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ABUSO DE AUTORIDAD

La defensa de los policías llamó a declarar a Davico y a Fiorotto en el juicio

Ambos conocen a los acusados de abuso de autoridad y privación ilegítima de la libertad de una menor cuando actuaban en la Comisaría Quinta.

Jueves, 27 de Febrero de 2025, 14:02

Redacción EL ARGENTINO

El ex intendente de Pueblo Belgrano y el actual, Mauricio Davico y Francisco Fiorotto, fueron convocados por el abogado defensor de los policías Raúl Guido y César Rodríguez, a declarar el lunes como testigos en el juicio que se les sigue por el delito de abuso de autoridad y privación ilegítima de la libertad de una menor de 16 años.

 

El juicio comenzó el lunes con la etapa probatoria y los testigos convocados por la representante del Ministerio Público Fiscal, Martina Cedrés. En ese primer día declaró la joven víctima, que actualmente es mayor de edad, y su madre, entre otras personas. El martes y miércoles siguieron declarando ante el juez Mariano Caprarullo más personas convocadas por la parte acusadora y este jueves lo hicieron los primeros tres testigos llamados por la defensa de los imputados.

 

Pero la nota más importante será lo que ocurra el próximo lunes, antes de que se realicen los alegatos de clausura. El abogado defensor Alfredo Vitale incorporó entre su lista de testigos a los integrantes de la anterior y actual gestión municipal de Pueblo General Belgrano, a que declaren sobre la relación que mantenían con el ex comisario de la localidad, Raúl Guido, y brinden una descripción de su persona.

 

 

Mauricio Davico, quien actualmente ocupa el cargo de Intendente de Gualeguaychú, era jefe comunal en Pueblo Belgrano durante todo el tiempo que Guido fue el comisario del pueblo. Francisco Fiorotto también conoce al imputado porque también fue parte del gobierno de Davico. La tercera llamada a declarar es la viceintendenta Carola Gerling, que también fue viceintendenta de Davico en la última gestión.

 

Luego de esos testimonios se realizarán los alegatos de clausura y se conocerá el pedido de pena que realizará la fiscal Cedrés. Por el tipo de delitos que se les imputa a ambos funcionarios policiales, es muy probable que sean penas de cumplimiento condicional, pero que de encontrarlos culpable los afectará en la carrera policial.

 

El hecho

Todo sucedió en la madrugada del 7 de febrero de 2021. Era época de pandemia y de restricciones, momentos en que a partir de determinado horario no se podía andar en la calle.

 

Esa madrugada, un grupo de no más de siete jóvenes se habían reunido en la casa de uno de ellos en Gualeguaychú a jugar al truco y alrededor de las 5 decidieron llevar a una de sus amigas a su casa en Pueblo Belgrano. Eran cuatro en el auto, siendo tres de ellos con domicilio en Gualeguaychú.

 

Al llegar a la garita policial de las termas, se encontraron con un control, con dos funcionarios. Los pararon y le interrogaron al conductor hacia dónde se dirigían, porque en ese horario no se podía circular. El adolescente le explicó al policía que llevaban a su amiga hasta la casa y fue ahí que la joven de 16 años bajó la ventanilla trasera y le mostró su cara al comisario del pueblo, al que ya conocía, porque estaba a cargo de la Comisaría de Pueblo Belgrano desde hacía muchos años.

 

Se trataba de Raúl Guido, un policía bonachón, carismático, al cual todo el pueblo conocía y que de ninguna manera transmitía inseguridad. “No había nadie en el pueblo que no lo conociera y no había nadie en el pueblo que él no conociera”, contó una fuente del caso a EL ARGENTINO.

Es por este motivo que, cuando el hecho trascendió, en una localidad tan chica como Pueblo Belgrano, causó asombro e indignación. Incluso, le costó el puesto al comisario en cuestión, que hoy trabaja en la Departamental de Policía de Federación.

 

 

 

Volviendo a esa madrugada del 7 de febrero de 2021, el comisario identificó rápidamente a la pasajera. Le dijo que se bajara del auto y que fuera a su casa caminando o que los esperara, que ellos la llevarían en la patrulla, mientras que sus amigos debían dar vuelta y regresar a Gualeguaychú, porque en ese horario no podían transitar.

 

La joven no dudó, porque decidió confiar en el policía, a pesar de que al otro policía que lo acompañaba no lo conocía. El otro funcionario era un suboficial que en ese momento tenía 36 años, seis menos que su compañero y colega encargado de la Comisaría.

 

Los adolescentes retornaron no muy convencidos de haber dejado a su amiga, pero no tenían muchas alternativas y en definitiva había quedado en “buenas manos”. Los policías prepararon el mate y en ese mismo momento empezaron a decirle cosas, "a modo de broma", pero insinuando que la adolescente venía de una fiesta con hombres.

 

La chica subió al patrullero. La distancia desde donde estaban hasta la casa de la menor no era mayor a los 500 metros, ni a diez minutos de tiempo. Sin embargo, decidieron darle otro rumbo al paseo. En vez de dirigirse a la casa de la joven, que quedaba en dirección al centro de Pueblo Belgrano viejo, la llevaron por la calle Mariano Sánchez en sentido a Pueblo Belgrano nuevo. Es decir, en sentido totalmente contrario.

 

 

 

Esto fue inmediatamente advertido por la chica, que comenzó a preguntar a dónde iban, pero ahí mismo comenzaron a decirle que no dijera nada, a amenazarla con que había incumplido la ley porque las reuniones no se podían hacer y le pidieron que les entregara desbloqueado su teléfono celular. La chica se los dio y el comisario comenzó a revisarle sus fotos y sus redes sociales.

 

Le encontraron imágenes posando ante la cámara y empezaron las insinuaciones. Preguntas incómodas y ofrecimientos sexuales, por sus experiencias de hombres grandes, que sabían lo que se debía hacer en la cama y todo lo demás. Incluso, -y según reza en la denuncia – gesticulaban tocarse los genitales por arriba de la ropa.

 

La joven no entró en pánico y exigió que la llevaran a su casa. Estaban muy lejos de su hogar, en una zona casi descampada, al sur de Pueblo Belgrano nuevo, y exigió que la llevaran hasta su domicilio. Los dos hombres accedieron, pero no la dejaron en su vivienda, sino en la esquina sobre calle 1° de Diciembre, no sin antes haberla agregado a sus cuentas de Instagram.

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Pueblo Belgrano Mauricio Davico Denuncia Fiorotto
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