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“APRENDER A SER VIEJO”

Las voces del Hogar de Ancianos, a 93 años de su fundación

Fue fundado gracias a la labor del padre José María Colombo y actualmente se proyecta hacia la autosustentabilidad. Con el apoyo comunitario y la unión de voluntades, la institución apunta a ampliar sus instalaciones y consolidarse como un espacio abierto y solidario. Las voces de quienes lo habitan

Sábado, 13 de Junio de 2026, 5:00

Por Sandra Insaurralde

“Yo cumplí años el jueves 4 de junio”, comentó la mujer de 74 años, mientras se iba armando, para la charla, una ronda improvisada de abuelos y abuelas residentes del Hogar de Ancianos de Gualeguaychú. Este 2026, la institución cumple 93 años y Ada será coronada reina del hogar, algo que la llena de orgullo.

 

La comunidad gualeguaychense, que ha seguido de cerca la historia del Hogar de Ancianos, entiende que ese recorrido atravesó etapas de voluntariado, crisis económicas, y la consolidación de un espacio que hoy alberga a más de treinta residentes. La historia del hogar se enlaza con las voces de quienes lo sostienen día a día y de esos adultos mayores que han proyectado un plan de vida dentro de sus muros.

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Rosa: "Un día vino un chico con un parlante y nos puso Los Palmeras. Con esa música nos bailamos todo”

En esta ocasión, El Argentino dialogó con el presidente de la Comisión Directiva, Gustavo Picolli, y con un grupo de residentes que contaron cómo transcurren esta etapa de su vida. Lo que, a su vez, nos permite comprender cómo se proyecta el futuro de la institución.

 

Actividades, charlas y compañía

Hace once años que Ada vive en el hogar. Su tiempo se reparte entre dibujos y bailes. Su personalidad coqueta se refleja en detalles simples. “Me gusta pintarme las uñas, ahora que viene el mundial me las pinté de celeste”, contó.

 

Frente a ella se sentó Rosa Margarita, que llegó hace seis meses y disfruta de la amistad. “Hacemos gimnasia, pilates y lo más lindo son los bailes. Un día vino un chico con un parlante y nos puso Los Palmeras. Con esa música nos bailamos todo”, contó. Y agregó: “Antes vivía con una chica, pero me sentía sola. Acá no conocía a nadie, pero de a poco los voy conociendo y me di cuenta que quiero estar con ellos”. Sus palabras muestran cómo la rutina del lugar le devolvió el sentido de pertenencia. “Lo bueno de estar acá es que tengo amigas, mis primas me visitan seguido y me traen regalitos”, aportó Ada, sonriente.

El presidente de la Comisión Directiva del Hogar de Ancianos, Gustavo Picolli, en tanto, subrayó la importancia de las visitas: “Treinta minutos de charla con un adulto mayor son más provechosos que renegar frente al televisor. Donar tiempo para compartir una misa, un mate o una charla cambia la perspectiva del adulto mayor”.

 

Aunque es ingeniero y mantiene su actividad profesional, Picolli dedica gran parte de su tiempo a las tareas de la institución y valora el trabajo que realiza el equipo junto a Susana, quien coordina las tareas diarias. “Uno cumple un rol institucional, pero también práctico”, explicó quien se define como “el despertador de sonrisas ajenas”.

“Un ser humano debe reír al menos tres veces por día. Si logramos que un adulto mayor exprese tres sonrisas en 24 horas tendrá un mejor pasar. Mi objetivo es que cada abuelo que vive en la residencia pueda sonreír”, apuntó.

<i>Ángela fue profesora de corte y confecci&oacute;n, cos&iacute;a con m&aacute;quina industrial y record&oacute; su paso por la Escuela t&eacute;cnica N&deg;1</i>
Ángela fue profesora de corte y confección, cosía con máquina industrial y recordó su paso por la Escuela técnica N°1

Una intuición que se fortalece

Allí conviven ex maestras y profesores, personal no docente, empleados bancarios y comerciantes. Ninguno está en situación de calle, todos ingresaron por decisión personal y tras un período de prueba, lo que garantiza que la residencia sea una elección libre y no una imposición familiar.

 

El hogar enfrenta el desafío de equilibrar costos y sustentabilidad. “No somos proveedores de PAMI, entonces debemos instrumentar otras formas para cerrar números. Pero lo importante es que el adulto mayor pueda vivir su proyecto de vida de manera agradable. Como decía el Curita Gaucho, vengo a aprender a ser viejo. Esa es la sabiduría que guía al Hogar”, expresó el presidente de la Comisión Directiva.

Cada residente aporta un matiz distinto a la vida cotidiana. La celebración de los 93 años se convirtió en una oportunidad para escuchar esas voces que, con ternura y memoria, dan sentido al presente. Por ejemplo, Raúl María aportó a la charla una mirada más reflexiva. Con sus 85 años aspira a gestionar ideas y deseos: “Me gustaría poder encarar un mini emprendimiento para ayudar a la economía, porque la mayoría somos jubilados”, compartió, al tiempo que recordó su vida laboral y política, su paso por el Banco de Entre Ríos y su pasión por la locución. “Cuando estoy al frente de un micrófono me siento muy feliz, es algo que me hubiese gustado hacer”, confesó.

 

Ángela, de 78 años, también llegó hace poco. Se la ve paciente. Observa y escucha con atención. Fue profesora de corte y confección, cosía con máquina industrial y recordó su paso por la Escuela técnica N°1: “Hacía pantalones, polleras, remeras, todo lo que se pudiera pasar por la máquina lo hacía”.

 

En la actualidad, Ángela participa de yoga, meditación y gimnasia, y valora mucho la interacción cotidiana. “Las actividades son libres todo el día. Lo mejor es que nunca estamos solos. Una palabra tras otra, un comentario y se va armando la amistad”, contó la docente que, aunque reconoció que a veces la tristeza aparece, “esta casa es nuestro hogar y nuestra familia”.

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Raúl: “Me gustaría poder encarar un mini emprendimiento para ayudar a la economía, porque la mayoría somos jubilados”

La actualidad de la institución es la de “un espacio abierto a la comunidad”, que busca crecer en infraestructura para responder a la alta demanda de alojamiento. En este sentido, Picolli remarcó el desafío de ampliar las instalaciones junto al Rotary Club. La apuesta es encaminarse hacia la autosustentabilidad, con colectas y proyectos que ya superan las viejas iniciativas. “El objetivo es vivir estos 93 años de vida llenos de desafíos superados y encaminarnos hacia un centenario productivo”, resumió.

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