La ratificación del tratado comercial entre la Unión Europea y Mercosur abre la puerta a la importación de alimentos procesados en Europa, generando un intenso debate sobre salud y calidad nutricional.
Redacción EL ARGENTINO
El acuerdo de asociación entre la Unión Europea y Mercosur, aprobado en enero de 2026 y en proceso de ratificación durante febrero, promete transformar el mapa del comercio internacional. Sin embargo, detrás de los discursos oficiales sobre integración y oportunidades, emergen voces críticas que advierten sobre los efectos negativos, especialmente para Argentina.
La posibilidad de que productos ultra procesados provenientes del bloque sudamericano ingresen masivamente a Europa ha encendido alarmas en torno a la preservación de la dieta mediterránea, reconocida por su valor saludable y cultural. En paralelo, Argentina se enfrenta a un dilema: aprovechar la apertura de mercados o asumir los costos de un modelo exportador que puede deteriorar su imagen y su tejido social.
Riesgos para Argentina en el nuevo escenario
La narrativa oficial celebra el acuerdo como una oportunidad para ampliar exportaciones, pero la realidad argentina muestra fisuras. El país, con una economía marcada por la dependencia de materias primas y alimentos, podría ver cómo su oferta se concentra en productos procesados de bajo valor nutricional. Este perfil exportador, lejos de consolidar una marca país asociada a calidad y tradición, amenaza con ubicar a Argentina en el centro de un debate europeo sobre salud pública.
Los especialistas advierten que la apertura hacia alimentos ultra procesados puede generar un efecto boomerang: si Europa percibe a Argentina como un proveedor de productos que erosionan la dieta mediterránea, la reputación nacional quedará debilitada. A ello se suma el riesgo de sanciones regulatorias, restricciones futuras y un mercado cada vez más exigente en términos de trazabilidad y sostenibilidad.
En el plano interno, el acuerdo también plantea tensiones. Los sectores exportadores celebran la posibilidad de nuevos ingresos, pero organizaciones sociales y de salud alertan sobre el impacto de replicar ese mismo modelo en el consumo local. La expansión de la industria de ultra procesados, incentivada por la demanda externa, puede profundizar problemas de obesidad, malnutrición y desigualdad alimentaria en Argentina.
El acuerdo Mercosur–UE, lejos de ser una simple apertura comercial, expone las contradicciones de Argentina en el escenario global. La promesa de crecimiento económico se enfrenta a la amenaza de un deterioro en la imagen internacional y a riesgos sociales internos vinculados a la salud y la calidad de vida.