Argentina trepó al primer puesto global con un promedio proyectado de 430 unidades por persona para este año. Sin embargo, la industria trabaja a pérdida por la saturación del mercado interno. En Gualeguaychú el público juvenil y las ofertas de "doble maple" transforman la comercialización.
Por Sandra Insaurralde
El mapa alimentario argentino está experimentando una profunda transformación motorizada por la economía de bolsillo. Frente a los incrementos de precios de carne vacuna, cerdo o pollo, el huevo se consolidó como el gran aliado de la mesa familiar. Según datos estadísticos de la Cámara Argentina de Productores Avícolas (Capia), el producto se convirtió en la proteína animal más barata por kilogramo en el mercado nacional.
Argentina se transformó en el país con mayor consumo de huevos per cápita del mundo. Durante el 2025, cada ciudadano consumió un promedio de 398 unidades, lo que representó un salto de 100 huevos más por habitante respecto a los registros obtenidos en 2021. Las proyecciones anticipan que el indicador ascenderá este año a un promedio de 430 huevos por persona, consolidando un volumen equivalente a 28 kilos anuales por habitante.
Más volumen y menos rentabilidad
A pesar del éxito que exhibe el consumo, las condiciones de producción exponen una difícil realidad para las granjas. La abundancia de stock en el mercado doméstico ha generado un cuello de botella que deprime los precios. "Hoy el sector se encuentra en una situación compleja, estamos experimentando un crecimiento sostenido en los últimos cuatro años, donde el crecimiento productivo fue muy importante, pero en algunos momentos por arriba de la demanda", advirtió Javier Prida, presidente ejecutivo de Capia, al analizar los desequilibrios de la cadena de valor.
Esta saturación comercial obligó a los establecimientos a “rematar los excedentes” para evitar la pérdida del alimento. Al respecto, el titular de la cámara empresaria detalló: "El año pasado en la granja vendíamos el maple de huevo en $5.300 promedio, hoy lo estamos vendiendo en $3.200, con un 50% de inflación en el medio".
"Esto hace que lamentablemente el productor venda todo lo que produce a precios muy bajos, lo que implica que va perdiendo rentabilidad semana a semana. Los números que son amigables desde la cantidad de venta se vuelven hostiles por la calidad del precio. Hoy muchos productores están perdiendo dinero", apuntó.
Para descomprimir este escenario de sobreoferta interna, la industria visualiza los mercados extranjeros como una válvula de escape. "Entendemos que la exportación es una salida que hay que profundizar. Hoy los mercados exportadores están sobreofertados, pero entendemos que nosotros no deberíamos dejar pasar la oportunidad de instalar el huevo argentino en los mercados", planteó el directivo avícola.
No obstante, al momento de evaluar los motivos por los cuales el país disminuyó su protagonismo en el comercio internacional, Prida apuntó directamente contra los vaivenes regulatorios locales de los últimos diez años: "El huevo argentino es de muy buena calidad, es un huevo buscado, reconocido. El problema que tenemos es que no hemos sido unos proveedores confiables, unos productores creíbles, porque hemos tenido retenciones, nos han sacado las retenciones, teníamos reintegro, no nos pagaban reintegro, no nos devuelven el IVA, nos obligan a liquidar divisas cuando la mercadería está todavía en tránsito. Han pasado un montón de cosas complejas en la Argentina que nos han generado una prácticamente expulsión de los mercados externos".
Góndolas locales: la llegada del "doble maple"
Al descender desde las variables macroeconómicas hacia el terreno de la comercialización en Gualeguaychú, las modificaciones en las conductas de compra se vuelven evidentes. Las cadenas de supermercados, por ejemplo, debieron reconfigurar sus espacios de exhibición para dar respuesta a una demanda notoriamente voluminosa.
En diálogo con El Argentino, el gerente de una de las principales sucursales supermercadistas de la ciudad confirmó que las tendencias observadas a nivel nacional tienen un correlato directo en el consumo local. “La venta de doble maple surgió este año. Esto se debe a que en una familia tipo, si cada integrante come dos huevos por día, están consumiendo ocho huevos diarios, por lo que un maple de 30 se termina en cuatro días. Un maple no alcanza, entonces ese maple doble cubre mejor las necesidades”, fundamentó el responsable del establecimiento respecto a la gran aceptación de este nuevo empaque de 60 unidades.
El recambio generacional también juega un papel preponderante en la aceleración de las ventas. Desde el comercio de la ciudad identificaron: “Lo que veo es que la franja etaria de los menores de 35 años es una gran consumidora de huevos, con un promedio superior a dos unidades diarias. En cambio, entre los mayores de 50 años hay una franja que no llega a consumir un huevo por día, tienen un consumo más moderado porque crecieron con la idea de que el huevo era malo o de que no se podían comer más de tres o cuatro por semana”.
El mostrador mayorista y las estrategias de ventas
La necesidad de optimizar el gasto familiar se traslada de igual manera a los comercios mayoristas del centro de la ciudad. Franco, encargado de un punto de venta que comercializa la producción de una granja tecnológica radicada en Villa Elisa, remarcó: "En este momento la venta está un poco baja, como en todos lados, pero el huevo se consume constantemente todos los días. Es un alimento que se está consumiendo". En esa sintonía, el comerciante identificó al consumidor más intensivo como aquel vinculado directamente a la actividad física. "No vendemos fraccionado, vendemos por maple y por media docena. En este último tiempo las familias se volcaron a llevar por cantidad”, especificó.
A su vez, el encargado del mayorista diferenció el tipo de consumo y las decisiones que toman los clientes frente al bolsillo: "Lo que más lleva la gente son los maples de huevos más económicos, pero muchas familias llevan un número más grande para consumir un huevo por día. Otros siguen consumiendo dos huevos, sobre todo si son un poco más pequeños. Después, para consumo de locales para reventa llevan lo que es un tamaño intermedio y para negocios gastronómicos y hoteleros les rinde mejor llevar los huevos más grandes".
No obstante, las cantidades adquiridas varían según la composición del hogar o los hábitos individuales: "Generalmente hay gente que está viniendo dos veces en la semana y está llevando dos maples. Depende también si es una persona sola que hace ejercicio o si es integrante de una familia. En cambio, la gente mayor lleva un solo maple y habitualmente compran cada dos semanas".
Para responder a las distintas necesidades, el comercio organizó diferentes promociones: “La base de la oferta la constituye el Huevo N° 3, la variante de menores dimensiones y menor precio del menú. Este es el más pequeño que tenemos, el más económico. Sale $3.500 o tres por “10.000, está en promoción ahora y está saliendo bastante", detalló el vendedor.
“El Huevo N° 2, de escala intermedia y alta rotación en comercios minoristas está fijado en $4.200. En el sector mediano-grande se posiciona el Huevo N° 1, comercializado a un valor de $5.500 o dos por $10.000. En la franja superior se ubica el tamaño ‘S’ a $6.500 por 30 unidades, mientras que la categoría ‘Jumbo’ cierra el listado. Es el huevo más grande que tenemos, puede llegar a traer doble yema, pero trae menos cantidad: son 20 huevos por maple y está a $4.500", puntualizó Franco.
El comerciante también, se refirió al rol que cumple este producto en la alimentación a lo largo de todo el año, derribando mitos sobre la estacionalidad: "El huevo es un alimento que se consume tanto en verano como en invierno. El tema económico está medio complicado y por ahí eso baja un poco la venta, pero es un producto que se vende siempre todo el año".
Solo podrán sobrevivir los productores tecnificados
El mayorista céntrico de la ciudad forma parte de una red integrada por una granja entrerriana de Villa Elisa que cuenta con sucursales en San José, Colón y Concepción del Uruguay, y proyecta una próxima apertura en Concordia. La diversificación de la firma incluye el desarrollo de derivados deshidratados de alta tecnología, orientados al sector deportivo y gastronómico.
"También tengo clara en polvo. Esto lo lleva mucho la gente que va al gimnasio o que hace deporte como proteína", expuso el comerciante consultado, especificando que comercializan presentaciones de 250 gramos —equivalentes a 60 claras—, de medio kilo —equivalentes a 120 claras— y opciones de huevo en polvo integral, donde cada unidad "equivale a 50 huevos completos".
Esta incorporación de valor agregado y tecnificación en los procesos marca la frontera de supervivencia para las empresas del sector en el actual contexto de rentabilidad negativa. En este sentido, Javier Prida sostuvo que la crisis afecta transversalmente a la actividad, pero establece una distinción respecto a las capacidades de resistencia de cada establecimiento: "Yo veo más complicado a los productores o granjas que no están tecnificadas, la verdad que el que esté tecnificado va a salir más rápido de esta situación de crisis".
Con una matriz productiva concentrada principalmente en la provincia de Buenos Aires, con un 42% de las aves en postura, y Entre Ríos, con un 26%, el futuro de la actividad dependerá de la eficiencia operativa y de la responsabilidad colectiva de sus actores. "Estamos todos en el mismo barco, así que pediría a todos los productores que seamos serios, responsables y tratemos de remar todos para el mismo lado", concluyó el titular de Capia, sintetizando los desafíos de una economía que consolidó al huevo en la cima del consumo popular, pero mantiene complicados a quienes lo producen día a día.