Los precios de todos los cortes de carne aumentaron por encima de la inflación interanual, según el Indec, mientras que productos como el arroz, la papa y el zapallo registraron bajas; el comportamiento desigual también se reflejó entre los distintos sectores de la economía.
Redacción EL ARGENTINO
Según los índices oficiales, la inflación desaceleró, pero no todos los precios siguieron el mismo camino. Mientras algunos alimentos básicos como el arroz y la papa se abarataron respecto de fines de 2024, comer carne se volvió sensiblemente más caro que hace un año. La mesa de los argentinos refleja así un escenario de fuertes contrastes, con subas muy marcadas en algunos productos y alivios puntuales en otros.
En paralelo, los cambios en la política comercial comenzaron a sentirse en ciertos rubros. La mayor apertura a las importaciones y la baja de aranceles ayudaron a contener los precios de la industria textil y de los artículos de mantenimiento y equipamiento de hogar, que aumentaron muy por debajo de la inflación general, que cerró el año en 31,5%, según el Indec.
De acuerdo con el último informe del Índice de Precios al Consumidor (IPC), correspondiente a diciembre, la inflación mensual fue de 2,8%. Sin embargo, los precios de todos los cortes de carne relevados por el Indec crecieron muy por encima del promedio general, consolidándose como uno de los principales factores de presión sobre el gasto de los hogares.
Ese comportamiento desigual se replica en buena parte de los bienes y servicios que releva el organismo estadístico, y deja en evidencia que, aun con una inflación más moderada, el impacto en el bolsillo varía de forma significativa según el producto y el sector.
De los 59 alimentos, bebidas y otros productos de consumo masivo que el Indec mide en el Gran Buenos Aires (GBA), 15 aumentaron más que la inflación interanual. Entre ellos se destacan los distintos cortes de carne: paleta, cuadril y nalga subieron en promedio 55%. El asado y la carne picada, en tanto, registraron incrementos del 49%, mientras que las hamburguesas congeladas aumentaron 39%.
De acuerdo con el relevamiento, en diciembre el kilo de paleta costó en promedio $13.024 en el GBA; el cuadril, $16.064; la nalga, $16.740; el asado, $13.305, y la carne picada, $8018. En el caso de las hamburguesas congeladas, la caja de cuatro unidades se ubicó en $5757.
Sin embargo, el producto que más se encareció hacia fines de 2025 fue el tomate redondo, con un aumento del 75%, al pasar de $1262 a $2203 el kilo. Dentro del rubro de frutas, le siguieron la banana, con una suba del 51% (hasta $3059 el kilo), y la manzana, que aumentó 43%, a $3444.
Otros productos que también mostraron incrementos superiores al promedio general fueron el café molido (53%), el aceite de girasol (49%), el jabón de tocador (37%), el desodorante (36%), el filet de merluza fresco (34%) y la gaseosa base cola (33%).
En contraste, hubo cuatro alimentos que en diciembre pasado costaban menos que un año antes. Se trata de la batata, con una baja del 4,7%; la papa (-10%); el arroz blanco simple (-23%) y el zapallo anco, que cayó 25%.
El precio del vino prácticamente no mostró variaciones, con una suba anual de apenas 1,52%, al igual que el kilo de limón, que aumentó 1,68%, según el relevamiento del Indec para el GBA.
Si se observa la evolución por sectores, el rubro alimentos y bebidas no alcohólicas se mantuvo casi en línea con la inflación general, con un incremento promedio de 32,2% en 2025.
Los mayores aumentos del año pasado se concentraron en los servicios. Educación encabezó la lista, con una suba del 52,3%, seguida por restaurantes y hoteles (42,2%) y vivienda, agua, electricidad, gas y otros combustibles (41,6%). Este último rubro avanzó muy por encima del promedio general, a pesar de tratarse de un año electoral.
También se ubicó por encima del promedio el transporte, con un incremento del 32%, que incluye tanto el precio de los boletos como el de los combustibles. La actualización de tarifas y los ajustes en los precios regulados continuaron siendo uno de los principales factores de presión inflacionaria en este segmento.
Muy por debajo de la inflación promedio, en cambio, quedaron prendas de vestir y calzado, con un aumento de apenas 15,3%, y equipamiento y mantenimiento del hogar, que subió 19,3%. Ambos sectores siguieron al igual que 2024 fuertemente influenciados por la mayor apertura a las importaciones, que limitó el traslado de costos a los precios finales.
También mostraron incrementos moderados bebidas alcohólicas y tabaco (25,2%) y el rubro salud (28,2%), completando un panorama de precios heterogéneo, en el que la desaceleración inflacionaria convive con subas muy dispares según el producto y el sector. (La Nación)