Tras 17 años de trabajo, el centro redujo sus días de atención en 2025 por una crisis económica y organizacional. La medida impactó en profesionales y familias vulnerables, mientras la comunidad acompaña con solidaridad.
Por Sandra Insaurralde
La Asociación Promover-Conin Gualeguaychú (Cooperadora para la Nutrición Infantil), que funciona en La Cuchilla, en la zona norte de la ciudad, atraviesa una de las etapas más difíciles desde su creación. Luego de 17 años de funcionamiento, el centro se vio obligado a reducir sus días de atención el año pasado debido a una crisis económica y organizacional que amenazó con el cierre.
La red Conín se replica en todo el país. Tiene su epicentro en Mendoza, pero se encuentra en varias provincias y en Entre Ríos tiene centros en las ciudades de Paraná, Concordia, Villaguay, Gualeguay, y Gualeguaychú.
“La decisión, aunque necesaria para sostener la continuidad mínima del trabajo, tuvo consecuencias profundas en el equipo de profesionales y en las familias que dependen de este espacio para garantizar el desarrollo integral de sus hijos”, afirmaron desde la ONG, sin fines de lucro que se sostiene con aportes privados, ubicada en Belgrano y Juan B. Justo, detrás de la guardería Nazaret.
En diálogo con EL ARGENTINO, René Torres, referente de la institución, explicó cómo esta reducción de fondos impactó en la vida cotidiana del centro, qué estrategias de financiamiento se están implementando y cuál es el mensaje que buscan transmitir a las autoridades locales y provinciales. La situación de Conin en Gualeguaychú es la misma que reflejan sus otros centros en la Argentina por la misma problemática: el efecto de la crisis económica sobre las políticas de cuidado y las instituciones que trabajan con la primera infancia.
Impacto en profesionales y familias
“Reducir los días de atención fue una decisión difícil que tuvo un impacto significativo tanto en el equipo profesional como en las familias acompañadas”, señaló René Torres, recordando que el establecimiento cuenta con catorce especialistas que completan el equipo interdisciplinario. “Para los trabajadores, la medida implicó reorganizar tareas, asumir mayor carga en menos tiempo y enfrentar un contexto de incertidumbre económica y laboral, sosteniendo el compromiso con la calidad de la atención” sostuvo la profesional.
Para las familias, la reducción significó menos espacios de acompañamiento, seguimiento nutricional y contención integral. Esto es especialmente sensible tratándose de niños pequeños y mujeres embarazadas en situación de vulnerabilidad. “En un contexto socioeconómico cada vez más complejo, esta reducción profundiza desigualdades y limita el acceso a apoyos fundamentales para garantizar el desarrollo infantil y la protección de derechos”, fundamentó Torres.
Actualmente, el centro acompaña a 35 niños y 5 mujeres embarazadas, brindando atención integral bajo la metodología Conin, que incluye seguimiento nutricional, pediátrico, social y del desarrollo infantil. “El abordaje busca trabajar no solo sobre la situación alimentaria, sino también sobre las condiciones familiares y sociales que inciden en el crecimiento de los niños”, describió la referente de la ONG.
Un presupuesto insuficiente y estrategias de financiamiento
El presupuesto mínimo para sostener el funcionamiento básico del centro ronda los 4 millones de pesos mensuales, lo que permite abrir dos días por semana. Este monto incluye honorarios profesionales, insumos, servicios, mantenimiento del espacio y actividades de prevención y promoción.
Ante la falta de apoyo, la institución implementa diversas acciones de recaudación: “Venta solidaria de pollo una vez por mes, bonos contribución con sorteos, campañas de padrinazgo y búsqueda activa de donaciones son actividades que estamos organizando. En este contexto económico adverso, el esfuerzo de la comunidad y de los equipos de trabajo resulta fundamental para sostener los programas destinados a la primera infancia”, explicó Torres.
Además, reciben la tarjeta Igualar de Desarrollo Humano Municipal para la compra de alimentos y trabajan en el fortalecimiento de redes de padrinos y donantes sostenidos, buscando ingresos más estables que permitan planificar a mediano y largo plazo.
El respaldo de la comunidad y el reclamo al Estado
A pesar de las dificultades, la comunidad de Gualeguaychú ha mostrado un fuerte acompañamiento. “Hemos recibido numerosos mensajes de apoyo, preocupación y acompañamiento por parte de la comunidad de Gualeguaychú. Muchas familias, instituciones y vecinos valoran profundamente el trabajo que realiza CONIN y reconocen el impacto positivo que tiene en la vida de los niños y sus familias”, destacó Torres. “Este respaldo comunitario refleja que CONIN no es solo una organización, sino un actor social clave en la promoción de derechos, la prevención de la malnutrición infantil y el fortalecimiento de las trayectorias familiares. En un contexto socioeconómico cada vez más complejo, este acompañamiento reafirma la importancia de sostener y fortalecer espacios que cuidan, previenen y construyen futuro para la infancia”, manifestó la Licenciada.
Por otro lado, la referente fue clara en su mensaje a las autoridades: “Queremos transmitir la importancia de que el Estado acompañe y fortalezca a instituciones como Conin. Invertir en la primera infancia es invertir en el presente y el futuro de nuestra comunidad. La malnutrición infantil y la pobreza no son problemas individuales, sino responsabilidades colectivas que demandan inversión pública sostenida”. También, desacato la necesidad del respaldo a largo plazo: “Necesitamos el apoyo sostenido durante el tiempo para garantizar la continuidad de este trabajo que impacta directamente en la salud, el desarrollo y la dignidad de nuestros niños y niñas”.
Torres subrayó que la Red-Conin cumple una función estratégica dentro de las políticas sociales y sanitarias, y que su continuidad es fundamental para garantizar derechos, prevenir daños irreversibles y construir igualdad de oportunidades desde la primera infancia. “A pesar de las dificultades, continuamos sosteniendo el trabajo diario con esfuerzo, compromiso y creatividad. Pero garantizar el derecho a una alimentación adecuada y a una infancia digna requiere decisiones estructurales y un mayor respaldo del Estado”, aseguró.
La crisis de Conin Gualeguaychú expone la fragilidad de las políticas de cuidado en un contexto económico adverso. “Por último quiero agregar que la situación que atraviesa Conin refleja una problemática más amplia: el impacto de la crisis económica en las políticas de cuidado y en las instituciones que trabajan con la primera infancia”, concluyó Rene Torres.
La discusión trasciende los números y los presupuestos: lo que está en juego es el compromiso del Estado con la infancia. Se trata de decidir si se seguirá relegando la protección de los niños y niñas a la buena voluntad comunitaria, o si se asumirá de manera firme y duradera la responsabilidad de garantizar derechos, prevenir daños y construir igualdad desde los primeros años de vida.
Para colaborar con la tarea de Conin Gualeguaychú, se puede contactar al 3446-583128 o realizar aportes a través del alias bancario “promover.conin.gchu”. Cada aporte ayuda a sostener la atención de niños y embarazadas en situación de vulnerabilidad