
Las condiciones clínicas del papa Francisco continúan siendo críticas, pero estacionarias. El lunes retomó la firma de algunos decretos y el martes reanudó “la actividad laboral”.
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Redacción EL ARGENTINO
El papa Francisco sigue crítico, pero con carácter “estacionario”, es decir, estable dentro de la gravedad. Según el parte médico de esta mañana, ha pasado una noche tranquila y sigue descansando. Sin embargo, aunque nadie se arriesga a vaticinar qué pasará en los próximos días, parece que el pontífice argentino ha recuperado una cierta estabilidad desde que sufriera esa crisis respiratoria aguda y la insuficiencia renal el pasado fin de semana, y ha retomado una leve “actividad laboral”, tal y como anunció el Vaticano a última hora de la tarde del martes.
A las incertidumbres por el estado de salud y el sufrimiento del guía espiritual de todos los católicos en la tierra, se le suma además en estos últimos tiempos una duda sobre una posibilidad que no se había tomado en consideración desde hace 600 años-cuando en 1294 lo hizo Celestino V-: ¿renunciará? ¿Hará lo mismo que su predecesor, Benedicto XVI, y se irá para que se elija un ‘nuevo papa’ antes de su muerte o decidirá morir en el cargo?
Francisco, que ahora tiene 88 años, ya anunció hace tiempo que la renuncia era una “puerta abierta” a la que por ahora no había querido llamar y en 2022 las crónicas vaticanas recogen que él mismo explicó haber firmado al inicio de su papado una carta de dimisión en caso de “incapacidad médica” que había entregado al Secretario de Estado.
Lo cierto es que en una institución acostumbrada a usar como unidad de medida habitual la eternidad, la renuncia del papa Benedicto XVI podría considerarse casi como una anécdota, pero en el Vaticano las acciones, palabras y los tiempos cuentan con un peso específico una vez pronunciadas.
Lo cierto es que en una institución acostumbrada a usar como unidad de medida habitual la eternidad, la renuncia del papa Benedicto XVI podría considerarse casi como una anécdota, pero en el Vaticano las acciones, palabras y los tiempos cuentan con un peso específico una vez pronunciadas.
En los alrededores del Vaticano, en los restaurantes y bares aledaños a la Via della Conciliazione y la Piazza San Pietro, no se habla de otra cosa. La salud del papa monopoliza las conversaciones de los romanos, que comentan por las mañanas el parte clínico con la seguridad de un experto neumólogo y se atreven a elaborar un diagnóstico propio.
Expertos y vaticanistas analizan cada día las escuetas líneas del comunicado de la Santa Sede y cada palabra elegida o acción mencionada en los boletines aporta información, como, por ejemplo, el hecho de que el papa se reuniera el lunes por la tarde con su número dos en el hospital y anunciara la celebración de un consistorio - una reunión formal del Colegio Cardenalicio, convocada y presidida por el Papa, para deliberar sobre asuntos importantes relacionados con la Iglesia-.
Este simple hecho ha avivado ya las teorías de dimisión que el Vaticano no ha comentado, ya que Benedicto XVI convocó un consistorio el 11 de febrero de 2013, el mismo día en que anunció públicamente su renuncia al pontificado, que se hizo efectiva el 28 de febrero de ese año.
El consistorio había sido convocado para aprobar la canonización de varios santos, pero pronto se convirtió en cita histórica cuando, al final de la reunión, Benedicto XVI comunicó en latín su decisión de renunciar debido a su avanzada edad y la falta de fuerzas para continuar con el cargo. En ese momento, Ratzinger tenía 85 años.
Por ahora, las fuentes del Vaticano hablan de que el día a día de la iglesia sigue, que Francisco ha trabajado este martes en tareas ligeras, que no ha recibido cardenales este martes, pero el lunes firmó decretos para la beatificación y el mensaje para la Cuaresma junto al Secretario de Estado, y que ese mismo decidió reanudar su tradición de llamar a la parroquia de la franja de Gaza, es decir, que ha retomado alguna actividad leve dentro de su reposo y convalecencia en el hospital.
Mientras tanto, su pronóstico sigue reservado y habrá que esperar para conocer a los resultados del TAC que le hicieron el martes para saber cómo evoluciona su neumonía bilateral.
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