Grupos ambientalistas bloquearon el lunes pasado el acceso a la planta de celulosa, tanto en Río Negro (República Oriental del Uruguay) como las ubicadas en Finlandia, en una protesta sincronizada y coordinada.
Redacción EL ARGENTINO
De esta manera no pudieron ingresar a la planta productos químicos ni otros insumos, así como tampoco salir la celulosa; al menos mientras duró la protesta que se originaron por la destrucción por parte de UPM de los bosques nativos, el discrecional y abusivo uso de agua (un bien cada vez más escaso) y el neocolonialismo de la empresa en Uruguay donde utiliza, sin compensación para el país, grandes cantidades de agua dulce y no paga impuestos en razón de acuerdos y contratos leoninos que debieran ser renegociados.
Otro motivo –según los organizadores- está fundado por el atropello a las normas laborales y la extendida práctica de “greenwashing” o maquillaje verde con el que la empresa pretende disimular su impacto negativo en el ambiente, sobre los recursos naturales y la salud de las personas.
En Finlandia
Ambientalistas nucleado en Elokapina, la división finlandesa del movimiento internacional Extinction Rebellion, bloquearon los accesos por carretera y ferrocarril a una fábrica de pulpa de celulosa y papel del grupo UPM en Kouvola, en el Sur de Finlandia, exigiendo el pago de “la deuda ecológica” con el Uruguay.
“Los manifestantes exigen una reducción del uso de madera por parte de UPM, una reestructuración de la industria forestal, el pago de la deuda ecológica en Uruguay y el fin del lavado verde. Los activistas locales y los movimientos populares en Uruguay también han pedido cambios en las prácticas dañinas desde el punto de vista ecológico, social y económico de UPM”, dice una declaración publicada en el sitio web de Elokapina, al que accedió EL ARGNTINO.
El texto señala que “Uruguay sufre actualmente una crisis del agua y los uruguayos han estado exigiendo un uso más sostenible del agua, incluso por parte de UPM”. La empresa, aseguran, “utiliza enormes cantidades de agua en medio de una sequía y no paga una compensación adecuada por el uso del agua, según activistas locales. Elokapina apoya a los activistas uruguayos y sus demandas”, añade la declaración.
Junto con activistas uruguayos, Elokapina exige que UPM pague “la deuda ecológica contraída por décadas de cultivo destructivo e impuestos sin abonar”.
“La empresa debe comenzar a pagar compensaciones por el agua utilizada para regar las plantaciones y diluir las emisiones de la planta. También debe dejar de expandir las plantaciones y devolver las tierras que ha comprado a los pequeños agricultores. Se deben abolir las exenciones fiscales para las plantas y el puerto de pulpa de UPM. Esto requerirá que el acuerdo de protección de inversiones entre UPM y el gobierno uruguayo sea rescindido y renegociado”, insiste Elokapina.
UPM emplea a unas 19.100 personas a lo largo del mundo, tiene fábricas en 12 países y realiza ventas anuales de casi 10.000 millones de euros.
Carga en el puerto de Montevideo
Por su parte, su supo que ayer comenzó el primer embarque en el puerto de Montevideo a través del buque “Saga Faith”, con celulosa proveniente de nueva planta de UPM ubicada en Centenario, Departamento de Durazno.
Este embarque marca, además, una operativa diferente, ya que el mencionado buque transportará 50.000 toneladas de celulosa al exterior. Esa cifra se compone de 20.000 toneladas provenientes de la planta de Durazno (UPM2), que comenzaron ayer a ser cargadas en el puerto de Montevideo. Y otras 30.000 toneladas producidas en la primera planta de la empresa (UPM1), situada en Fray Bentos, y estibadas días atrás en el puerto de Nueva Palmira.
El buque “Saga Faith” fue construido en 2019 y es el más nuevo de la flota dedicado a este tipo de cargas. Saldrá de Montevideo con su mayor capacidad de carga (50.000 toneladas) optimizando la logística de salida de la celulosa producida en Uruguay y marcando un diferencial con otros puertos de la región, dijo el jerarca del Ministerio de Transporte.
Asimismo, la carga de celulosa en el puerto de Montevideo será movilizada en la nueva Terminal de Celulosa de UPM, diseñada para operar las 24 horas durante siete días. “Es importante señalar, según nos ha informado la empresa, que en esta operación logística participarán más de 100 trabajadores”, explicó al diario El País de Montevideo, el subsecretario del Ministerio de Transporte (MTOP), Juan José Olaizola.
Esta logística, que se inició ayer en el puerto de Montevideo, prevé una operación de 70 barcos al año con carga de celulosa de exportación y 30 barcos que arribaran al principal puerto uruguayo, trayendo insumos químicos para la nueva planta.
Inversión
En julio de 2019, UPM tomó la decisión final de inversión para construir una planta de celulosa en el centro del país. En ese momento, la empresa también resolvió la construcción de una terminal especializada en celulosa en el puerto de aguas profundas de Montevideo con acceso directo por ferrocarril desde la planta, con una inversión de US$ 280 millones.
El puerto de Montevideo será el único puerto de aguas profundas en el Río de la Plata conectado directamente a un ferrocarril.
La demora en finalizar la obra de las vías, por cambios de último momento en el trazado, iba a generar una oportunidad de negocios para las empresas de camiones, los que deberán suplir por unos siete meses el lugar del tren, consignó el diario El País de Montevideo.
El Ministerio de Transporte garantizó que los camiones que trasladarán la producción de UPM2 al puerto y retornarán a la planta con productos químicos no afectará el tránsito de la ruta 5 porque circularán en horario nocturno.
Según la multinacional finlandesa, la terminal de UPM en el puerto se diseñó y construyó en base a las “mejores técnicas” disponibles, “cumpliendo” con la normativa europea y nacional, y “de acuerdo con los estándares de la multinacional”, utilizando los mismos criterios de diseño industrial que en la construcción de la nueva planta de celulosa de Durazno en todas las ramas de la ingeniería.
Y agregó que esta nueva plataforma logística cuenta con un depósito de almacenamiento de 51.000 metros cuadrados techados, con vías de ingreso para el ferrocarril, sala de control, espacios logísticos y oficinas.
Los socios
La celulosa llegará a la terminal y será exportada en barcos con carga completa. En tres horas se descargará un tren completo, según explicó la empresa.
La carga total de un buque con 50.000 toneladas de celulosa demorará dos días.
Con el funcionamiento a pleno de la terminal especializada en celulosa, las exportaciones del puerto de Montevideo se incrementarán en un 60 por ciento, agregó la compañía.
Tras concurrir el 21 de marzo de 2022 a un acto sobre el inicio de las obras de edificación del Centro de Operaciones y Mantenimiento de locomotoras y vagones de la línea Ferrocarril Central que transportarán cargas para la empresa finlandesa UPM, El País informó que el tren trasladará 2.300.000 toneladas para la multinacional por año.
La logística estará a cargo del consorcio DBCC. Esta compañía está integrada por el grupo logístico uruguayo Christophersen -hoy CHR Group-, la empresa española Cointer Concesiones del Grupo AZVI y la firma alemana Deutsche Bahn International Operations.
DBCC logró la adjudicación del contrato de transporte de carga de la producción y suministros de UPM por 25 años.
Se trata del contrato de transporte ferroviario de carga más importante de Uruguay y uno de los de mayor entidad de América Latina: US$ 1.000 millones, según informó la página web trenesonline.