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Fue trasladado a la UP9 el detenido en Ibicuy: Tiene condenas por drogas y un homicidio

El hombre de 48 años que fue detenido el miércoles por la noche tras atentar contra dos familias en un campo ubicado en el empalme de Villa Paranacito, recibió una prisión preventiva por 40 días y quedó alojado en la cárcel de Gualeguaychú para enfrentar un nuevo juicio.

Domingo, 1 de Febrero de 2026, 7:01

Redacción EL ARGENTINO

Este sujeto con amplio historial delictivo, con condenas firmes y cumplidas, había sido detenido a mediados de la semana luego de un hecho extraño y violento, del que fueron víctimas dos puesteros de un establecimiento rural y sus respectivas familias, cuando las abordó en la noche y bajo amenazas intentó quemar los inmuebles.

 

El fiscal de Islas del Ibicuy, Gastón Popelka, le tomó declaración el viernes y confirmó que este hombre domiciliado en el Delta de Tigre, en la provincia de Buenos Aires, había cumplido una pena de 8 años y 6 meses de cárcel por un homicidio en 2014 y en diciembre salió en libertad tras cumplir una segunda condena de poco más de un año por tenencia de estupefacientes.

 

Popelka lo indagó y lo imputó por los delitos de coacciones, incendios, amenazas, violación de domicilio, y luego en una audiencia con la juez de Garantías de Gualeguaychú, Natalia Céspedes, se le dictó una prisión preventiva por 40 días que según pudo confirmar EL ARGENTINO, pidió cumplir en la Unidad Penal 9 de El Potrero, porque dice que “lo quieren matar”.

 

Allí esperará por la finalización del trabajo del Fiscal en su investigación, que espera recolectar todas las pruebas que permitan una nueva condena por estos hechos, que sumado a los antecedentes que presenta, podría caberle una nueva sentencia por más de cinco años.

 

Una noche de terror

 

Dos hombres de 36 y 25 años, con sus respectivas familias, vivieron momentos de mucha tensión por casi una hora. Fueron víctimas del ataque de este intruso que los sorprendió en la noche, totalmente alterado, aduciendo que era perseguido y los encerró en el baño e intentó incendiar ambas viviendas.

 

Todo comenzó en la casa del capataz. Según pudo conocer EL ARGENTINO, este hombre de 36 años había llegado al campo Los Ceibos cuatro meses atrás, para trabajar como puestero junto a su pareja. Pero en la noche del miércoles su tranquilidad se vio alterada por la llegada del detenido que irrumpió para la hora de la cena.

 

Luego de patear la puerta e ingresar violentamente les dijo que lo estaban siguiendo, que estaba armado bajo el trapo que envolvía una de sus manos. Le pidió a la pareja si lo podían esconder y alertar a la Policía, a lo que la víctima le dijo que como no tenían señal su pareja debía ir hasta la ruta para dar aviso.

 

La mujer salió del inmueble, pero la intención fue alertar al otro puestero que se encontraba a unos 50 metros, con su esposa e hijos. Mientras, el capataz se quedó en la casa con el intruso que todo el tiempo se quedó parado al lado de la puerta mirando hacia afuera. Pero con el correr de los minutos la situación se tornó aún más extraña y violenta.

El sujeto cambió su actitud. Obligó a su víctima a encerarse en el baño, mientras intentaba prender fuego la casa. Primero lo hizo con una cama de madera, el colchón y ropa. El hombre encerrado comenzó a gritar y fue allí que el intruso abrió la puerta del baño, lo tomó del cuello y lo obligó a salir para el otro puesto.

 

Siempre amenazándolo con una supuesta arma de fuego escondida debajo de unos trapos que cubrían una de sus manos, ambos hombres caminaron hasta la otra vivienda y al llegar empezó a patear la puerta y pedir que le abrieran. Ese joven empleado abrió y obligó a las dos mujeres y los menores a encerarse en el baño. Luego le exigió al dueño de esa casa que abriera la garrafa mientras el intruso intentaba prender fuego una silla de madera, una mesa y la cortina de una ventana.

 

Tras esos momentos de mucho nerviosismo y miedo, hizo salir a todos hacia el patio mientras rompía todo en su interior. Fue en ese momento en que los dos hombres víctimas decidieron hacerle frente para evitar una situación peor o que su violencia escalara. Empezaron a forcejear dentro del baño y lograron reducirlo, mientras que las dos mujeres con los niños corrieron hasta la tranquera donde ya se encontraba un móvil policial.

 

Los policías ingresaron a la vivienda y detuvieron al hombre de 48 años. Con el correr de las horas llegó el Registro Nacional de Reincidencia que esperaba el fiscal Popelka y se confirmó un pasado peligroso. Ello fue suficiente para lograr que la medida preventiva fuera de cumplimiento efectivo en la UP9.

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