la mano”.

“Esto atrasa 20 años”
Por su parte, la proteccionista y referente de La Casita, Carmen Colombo, opinó que si se tomara la decisión de crear un refugio o perrera municipal, “vamos a retroceder más de 20 años. Las personas que estamos a cargo de los refugios, coincidimos en lo mismo: Los refugios no deben existir. No solucionan la problemática de los perros en la calle. Todos los proteccionistas coincidimos en lo mismo”.
Además, recordó que el refugio La Casita “nació en el año 2008 porque había 32 perros en el parque Unzué que iban a ser levantados del lugar. Yo los venía cuidando desde el año 2000, y en un ataque de nervios porque se los iban a llevar, empecé a buscar un lugar para poder trasladarlos.
Finalmente, trasladamos a los 32 perros. Cuando la gente se enteró que en ese lugar había animales alojados, empezaron a tirarnos perros en la esquina, en la puerta, a la vuelta. Y así fue que el refugio llegó a tener una cantidad exorbitante de animales. Algunos se dieron en adopción, otros se enfermaron y se murieron. Hoy en día hoy están todos viejitos y van muriendo por enfermedades típicas de la vejez”.
“Los animales que viven ahí son invisibles ante la sociedad porque hay alguien que se ocupa de ellos. Las personas que nos ocupamos de ir en el día a día a trabajar y atenderlos, somos muy poquitas. En los tres refugios es lo mismo”, opinó Colombo y agregó que “no son siempre perros callejeros los que muerden. La mayoría de las mordeduras de perros son de perros con dueños. Lo mismo ocurre con la suciedad de los perros en las veredas y en las plazas”, dijo en referencia a los argumentos del proyecto de Sulzyk.
En cuanto a las enfermedades transmitidas por los animales, Carmen Colombo indicó que “hay enfermedades que nombran ahí que no son contagiables a los humanos, por ejemplo el parvovirus” y agregó: “los concejales deberían solicitar información con veterinarios, con proteccionistas que tenemos muchos años de experiencia”.
La referente de La Casita destacó el trabajo que se viene haciendo en cuanto a las castraciones, y opinó que ese es el camino a seguir. “Hoy en día, todo va enfocando hacia el bienestar animal y la tenencia responsable. Crear una perrera no estaría dentro del bienestar animal. Hay que arrancar por la educación; los refugios y caniles nos hacen retroceder 20 años”, cerró.
“Encerrar animales no es la solución”
María Antúnez, integrante de Provoin (Proteccionistas Voluntarios Independientes) conversó con EL ARGENTINO y expresó que si se “habla de refugio, es claro que la persona que presentó los proyectos no se sentó a leer lo que hay vigente; porque los refugios están prohibidos en el artículo 16 de la ordenanza”.
“Si tienen recursos, lo que tienen que hacer es ponerse a trabajar más duro en el programa que tenemos vigente porque se están desperdiciando los recursos de la ciudadanía. Se necesita una mejor difusión del programa de castraciones, que hasta ahora ha sido malísima. Que saquen un rodante por los barrios: dos, tres, cuatro días antes de las castraciones para que la gente vaya y se entere”, opinó María.

“Encerrar los animales no es la solución. Lamentablemente esta gente no se informa, no lee en el programa. No digo que la concejal haya tenido mala intención; lo que sí creo es que tenemos que dejarnos de querer hacer cosas desde lo que nosotros pensamos o creemos. Tenemos que hacer cosas basadas en la lectura, en la información y en consultar con gente que sí sabe de estas cuestiones. Acá vemos mucha desinformación”, sostuvo la proteccionista.
En cuanto al fragmento donde se expone sobre la peligrosidad de los animales y los problemas de la basura rota y los excrementos, Antúnez opinó que “lo más importante de controlar en cuanto a la sobrepoblación de animales son las parasitosis que se contagian a los niños. El Programa de Equilibrio Poblacional de Perros y Gatos, está respaldado por la Sociedad Argentina de Pediatría, porque este es uno de los problemas más grandes que enfrenta hoy por hoy la niñez en Argentina. Es importantísima la cantidad de niños que -entre 40 y 80 por ciento- según la región del país, están parasitados. ¿Qué traen estas parasitosis? Desnutrición, malnutrición, retraso en el desarrollo cognitivo y retraso en el desarrollo intelectual. Esos chicos, cuando vayan a la escuela, van a aprender menos y van a tener a futuro menos herramientas que los que no sufrieron estas consecuencias de la sobrepoblación de perros y gatos, que puede ser controlada y debe ser controlada por el Estado”, concluyó.
Otra mirada de la tenencia responsable
Según la mirada de Antúnez, el Estado no puede desligarse de sus responsabilidades: “por años se lo tiró por la cabeza al proteccionismo y, en segunda instancia, a las personas comunes con el famoso verso de la tenencia responsable. Con esa postura, lo que hacen desde el Estado, nacional, provincial y municipal, es poner la responsabilidad en el ciudadano”.
Además, coincidió con Carmen Colombo, en que los concejales hablen con quienes están interiorizados sobre la temática.
“El refugio tiene que desaparecer y para eso tiene que llevarse adelante este programa con mucha responsabilidad y el Estado no se lo está tomando en serio. De hecho, la gente de la Red de Políticas Públicas, todavía esperan una respuesta del intendente Davico. Nunca los atendió. Entonces, hicieron un montón de cosas mal”, concluyó.
Finalmente, insistió en la necesidad de profundizar las castraciones. Argumentó que “por cada ser humano que nace, nacen 15 perros y 45 gatos. ¿A quién se le ocurre que si no controlamos la sobrepoblación, esos animales van a poder ser dados en adopción? Todos tenemos más perros de los que deberíamos y quisiéramos. ¿Por qué? Justamente por la sobrepoblación. Entonces, si no se controla la sobrepoblación, es imposible. Es ahí donde hay que poner el foco”, cerró.
Qué dice la ordenanza en vigencia
La ordenanza 12803 del 2023 tuvo como finalidad dotar al Municipio de un nuevo status de Protección Animal y de Salud Pública Animal, Humana y Ambiental. “A fin de cumplir con dichos objetivos se establece: la prohibición del sacrificio de perros y gatos; a la vez que, en el orden sanitario, se instaura un régimen de castración quirúrgica como único método efectivo de control poblacional”.
“Que, de este modo se construye responsabilidad en la comunidad, a partir del ideario de un Estado presente que da el ejemplo a través de un servicio público de excelencia en esta materia”, se expresa.
A continuación, resaltaremos sólo algunos de los artículos más significativos.
ART.1º.- Atento que la problemática de la sobrepoblación de perros y gatos afecta a toda la comunidad, se declara a esta Ordenanza de orden público y operativa.
ART.2º.- El Municipio de San José de Gualeguaychú protege la vida de los animales, previene los actos de crueldad y maltrato, controla su salubridad y su reproducción con métodos éticos, transformándose la Sala de Veterinaria Municipal en el Centro Municipal de Salud Animal y Zoonosis. El Municipio es independiente de cualquier otra institución en el ejercicio de las funciones que le son propias en materia de sanidad animal y salud pública.
ART.3º.- Prohíbase al Estado la práctica de matanzas por cualquier método, la eutanasia y el sacrificio de perros y gatos.
ART.4º.- Declárese como único método ético y eficiente para el control del crecimiento poblacional de perros y gatos, la práctica de la castración quirúrgica gratuita, masiva, no excluyente, sistemática, extendida y temprana de machos y hembras, de especie canina y felina.
ART.10º.- Las campañas de castración tanto en sede como barriales o en las localidades del distrito incluirán el servicio de clínica veterinaria, vacunación y desparasitación en el marco del cuidado integral de la salud humana y animal. En domicilios con DIEZ (10) o más animales sin castrar, el servicio de castración y desparasitación se prestará en el lugar, así como la vacunación antirrábica anual obligatoria y gratuita por parte del Municipio, prestando los mismos servicios a los vecinos de ese barrio hasta completar el número de castraciones que debe cubrirse en cada jornada.
ART.16º.- En el ámbito del Municipio queda prohibida la construcción de “perreras”, caniles o refugios para albergue de animales. En caso de la previa existencia de estos últimos, se tomarán las medidas necesarias para avanzar hacia su cierre, tales como interrumpir los ingresos, profundizar el porcentaje de castraciones y las campañas de adopciones para asegurar los egresos.
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