La producción manufacturera acumula caídas, aumenta la capacidad ociosa y el sector pierde peso dentro de la economía. Un informe de la Universidad de Buenos Aires advierte que desde fines de 2023 se destruyeron cerca de 100 mil puestos de trabajo industriales.
Redacción EL ARGENTINO
La industria argentina atraviesa un proceso de fuerte contracción que ya se traduce en una significativa pérdida de empleo. Desde fines de 2023, el sector manufacturero destruye alrededor de 160 puestos de trabajo por día, en un contexto marcado por la caída de la producción, el menor uso de la capacidad instalada y la pérdida de peso de la actividad industrial dentro de la economía.
El dato surge de un informe elaborado por el Centro de Estudios de Historia Económica Argentina y Latinoamericana (CEHEAL) y el Área de Estudios Sobre la Industria Argentina y Latinoamericana (AESIAL) de la Facultad de Ciencias Económicas de la Universidad de Buenos Aires. El trabajo analiza la coyuntura industrial en América Latina, con especial foco en la evolución reciente del sector manufacturero en Argentina.
Según el estudio, desde noviembre de 2023 se perdieron cerca de 100.000 puestos de trabajo industriales si se consideran tanto empleos formales como informales. El ritmo de destrucción equivale a unos 5.000 empleos menos por mes y un aproximado de 160 empleos por día, lo que refleja el impacto de la caída de la actividad sobre el mercado laboral.
Si se observa únicamente el empleo registrado, la pérdida también es significativa. El informe estima que la industria manufacturera elimina alrededor de 77 puestos formales por día, es decir más de 2.300 empleos por mes. Esto representa una porción importante de la caída del empleo privado en el período.
Los investigadores advierten que el deterioro del empleo industrial no es un fenómeno reciente ni aislado, sino que forma parte de una tendencia más prolongada. Desde el pico de empleo registrado en el sector en 2013, la industria manufacturera ya perdió más de 115.000 puestos formales, lo que implica una reducción cercana al 9% en poco más de una década.