Según un estudio del banco de inversión Goldman Sachs, el impacto de la IA en el mercado laboral, la diferencia clave está en el tipo de tareas que define cada trabajo.
Redacción EL ARGENTINO
El informe aclara que ese impacto real es probablemente menor de lo que indican esas cifras, porque los cálculos no capturan plenamente el efecto compensador de la contratación para la construcción de centros de datos ni la demanda laboral incremental generada por las ganancias de productividad e ingresos vinculadas a la Inteligencia Artificial.
El análisis también revela que los efectos negativos de la IA sobre la creación de empleo recaen de manera desproporcionada sobre los trabajadores más jóvenes y con menos experiencia. En cambio, cuando los economistas analizaron específicamente los empleos con mayor potencial por el desarrollo de la IA, encontraron un aumento del crecimiento mensual de la nómina de alrededor de 9.000 puestos de trabajo en el último año y una leve reducción de la tasa de desempleo en esos sectores.
Las diez ocupaciones más amenazadas
El informe de Goldman Sachs muestra las ocupaciones más expuestas a sustitución por IA, aquellas donde la tecnología tiene más chances de reemplazar directamente a los trabajadores. En el tope del ranking aparecen los operadores telefónicos, con el puntaje más alto de desplazamiento, seguidos por los empleados de reclamos de seguros y los cobradores de deudas. Completan la lista los empleados de facturación, los teleoperadores de marketing, los empleados de liquidación de sueldos, los asistentes legales, los empleados de compras, los correctores de textos y los procesadores de documentos.
Lo que tienen en común estas ocupaciones es que sus tareas son, en gran medida, estructuradas, repetitivas y no requieren presencia física constante ni interacción interpersonal compleja. Son justamente las condiciones ideales para que un sistema de IA las automatice de manera eficiente. El informe señala que “las ocupaciones y empresas expuestas a la sustitución por IA han visto caídas en sus costos operativos y en la publicación de ofertas de empleo”, una señal clara de que el ajuste ya está en marcha.
Las diez ocupaciones más beneficiadas
El estudio presenta también el panorama opuesto, es decir las ocupaciones con mayor potencial de crecimiento. En este caso, la IA no reemplaza al trabajador sino que lo potencia, haciéndolo más productivo al automatizar tareas secundarias mientras el componente humano sigue siendo indispensable. En la cima de este ranking se ubican los administradores de educación y los gerentes de construcción, con los puntajes más altos de complementación. Les siguen los ejecutivos principales, los médicos y cirujanos, los supervisores de primera línea, los abogados, los especialistas en operaciones aeroportuarias, los gerentes de producción industrial, los gerentes de operaciones y los ingenieros industriales.
Estos roles tienen en común algo que la IA todavía no puede replicar: la necesidad de tomar decisiones complejas en entornos cambiantes, ejercer liderazgo, estar físicamente presentes en determinados contextos y aplicar juicio profesional en situaciones no estructuradas. La institución financiera usa el ejemplo del diseñador de interiores para ilustrar este punto: aunque enfrenta exposición a la IA al igual que un representante de servicio al cliente, su trabajo “requiere más tareas no estructuradas y mayor presencia física frecuente en los lugares de trabajo, cosas que no pueden automatizarse completamente”. Por eso, en su caso, la IA complementa al humano en lugar de sustituirlo.
“Efecto Jevons” y paradoja del aumento
El informe introduce un concepto económico clave para entender por qué la IA no necesariamente reduce el empleo: la “paradoja de Jevons”. Identificada en el siglo XIX, cuando la mayor eficiencia en el uso del carbón terminó aumentando el consumo total de ese recurso, la paradoja describe cómo una mejora en la eficiencia puede generar más demanda, no menos.
Aplicada al mercado laboral, la lógica es la siguiente: “La potenciación por IA que hace a los trabajadores más productivos puede reducir el número de trabajadores necesarios para producir una cantidad fija de producción”, explica Peng. “Pero al reducir el costo por unidad de producción, también podría aumentar la demanda de lo que producen suficientemente como para generar un aumento neto en su empleo.”
En otras palabras, que la IA haga más eficiente a un médico o a un abogado no implica que se necesiten menos médicos o abogados: puede ocurrir exactamente lo contrario, si esa eficiencia baja los costos y amplía el acceso a esos servicios.
Las ocupaciones y empresas con mayor potencial de crecimiento por IA, concluye el informe, “han visto aumentar su productividad y más publicaciones de ofertas de empleo”. La inteligencia artificial, en definitiva, no es solo una amenaza para el trabajo: también es, para muchos, un catalizador de crecimiento. Infobae