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El Puente Méndez Casariego luce naranja, como votó la comunidad.
Y además está iluminado, lo que redobla su condición de postal de Gualeguaychú.
Pero pasado ya un tiempo desde que a comienzos de la temporada alta de turismo comenzó a verse brillante y pintado a nuevo, sorprende que no se siga con los trabajos de intervención en su parte inferior, lo que desluce en parte lo ya hecho.
Se ha informado que el tratamiento y pintura de los pilotes, las cruces inferiores, los apoyos del puente y los contrapesos no formaba parte de la licitación, pero también, que la municipalidad evaluaría sumar todo esto a la obra.
Pasada ya la temporada alta -extendiéndola hasta la Semana Santa- cabe insistir con este tema como también, con los anuncios informales del posible emplazamiento de un puente en otro lugar, pero también conducente al Parque Unzué y las zonas pobladas ubicadas más allá de éste.
Como se recordará, este fue un tema que se trató en los debates previos a las elecciones, de allí que el vecino común esté en todo su derecho de pensar que no se estuvo ante el pensamiento en voz alta de alguien, sino que a la cuestión se le dio tratamiento puertas adentro y fuera de la municipalidad.
Pero vayamos de a poco: comenzamos hablando del puente Méndez Casariego y el trabajo inconcluso.
Como a cada día le basta su afán, ocupémonos hoy de eso y dejemos el puente que aún no está para otro momento.