El Director más ganador de la historia del Carnaval vuelve a escena junto a O’Bahía.
Por Germán Farabello
Talentoso, detallista y con muy bajo perfil, en exclusiva para EL ARGENTINO cuenta cómo vive su vigésima temporada a cargo de un nuevo proyecto artístico, qué es lo que más disfruta de su trabajo y cuáles son las comparsas que recuerda con mayor afecto.
Antes de comenzar, la edición 2026 del Carnaval del País ya se perfilaba como una de las de mayor nivel artístico y de competencia que se recuerde. Con Papelitos, Ará-Yeví, Marí-Marí, y O´Bahía en competencia, la pasarela del Corsódromo José Luis Gestro brilla cada noche con el paso de las 4 comparsas.
Pero, la gran incógnita de esta temporada, era saber cuál sería la propuesta artística de Adrián Butteri, director de la comparsa del Club de Pescadores que este año presenta “El Pescador, el Genio y las Mil y una Noches”. Con gran hermetismo, Butteri es la mente creativa detrás de numerosos proyectos que lo han posicionado como el Director más ganador del Carnaval del País.
Miembro de una familia que es parte de la historia del Carnaval, Adrián se rodea de sus afectos con quienes comparte la pasión por el arte de pensar, diseñar y escenificar grandes historias. Con la Asistencia de Dirección de su hermana menor Carolina Butteri, la dupla creativa salió a la pista con un relato que combina fantasía, lujo, misterio, ira y redención.
En esta entrevista, ambos revelan cómo fue crear este universo de latitudes lejanas, pero que logran narrar con familiaridad e intimidad.
P: ¿Cómo surge la idea de hacer El pescador, el genio y las mil y una noches? ¿Qué es lo que más atrajo de ésta propuesta?
Carolina: Las mil y una noches fue la idea principal, era una de las propuestas que tenía Adrián contemplada hace varios años y para cuando nos sentamos a evaluar con qué podíamos encarar esta edición, insistí mucho por ese lado ya que me parece muy rica la diversidad de momentos entre el drama de la traición, lo sensual que podía darse en ese sector, la muerte y lo colorido de los cuentos se podía generar una muy buena propuesta.
A su vez nos gusta que en Las mil y una noches son cuentos dentro de otros, la historia marco originalmente es la del Sultán Shahriar y Sherezade, la diferencia es que nosotros sacamos el cuento de El Pescador y el Genio y lo ubicamos como historia marco.
P: ¿Qué cosas no pueden faltar en una comparsa que tenga el sello Butteri?
Carolina: Innovación, en el trabajo de moldería de vestuario a Adrián le parece difícil volver a utilizar un molde que ya usó, por ejemplo, y crea uno con una forma nueva por más que eso le demande más tiempo de trabajo. También el trabajo de colorimetría nos gusta mucho a los dos, lo pensamos mucho para que se note una armonía en cada vestuario o carroza, la psicología del color y la proyección desde afuera como se ve la totalidad.
P: Adrián, ¿Qué es lo que más disfrutas hacer dentro de este proyecto creativo?
Adrián: Disfruto más el comienzo del proceso creativo: la elección del tema, investigarlo y pensar cómo adaptarlo al formato del carnaval, así como también la realización de los diseños de vestuario y carrozas.
P: En tu caso Caro ¿Qué es lo que más disfrutas?
Carolina: Disfruto mucho el trabajo desde la caracterización. Me gusta pensar cómo el color, las texturas y los contrastes ayudan a construir el carácter de cada personaje o escena, y decidir si algo tiene que verse más oscuro, más sereno o más intenso para que se lea mejor en el desfile.
P: Adrián, cuando comenzaste a dirigir ¿Pensaste que te convertirás en el Director más ganador de la historia del Carnaval del País?
Adrián: El objetivo siempre fue brindar un buen espectáculo, lograr impactar, lograr innovar y bueno, los logros llegaron a raíz de esa dedicación.
P: Al momento de diseñar, ¿se piensa más en plasmar el relato o en convencer al jurado para ganar la competencia?
Carolina: Pensamos muchísimo en el relato. Para nosotros es clave que, tanto el jurado como el público, puedan seguir una interpretación a lo largo de todo el desfile y entender lo que se quiere contar. Después, obviamente la competencia está presente, pero lo primero siempre es construir una historia que tenga sentido.
P: ¿Cómo ves la competencia de este año? Tanto en lo artístico como en lo que pasa respecto al cumplimiento del reglamento.
Carolina: Artísticamente hay un muy buen nivel, las cuatro comparsas hicieron un trabajo enorme y cada una a su estilo, y eso está buenísimo para el espectáculo.
Con el reglamento no estoy de acuerdo en algunos puntos, por ejemplo con el límite que no deja completar más allá de la segunda noche. No digo que no tenga que haber un límite, sino que no sea tan rápido, porque terminás limitando el nivel artístico del espectáculo.
P: Adrián, para cerrar, en 20 años como director artístico ¿Hay alguna comparsa por la que sientas algún cariño especial o tengas un mejor recuerdo? ¿Por qué?
Adrián: Ashé (2004) y Fobo (2011) fueron las que más disfruté hacer, principalmente por el grupo humano que se dió en general, tanto en el equipo de trabajo como en los integrantes. A la vez eran proyectos más grandes y más desafiantes, tener que diseñar cuatro carrozas, había trajes fantasía en competencia, más artesanías en el vestuario como bordados y un aproximado de 300 integrantes para vestir. Era un espectáculo mucho más imponente.
Conociendo “El pescador, el genio y las mil y una noches”, la historia donde la palabra vence a la muerte
El argumento ideado por la dupla creativa de Adrián y Carolina Butteri, cuenta que en una tierra bañada por el sol y el desierto, un pescador lanza su red al mar, buscando su sustento. Pero en lugar de peces, encuentra una antigua vasija sellada. Al frotarla, un torbellino de humo dorado se alza, liberando a un genio atrapado durante siglos.
El genio, enfurecido, le dice que solo puede pagar aquella acción con su vida. Pero el pescador no se deja dominar por el miedo, y en lugar de suplicar, comienza a contarle una historia tan poderosa que puede cambiar el destino mismo.
Es allí donde a través de sus relatos, la historia que el pescador le cuenta al genio se entrelaza con la del Sultán Shahriar y la de Sherezade.
Es que el Sultán domina como el sol del desierto, implacable y abrasador. Su mirada juzga y su decisión no se revierte. Al haber sido traicionado por un gran amor, su corazón se volvió piedra y su justicia, en sentencia. Desde entonces, ninguna esposa vería el segundo amanecer. Así comenzó aquella maldición.
Scherezade, entregada a la maldición que pesa sobre cada amanecer, antes que el sol salga, su voz se alza con la primera historia. Cada palabra es un hechizo, con su voz, el palacio se transforma en un escenario. Sus palabras son un tejido de magia, tan envolvente como la brisa del desierto y tan hipnótica como las olas del mar. La noche se desata y el palacio se llena de visiones jamás soñadas. Todo es parte de su gran obra, de su única arma contra el amanecer. No hay descanso, no hay tregua: cada noche es una batalla contra el filo de la espada, y su única defensa es el asombro del sultán. Y cuando el alba tiñe el cielo, la historia no ha terminado. Por primera vez en mucho tiempo, la muerte espera.
Cuando el último cuento cesa, la verdad se revela. La historia vuelve a su origen: al pescador, a la vasija y al genio. En ese relato final se comprende que la liberación del genio y el cambio del Sultán son un mismo acto de redención. Y mientras el sol se alza, la noche no huye, sino que permanece a su lado, plateada y eterna, para recordar al mundo que la palabra fue más fuerte que la espada.