El presidente de la Cámara Entrerriana de Turismo, Juan Manuel Acedo, advirtió que las reservas para el fin de semana largo del 1° de mayo están muy por debajo de lo esperado. El contexto económico condiciona las escapadas y el sector apuesta a excursionistas y al atractivo termal.
Redacción EL ARGENTINO
El feriado del Día Internacional de los Trabajadores, que este año cae viernes, da inicio a un nuevo fin de semana largo. Sin embargo, las expectativas en el sector turístico de Entre Ríos son moderadas: las reservas se mantienen bajas y el panorama dista de ser alentador.
Juan Manuel Acedo, presidente de la Cámara Entrerriana de Turismo (CET), explicó que los relevamientos diarios muestran un comportamiento dispar, con Concordia como excepción. Allí, la fecha del TC2000 genera ocupación casi plena en alojamientos cercanos al Autódromo. “Desde el miércoles prácticamente ya no había disponibilidad en esa zona”, señaló.
En contraste, el resto de la provincia registra más consultas que reservas confirmadas. “Hay muy pocas reservas y esto también se explica por la cercanía con el último fin de semana largo. No pasó ni un mes y los bolsillos no están como para darse tantos gustos o hacer varias escapadas seguidas”, remarcó Acedo.
El dirigente anticipó que el movimiento estará impulsado principalmente por excursionistas, visitantes que viajan por el día o pernoctan una sola noche. “Va a ser un fin de semana donde el excursionista va a ser clave. Tenemos que estar preparados para recibir ese tipo de turismo”, sostuvo.
Uno de los factores que incide en la baja demanda es la acumulación de fines de semana largos en un período corto. “Hoy los tiempos han cambiado. Antes, aunque hubiera dos fines de semana largos en el mismo mes, la gente viajaba igual. Ahora el bolsillo no acompaña”, explicó Acedo, aunque destacó mejores expectativas para el próximo feriado del 25 de mayo, que al caer lunes podría generar mayor movimiento.
Con la llegada del frío, las termas vuelven a posicionarse como el producto estrella de la provincia. “Estamos entrando en la época ideal para disfrutar de las termas, que son el eje central de la propuesta turística entrerriana en esta temporada”, afirmó.
El contexto económico también plantea desafíos en materia de precios. Mientras el sector gastronómico se ve obligado a trasladar aumentos de insumos, los alojamientos intentan amortiguar el impacto para no desalentar la demanda. “Ya no existe más eso de reservar tres o cuatro noches por un fin de semana largo. El turista elige una o dos noches, lo justo y necesario”, detalló Acedo, quien reconoció que la rentabilidad hoy es uno de los puntos más sensibles.
El perfil del visitante también muestra cambios: los establecimientos que trabajan con contingentes o grupos organizados presentan mejores niveles de ocupación. “Quienes tienen turismo de contingentes van a tener un fin de semana aceptable. Los que no, están atravesando un año complicado”, sostuvo.
A pesar de las dificultades, el sector mantiene una mirada expectante y apuesta a la capacidad de adaptación, a los eventos locales y al esfuerzo conjunto de municipios y prestadores privados para sostener la actividad. “Cada localidad viene haciendo esfuerzos para generar actividades que atraigan gente. Eso siempre ayuda”, concluyó Acedo.