Redacción EL ARGENTINO
La campaña electoral en la Sociedad Rural Argentina (SRA) ingresó en una etapa de máxima tensión tras la decisión de Nicolás Pino, actual presidente, de postularse para un nuevo mandato. El anuncio generó rechazo en sectores opositores, encabezados por el vicepresidente Marcos Pereda, quien denunció que la candidatura desconoce los límites fijados en el estatuto y constituye “una estafa a los socios”.
El eje de la controversia radica en la interpretación de las modificaciones estatutarias recientes. Según Pereda, el estatuto establece un máximo de tres mandatos consecutivos, plazo que ya se habría cumplido. La postulación de Pino para un cuarto período reavivó el debate sobre la transparencia institucional y la vigencia de las reglas internas.
Las declaraciones de Pereda, difundidas en redes sociales, remarcaron que “nadie debe creerse dueño de ninguna institución” y cuestionaron la falta de apertura democrática en la conducción actual. El dirigente opositor busca capitalizar el descontento de un sector de los socios y proyecta una alternativa de renovación frente a la continuidad que propone Pino.
La disputa interna ocurre en un momento clave para el agro argentino, que enfrenta desafíos económicos y políticos. La elección de septiembre definirá no solo la presidencia de la SRA, sino también el rumbo de una de las entidades más influyentes del país. El debate sobre la institucionalidad y el respeto a los estatutos se convirtió en el centro de la campaña, con un clima enrarecido que preocupa a los socios y pone en juego la cohesión de la organización.