
Después del informe realizado por el Colegio de Ingenieros a pedido de la Municipalidad, se descarta la utilización del lugar tal como está. Hay una investigan sumaria en curso. Aunque no es una prioridad para la gestión, se evalúa la posibilidad de reforzar la estructura o quitarle pisos.

Por Luciano Peralta
“Los ingenieros hicieron una auditoría, un peritaje, y sí está torcido; están mal las bases y está mal construido. Y no saben de dónde salieron las maderas, y no saben quién lo hizo, y no hay cálculos”. Así se refirió, este viernes, el jefe de Gabinete de la Municipalidad de Gualeguaychú, Luciano Garro, a la cuestionada obra del Mirador de la Península, inaugurada sobre el cierre de la segunda gestión del ex intendente esteban Martín Piaggio.
En declaraciones periodísticas, el funcionario dijo que, por el momento, no se sabe qué se va a hacer con el mirador, al cual no se puede ingresar, según dispuso el gobierno local. Se tomó esta decisión después de haber recibido el informe de la verificación estructural, de parte del Colegio de Ingenieros, hace un mes atrás, en el que se marcan groseras deficiencias en dicha construcción.
“La estructura, tanto de madera como de hormigón, de la obra denominada Mirador del Río no cumple con las normas de cálculo y construcción vigente en la República Argentina. Por lo tanto, con base en los antecedentes relevados en campo y en los modelos matemáticos realizados conforme a la normativa mencionada, se recomienda no habilitar la estructura para uso público”, sostiene el informe realizado por la Regional Sureste del Colegio de Ingenieros de Entre Ríos, que preside Aníbal García.
Sin habilitar al público
Dicho documento recomienda no habilitar el acceso al público en el Parador de La Península. En este sentido, argumenta esta posición en el terreno sobre el que se construyó la estructura de siete plantas. Según los estudios, los primeros 4,5 metros de superficie están compuestos por una estructura barrosa al límite de un compuesto líquido, que no sería apta para sostener tamaña estructura.
“Existe un estrato entre 1,5 y 5 metros de profundidad muy blando, por lo tanto, susceptible a asentamientos que pueden ser incompatibles con el tipo de obra ejecutada. Las muestras analizadas de este estrato denotan unas humedades muy próximas al límite líquido, punto en el cual por definición el suelo se comporta como un líquido. La zona de obra, que es una zona costera es propensa a inundaciones, lo cual agrava las condiciones a las que eventualmente estará sometido el sub suelo”, sostiene el informe.

Recién entre los 8,5 y los 12 metros el terreno estaría en condiciones, por lo que la torre tendría que estar construida sobre pilotes que lleguen hasta esa profundidad.
Por otro lado, técnicamente los ingenieros explicaron lo que Garro sostuvo en la entrevista periodística: la estructura está inclinada. “Se hicieron relevamientos de verticalidad de la estructura el día 18 de febrero de 2025, los cuales indican que, hacia la dirección de la entrada al mirador o sentido norte, existe un tras plomo de 14,5 centímetros (…) y esta deformación debería ser de 6 centímetros. Esto significa un 241% encima del límite, incluso teniendo en cuenta que, al momento de esta medida, la torre no estaba cargada ni sufría vientos y se encontraba en estado de reposo”, detalla el informe.
“Según la verificación, se ve un exceso en la tensión admisible a compresión en un 241%, lo que resulta en un potencial efecto de pandeo. Esto se puede notar a simple vista en la estructura, como la columna tiene una deformación en un estado de reposo”, agrega. Y continúa: “otro punto a destacar de manera negativo es el apoyo con el cual materializaron estas dos columnas. Apoyando directamente sobre un perfil metálico y sin cubrir toda la superficie, aumentando la tensión de contacto en el ancho de este perfil de 42 milímetros, apoyo insuficiente tanto por concentración de tensiones como de estabilidad del miembro comprimido”.
Algunas conclusiones
El informe del Colegio de Ingenieros es largo, supera las 50 páginas y detalla cada aspecto técnico de la obra realizada. Entre las conclusiones, destaca: “Se puede concluir que la solución de fundación adoptada para la obra, la cual es una obra en altura, si bien es capaz de soportar las cargas gravitacionales y accidentales de corto plazo, no garantiza un buen desempeño a largo plazo. Como mínimo implica monitorear periódicamente los asentamientos y el desempeño de tensores. Eventualmente habría que intensificar los monitoreos ante la ocurrencia de anegamientos o cualquier evento accidental, lo cual no es muy práctico”.
Y agrega: “Dadas estas condiciones se ratifica lo planteado en los antecedentes a nivel ante proyecto que esta obra se debe fundar por medio de fundación indirecta mediante pilotes excavados que trabajen con resistencia de punta en los mantos competentes de acuerdo a los parámetros que se fijan para tal fin. Al ser una obra ya ejecutada podría reforzarse mediante pilotes o bien con la técnica de micropilotes con inyecciones cementicias para mejorar las condiciones del estrato compresible”.
En esta línea, desde el Ejecutivo indicaron a EL ARGENTINO que si bien hay una investigación sumaria en curso, que lleva a cabo la Dirección de Legales, y el tema no está entre las principales prioridades a resolver por la gestión, no se descarta la posibilidad de reforzar la estructura o quitarle pisos.
El tema está en manos del Colegio de Ingenieros de la provincia de Entre Ríos, desde donde, cuando sea el momento, sugerirán cual es la mejor forma de aprovechar la estructura que, por el momento, no puede ser utilizada.
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