El Senado aprobó la iniciativa que recorta gradualmente la semana laboral de 48 a 40 horas. El proyecto, impulsado por el Gobierno de Claudia Sheinbaum, pasará ahora a Diputados para su discusión final.
Redacción EL ARGENTINO
México dio un paso histórico en materia laboral. Tras años de debates entre Congreso, sindicatos y sector privado, el Senado aprobó la reforma que busca reducir la jornada semanal de 48 a 40 horas. La propuesta, presentada en diciembre por la presidenta Claudia Sheinbaum, plantea una implementación gradual: dos horas menos por año hasta 2030, beneficiando a más de 13 millones de trabajadores. La iniciativa fue avalada con 121 votos a favor y ninguno en contra, y ahora será discutida en la Cámara Baja.
Un cambio esperado
La reforma entraría en vigor el 1 de mayo de 2026, con la primera reducción efectiva en enero de 2027. El secretario del Trabajo, Marath Bolaños, defendió la medida asegurando que “los beneficios van a ser muy amplios. Está comprobado en otros países que la reducción de la jornada mejora la calidad de vida de las y los trabajadores y genera mejores condiciones laborales”.
México es actualmente el país de la OCDE con peor balance entre vida personal y trabajo: cada persona trabaja en promedio 2.226 horas al año, liderando la tabla de las naciones donde más se trabaja. A esto se suma una productividad baja, salarios reducidos y un 55% de informalidad laboral.
Críticas y resistencias
Aunque la aprobación fue contundente en el Senado, la oposición cuestionó la profundidad de la reforma. El PAN y otros sectores señalaron que se trata de una “versión incompleta” al permitir ampliar las horas extras semanales de nueve a doce y no garantizar dos días de descanso por cada cinco trabajados. “La reforma que hoy se discute destroza las expectativas de millones de trabajadores; se les prometió una transformación profunda y lo que se entrega es una versión ambigua y regresiva”, expresó el senador Mario Vázquez.
Los sindicatos también manifestaron reservas, al considerar que la gradualidad diluye el impacto inmediato que esperaban los trabajadores. Sin embargo, el oficialismo insiste en que la medida marca un avance histórico y que permitirá mejorar la calidad de vida sin afectar la competitividad empresarial.
La reducción de la jornada laboral en México simboliza un cambio cultural y económico. Aunque el debate continúa, la aprobación en el Senado abre la puerta a una transformación que busca equilibrar la vida personal y el trabajo en un país que durante décadas ha liderado los índices de sobrecarga laboral.