La Prefectura intensificó la búsqueda del cadáver de “Quique” Berón tras no hallarlo en el punto del ataque. El hijo, de 22 años, fue detenido en San Lorenzo.
Redacción EL ARGENTINO
La investigación por el escalofriante parricidio ocurrido en el Delta diamantino entra en una nueva fase operativa. Luego de finalizar el rastrillaje intensivo y estratégico en el sitio exacto donde fue visto por última vez Luis “Quique” Berón (54), asesinado en una embarcación, las fuerzas de seguridad han decidido ampliar el radio de búsqueda hacia las zonas de mayor corriente de la vía fluvial.
Debido a la competencia jurisdiccional y las características del terreno, la Prefectura Naval Argentina ha tomado intervención para liderar la exploración en el cauce principal del río, mientras la Policía de Entre Ríos mantiene el despliegue en la zona costera.
Hasta el momento, la Policía de Entre Ríos coordinó un despliegue que incluyó: buzos de búsqueda y rescate policial; uso de drones para rastreo aéreo en zonas de difícil acceso y equipos especializados en terreno insular.
Pese a los esfuerzos, el cuerpo de Berón aún no ha sido localizado. El impacto del disparo de escopeta lo hizo caer al agua y la corriente lo habría arrastrado de inmediato, dificultando su hallazgo en el punto cero.
El hecho, que conmociona a la provincia de Entre Ríos y Santa Fe, ocurrió la noche del pasado martes a bordo de una lancha en la zona conocida como Puesto 3 (kilómetro 363 del Río Paraná), frente a Puerto Gaboto pero en jurisdicción del departamento Diamante.
Allí, tras una discusión, el hijo de la víctima, un joven de 22 años también llamado Luis, le efectuó un disparo de escopeta a corta distancia. Tras el ataque, el agresor logró ganar la costa y escapó corriendo hacia el monte, y fue capturado el miércoles por la tarde en San Lorenzo.
Quién era la víctima
Luis “Quique” Berón era una figura conocida en la zona de islas. Si bien su domicilio legal figuraba en San Lorenzo (Santa Fe), pasaba la mayor parte del tiempo en el delta entrerriano. Allí combinaba su vida como pescador artesanal con la atención de una pequeña despensa de su propiedad dentro de la isla.
La clave del caso reside en el testimonio de una tercera persona que se encontraba en el lugar al momento del crimen. Este testigo presencial logró huir de la escena en medio del caos y fue quien dio aviso a las autoridades, permitiendo iniciar la causa que hoy mantiene en vilo a la región. Ahora