Gualeguaychú

Educación pública: Más de 600 niños y niñas asisten a sala de 3 años en el departamento Gualeguaychú

Según informaron desde la Dirección Departamental de Escuelas, para esa franja etaria está garantizada la demanda. “En diferentes escuelas públicas hay vacantes disponibles para inscripciones de niños de 3 años”, aseguraron.

Sábado, 30 de Mayo de 2026, 5:00

Por Luciano Peralta

El caso de los EMPI municipales, las estadísticas nacionales y la experiencia de Madres Cuidadoras.

 

Estas líneas pretenden visibilizar la realidad de la educación pública en una etapa que, por diversas razones, muchas veces no se conoce. Al no ser obligatoria, la sala de 3 años del nivel inicial no tiene la demanda ni el cupo que sí evidencian las salas de 4 y 5 años.

 

Días pasados, Argentinos por la Educación publicó el informe “Cobertura del nivel inicial: una comparación entre países de la región”, en el que se ofrece un panorama de lo que ha ocurrido en ese nivel en la última década en Argentina y donde se identifica a las problemáticas más recurrentes.

 

Lucía Vallejo, economista y analista de datos de la organización, explicó: “La primera infancia es uno de los momentos más decisivos en la vida de una persona. Desde hace décadas que la evidencia muestra que asistir al nivel inicial mejora las trayectorias educativas, favorece el desarrollo del lenguaje, fortalece habilidades

socioemocionales y tiene efectos de largo plazo. Este impacto no sólo se refleja en la mejora de las trayectorias educativas, sino que también redunda en variables positivas vinculadas a oportunidades laborales y de ingresos y negativas en aspectos como crimen y problemas de salud”.

 

 

Si bien en los últimos años ha habido avances importantes, la situación es muy heterogénea, dependiendo de cada provincia e, inclusive, dentro de cada una de ellas. Según el informe citado, Argentina fue uno de los países de la región que más aumentó la asistencia a los 3 años: pasó del 40% en 2014 al 55% en 2024. A los 4 años –en el mismo período– la cobertura subió del 75% al 91%. Pero, al mismo tiempo, persisten desigualdades profundas. Hoy, solo 4 de cada 10 chicos de 3 años de los sectores más vulnerables asisten al nivel inicial.

La cifra contrasta no solo con los niveles de cobertura de los niños de 4 y 5 años, donde la escolarización es obligatoria y se acerca a la universalización, sino también con lo que ocurre en otros sectores sociales. Entre los hogares de ingresos medios, la asistencia a los 3 años alcanza el 71% (lo que los ubica incluso por encima de los sectores más ricos).

 

“El problema no parece explicarse únicamente por la falta de oferta. Por el contrario, en los últimos años hubo una expansión importante del nivel inicial, especialmente en las salas vinculadas a las edades más tempranas. Además, Argentina atraviesa una transición demográfica marcada por la caída sostenida de la natalidad: hoy nacen menos chicos que hace una década. Ese fenómeno ya empezó a impactar sobre la matrícula y continuará haciéndolo en los próximos años”, explica Vallejos. Aunque aclara que “la inercia que nos ofrece la transición demográfica no alcanza para resolver el problema. Porque si no hay una estrategia activa, el sistema tiende a acomodarse solo, y no siempre donde hace falta. Los recursos fluyen hacia donde la demanda es más visible, los jardines se sostienen donde las familias ya llegaban solas, y los que más necesitan el acceso siguen quedando afuera. No es un problema de infraestructura ni de recursos: es una cuestión de falta de planificación. Y la ventana que nos ofrece la primera infancia se cierra con premura”.

 

Vidas precarias y falta de acceso

En los sectores más empobrecidos la falta de acceso o sostenimiento de la educación temprana tiene que ver con múltiples factores, como la falta de empleo o la precarización extrema de los mismos, problemas de movilidad, falta de redes de cuidado, menos acceso a información y poco acompañamiento. “Muchas veces, además, la educación inicial no aparece como una necesidad urgente frente a otras demandas más inmediatas. Por eso, el desafío no puede reducirse únicamente a construir jardines o abrir vacantes”, expuso Vallejos.

 

“Por otro lado, existe un riesgo silencioso. Sin una política educativa estratégica el sistema por sí solo termina reproduciendo las desigualdades existentes. Si sólo se expande la cobertura en los sectores que ya tienen una demanda consolidada, quienes más necesitan el acceso van a seguir quedando afuera. Si el Estado no prioriza deliberadamente, los recursos tienden a orientarse allí donde las familias ya tenían más y mejores herramientas de acceso”, agregó.

 

 

¿Qué sucede en Gualeguaychú?

El jueves se celebró el Día de los jardines, una ocasión en la que se pone en valor la importancia de la educación inicial, que, si bien no es obligatoria, el Estado, sea nacional, provincial o municipal, debe garantizar cupos disponibles.

 

En la ciudad conviven la oferta privada con la pública, en la que nos vamos a detener. Por un lado, la Municipalidad sostiene los Espacios Municipales de Primera Infancia (EMPI), a donde actualmente asisten 280 niños y niñas. Seis de estos dispositivos están ubicados en diferentes barrios de la ciudad y uno en el centro, al que asisten los hijos de empleados municipales.

 

“Asisten niños y niñas de entre 45 días y 3 años, principalmente provenientes de sectores con contexto de alta complejidad social y económica. En los EMPI se cubren necesidades básicas de cuidado, alimentación, estimulación temprana, socialización y acompañamiento interdisciplinario, contando además con atención fonoaudiológica, nutricional y psicomotriz”, explicó Berta Baldi, responsable de Educación Municipal.

 

“Se realizan propuestas pedagógicas y de estimulación, observaciones del desarrollo, acompañamiento a las familias y articulaciones permanentes con distintas instituciones de la comunidad. Se trabaja de manera conjunta con los CAPS, ANAF, Conin y el Hospital Bicentenario, entre otras instituciones, generando redes de cuidado, seguimiento y protección de derechos para brindar respuestas completas a las necesidades de las infancias y sus familias”, resaltó la funcionaria.

 

 

 

 

 

 

Por otro lado, el Consejo General de Educación (CGE) garantiza una extendida oferta en el nivel inicial. La supervisora de la Dirección Departamental de Escuelas, Sandra Peltzer, brindó datos al respecto. “En el departamento Gualeguaychú asisten aproximadamente 323 niños a salas de 3 años. De ese total, 216 pertenecen a la ciudad y 107 se distribuyen en el resto del departamento. Actualmente, 31 instituciones –entre escuelas primarias con jardín anexo e instituciones de nivel inicial– ofrecen salas de 3 años”, informó la docente.

 

“En relación a la cobertura de esta franja etaria, en el departamento está garantizada la demanda. En diferentes escuelas públicas hay vacantes disponibles para inscripciones de niños de 3 años, la no asistencia responde a una decisión de las familias. Estas vacantes se deben a una disminución en la natalidad, lo que produce menores inscripciones en salas de 4 y 5 años”, agregó, en este sentido.

 

Por último, Peltzer remarcó que es “muy importante” la asistencia a las salas de 3 años. Ya que “desde edades tempranas se fortalece la socialización, la autonomía, el lenguaje, el juego y la construcción de vínculos. Asimismo, posibilita experiencias educativas enriquecedoras que generan mayores oportunidades de aprendizajes”.

 

La experiencia de Madres Cuidadoras

La ONG que funciona hace 30 años en el barrio Eva Perón, en la zona oeste de la ciudad, tiene un convenio con el CGE, mediante el cual se garantizan tres docentes (salas de 1, 2 y 3 años), que son supervisadas por una directora radial.

 

La ONG, por su parte, aporta las auxiliares, una coordinadora, una orientadora social y una cocinera. Además del edificio, la infraestructura, los juegos didácticos, internet, limpieza, desayuno y almuerzo.

 

“El equipo del jardín se reúnen con la directora radial cuando es necesario ajustar o decidir alguna situación problemática. En la actualidad, la sala de 3 años tiene 11 niños y niñas. Trabajamos con el CAPS Médanos, la ANAF y el Copnaf, articulación que hace la coordinadora y la orientadora social”, contaron las madres cuidadoras, encargadas del ingreso de los niños y niñas, ya que “somos quienes conocemos la situación socioeconómica de las familias de la zona”.

 

Una prioridad estratégica

La situación en Gualeguaychú evidencia un rol activo por parte del Estado, tanto en el nivel provincial como municipal. Pero el desafío es diario, porque la realidad es muy compleja y las situaciones acuciantes se multiplican día a día. En este sentido, Lucía Vallejo ofrece algunas claves para pensar lo que viene.

 

“Debemos empezar a tratar la escolarización temprana como una prioridad estratégica y no como un tema secundario dentro de la agenda educativa. La evidencia acumulada en las últimas décadas dejó poco margen para la discusión: el impacto de la educación inicial en el desarrollo infantil, en la reducción de desigualdades y en la ampliación de oportunidades futuras es contundente. Lo que no sucede en esos primeros años es mucho más difícil (y más costoso) de recuperar después. Por eso, discutir la cobertura del nivel inicial no es solamente hablar de jardines: es discutir qué oportunidades queremos garantizar desde el comienzo de la vida”, concluyó.

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