El Corsódromo José Luis Gestro vibró en el cierre de una temporada marcada por el alto nivel artístico, la competencia apasionada y un acompañamiento multitudinario. El próximo martes se conocerán los resultados finales, cuando se abran los sobres con la decisión del jurado.
Redacción EL ARGENTINO
La de este sábado 28 de febrero no fue una noche más, fue una noche en la que el aire tuvo algo distinto. Una mezcla de euforia, nostalgia y alivio. La última página de una temporada poco habitual que comenzó en el 2025, cuando hace varios meses atrás en los galpones, entre estructuras de hierro, telas y plumas comenzaron a delinearse estos grandes proyectos artísticos.
Por última vez, el Corsódromo José Luis Gestro volvió a latir con fuerza en el cierre de la 45ª edición del Carnaval del País, este año como Fiesta Nacional. Y si algo quedó claro en esta despedida es que el nivel artístico alcanzado esta temporada marcó un nuevo techo para la fiesta más convocante del verano. Es que las cuatro comparsas en competencia salieron a la pasarela con la convicción intacta. No hubo especulación ni reservas: cada una dejó todo, como si fuera la primera noche.
Marí-Marí, comparsa del Club Central Entrerriano, desplegó su potencia escénica con una propuesta sólida y de gran impacto visual. O'Bahía del Club de Pescadores apostó una vez más al despliegue de carrozas impactantes, vestuarios impecables y a la alegría y energía que la caracteriza. Por su parte, Papelitos del Club Juventud Unida, logró sostener su identidad con un enorme trabajo en vestuario, música y puesta en escena. Por último, Ará-Yeví del Club Tiro Federal defendió con pasión su propuesta, combinando ritmo, color y un desfile contundente.
Con cuatro estilos y cuatro historias bien diferenciados, todas tuvieron en claro un mismo objetivo: demostrar que merecen ser campeonas. Desde el primer acorde hasta el último destello de las carrozas, el público acompañó de pie. Hubo lágrimas y abrazo entre los fanáticos, propios de una última velada de Carnaval. Cada hinchada logró acompañar a sus comparsas, demostrando el fervor y el amor que despiertan al defender sus colores.
Tras el cierre oficial, el clima de celebración se trasladó al After Billboard, donde el artista Julián Serrano fue el encargado de ponerle música y energía al final de temporada, extendiendo la despedida hasta bien entrada la madrugada.
Si bien la competencia fue intensa durante toda la temporada, con algunas rispideces que se centraron en el cumplimiento estricto del reglamento, también hubo compañerismo y respeto entre la gran mayoría de los integrantes y trabajadores, quienes entienden que la competencia está dentro de la pasarela, pero que lo humano está por encima de todo. El Carnaval volvió a demostrar que no es solamente brillo y lentejuelas: es comunidad, cultura, identidad y tradición, un engranaje que involucra a cientos de personas.
Algo a destacar en esta edición que culmina, fue el gran acompañamiento del público. A lo largo de la temporada se superaron los 200 mil espectadores, una cifra que confirma que la fiesta sigue siendo el gran motor cultural y turístico del verano en la ciudad, convocando no solo a turistas, sino también al público local que año tras año sigue acompañando la mayor fiesta del verano argentino.
Ahora, la expectativa se traslada a la decisión del jurado. Este año, al haber sido 11 noches de competencia, serán 44 los expertos encargados de definir el resultado final, tras haber evaluado durante cada jornada el vestuario, las carrozas, la música y el desfile. El martes 3 por la noche se abrirán los sobres y se conocerá no solo la comparsa ganadora de la edición, sino también los triunfadores en los rubros individuales de Batucada, Pasista y Portabandera, reconocimientos que si bien no aportan ventaja para obtener el título mayor, se celebran con el mismo orgullo e intensidad.
El telón bajó, las luces se apagaron y el Corsódromo José Luis Gestro quedó en silencio. Pero es un silencio especial, de esos que no son vacío sino pausa, con la certeza de que en el 2027 cuando vuelva el verano, también la pasión volverá a encenderse. La temporada se despide con la frente en alto y Gualeguaychú, una vez más, puede decir que estuvo a la altura de su fiesta más grande.