El Comando Conjunto Antártico investiga presuntos incumplimientos ambientales y maltrato al personal durante la campaña 2025.
Redacción EL ARGENTINO
El Comando Conjunto Antártico (COCOANTAR) abrió una investigación disciplinaria tras recibir una grave denuncia sobre presuntas prácticas prohibidas en la Base Antártica Conjunta Petrel. El caso, ocurrido durante la Campaña Antártica 2025, involucra acusaciones de contaminación ambiental y maltrato sistemático al personal, lo que generó preocupación por el impacto en el ecosistema y por la convivencia en un contexto de aislamiento extremo.
Según un memorando elevado el 10 de enero al Estado Mayor Conjunto, el subjefe de la base atribuyó al jefe de la instalación, capitán de fragata de Infantería de Marina Cristian Gabriel De Gregori, “incumplimientos reiterados de la normativa ambiental vigente” y un trato hostil hacia la dotación.
Riesgo ambiental y prácticas prohibidas
El punto más grave señalado en el informe refiere a presuntas órdenes verbales para eliminar remanentes de combustibles —JP1, nafta, gasoil y aceites lubricantes— mediante vertido y quema en una batea metálica. De comprobarse, estas acciones habrían generado un “riesgo crítico de contaminación del suelo, la fauna local y la biodiversidad antártica”.
El documento también menciona la incineración no controlada de residuos como víveres vencidos, plásticos, goma y materiales de construcción. Estas prácticas están expresamente prohibidas por el Protocolo de Madrid, vigente desde 1998, que regula la protección ambiental en la Antártida y establece la prohibición de la quema a cielo abierto junto con un estricto sistema de gestión de residuos.
Normativa y gestión deficiente
De acuerdo con las normas del sistema antártico, los residuos deben clasificarse y retirarse del continente para su disposición final en territorio continental. Combustibles y desechos peligrosos deben ser almacenados y transportados en condiciones controladas, mientras que solo algunos residuos orgánicos pueden ser tratados en suelo antártico con equipos especiales.
En el caso de Petrel, se recordó que la planta de tratamiento de aguas residuales iniciada en 2022-2023 permanecía inconclusa pese a contar con financiamiento, lo que incrementó la preocupación sobre la gestión ambiental de la instalación.
Clima laboral y denuncias internas
Además de los presuntos daños ambientales, el memo describió un clima de tensión interna con acusaciones de “lenguaje hostil, intimidante y humillante” hacia subalternos. Especialistas advierten que estas condiciones, en un entorno de aislamiento extremo, requieren liderazgo equilibrado para evitar conflictos dentro de las dotaciones.
La investigación deberá determinar si existió impericia en la conducción de la base o un deterioro de las relaciones internas, y establecer las sanciones correspondientes. Mientras tanto, el caso generó inquietud por el impacto ambiental y la posible exposición de Argentina a observaciones internacionales dentro del sistema antártico.