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Un 55% más de familias buscan alimento en los comedores barriales de Gualeguaychú

La crisis social golpea con fuerza en los barrios de Gualeguaychú. Los comedores y merenderos comunitarios, sostenidos “a pulmón” por vecinos y voluntarios, registran un aumento alarmante en la demanda de viandas.

Jueves, 1 de Enero de 2026, 17:30
Fideada en el comedor Tres Hermanas
Fideada en el comedor Tres Hermanas

Redacción EL ARGENTINO

La realidad en los barrios de Gualeguaychú refleja con crudeza el impacto de la crisis económica nacional. El aumento de la pobreza, la caída del salario real frente a la inflación y el encarecimiento de los servicios básicos han profundizado las dificultades cotidianas de miles de familias. La falta de empleo estable y la precarización laboral dejan a muchos hogares sin ingresos suficientes para garantizar un plato de comida en la mesa.

 

En este escenario, la demanda de asistencia alimentaria creció de manera alarmante. Cada vez más personas recurren a espacios comunitarios en busca de viandas, meriendas o un apoyo mínimo para sobrellevar la situación. El incremento sostenido de quienes necesitan ayuda no solo expone la fragilidad del tejido social, sino también la ausencia de políticas públicas que acompañen a los sectores más vulnerables.

 

Emilce y Silvia, referentes de dos espacios barriales, relatan a EL ARGENTINO la realidad que enfrentan y la esperanza que mantienen para el 2026.

Juegoteca de verano en Los Troperitos
Juegoteca de verano en Los Troperitos

 

Un comedor sin ayuda oficial

 

Desde 2019, Emilce coordina actividades semanales en su espacio comunitario Los Troperitos en el Pueblo Nuevo, la referente relató con dolor la presión que sienten quienes sostienen los comedores barriales. “Es una realidad triste que estoy viviendo, porque los padres me vienen a suplicar por favor por una vianda. Hasta vienen de otros barrios más lejos, no solo de Pueblo Nuevo, sino que llegan de otros lugares pidiendo la entrega de alimentos. Pero a todos les repito lo mismo: no puedo recibir más gente, ya tengo un número fijo. Si tuviera recursos y la ayuda que se necesita, encantadísima seguiría sumando y sumando familias y chicos”, dijo a EL ARGENTINO.

 

La referente explicó que actualmente solo puede asistir a un número determinado de chicos, con seguimiento de problemáticas familiares y control de vacunas. Ya van a ser cinco meses, que les cortaron el pack de leche y la ayuda para la comida que enviaban desde la Municipalidad. “A nosotros no nos mandaban ni las verduras ni la carne. Lamentablemente, solamente podemos asistir a los 84 gurises de siempre. Es una realidad tristísima. En los talleres que les damos la merienda hay más chicos que quieren participar y más familias que necesitan comida, pero no tenemos cómo cubrirlo”, señaló a EL ARGENTINO.

 

“Tenemos siete actividades semanales, con talleres para adultos jóvenes y adultos mayores, clases de apoyo escolar y clases de inglés”, contó a EL ARGENTINO.

 

Sin embargo, explicó que debieron suspender las prácticas de fútbol por falta de seguros y que hace dos años el municipio les cortó la tarjeta Igualar y la asistencia alimentaria. “Las explicaciones que me dan en Recursos Humanos es que supuestamente no hacemos actividades, pero seguimos siendo uno de los merenderos registrados que estamos activos”, señaló.

 

Taller de manualidades para adultos
Taller de manualidades para adultos

 

La comida sigue siendo los fines de semana cuando puede juntar para un menú. A pesar de la falta de stock y de la ayuda oficial, continúan con talleres de verano: jugoteca los viernes para chicos y reciclaje los miércoles para adultos mayores. Los fines de semana, cuando logran reunir donaciones, ofrecen comida. “No pierdo la esperanza de que se nos reconozca la ayuda que realmente necesitamos, porque siguen sin ayudarnos y no nos fallan a nosotros, les fallan a los gurises negándoles la leche y un plato de comida”, dijo con firmeza.

 

Emilce proyecta para 2026 sumar talleres de electricidad y otros oficios, aunque reconoce que deben hacerse cargo de materiales, luz y maquinarias. “Gracias a Dios, la gente nos responde con las máquinas, nos han donado las de coser, las hemos hecho arreglar y están funcionando”, destacó.

 

Su mensaje es claro: “Siempre pensando en positivo, no decaemos. Al contrario, esto nos da más fuerza para seguir adelante con el apoyo de la gente”, manifestó a EL ARGENTINO.

 

 

Resistir desde los barrios

 

Silvia Benedetti coordina el comedor y merendero Tres Hermanas, donde la demanda aumentó notablemente. “De 55 familias que tenía el año pasado ahora tengo 85”, relató a EL ARGENTINO. El dato refleja un aumento del 55% en la cantidad de familias que buscan viandas, un indicador de la situación crítica que atraviesan los barrios.

 

Con tristeza, agregó: “Estaría bueno no tener a nadie y que cada familia tenga su comida en su mesa como corresponde, pero no creo que pase eso. Está terrible la situación. Uno que está acá en los barrios lo ve diariamente, pero bueno, nosotros hacemos lo que podemos”.

 

En medio del calor, Silvia prepara viandas y organiza la tradicional Caravana de Reyes. “Es una caravana por y para los niños y niñas”, explicó. La salida será desde la placita del merendero en barrio Trinidad, a las 19 horas, y convocan a sumarse con bici, moto o auto. Para la actividad aún necesitan bolsitas de golosinas y globos.

 

Silvia agradeció la solidaridad de la comunidad: “Yo agradezco la colaboración de mucha gente que nos dona y no quiere ser mencionada. Gualeguaychú es muy solidario. Lo único que no me gusta es recibir dinero, nos han querido pasar plata o transferir y no de esa manera nos manejamos. Prefiero que me donen un paquete de fideos y no agarrar dinero. Después, todo es bienvenido”, dijo a EL ARGENTINO.

 

Una realidad que duele

 

Los testimonios de Emilce y Silvia reflejan la situación de muchos espacios comunitarios que sostienen la alimentación y la contención de niños y familias en Gualeguaychú. Sin apoyo municipal, funcionan “a pulmón” y con la ayuda de vecinos solidarios. La falta de recursos no detiene su compromiso: talleres, meriendas, juegotecas y celebraciones siguen siendo posibles gracias a la organización barrial.

 

Ambas referentes coinciden en que la esperanza está en la comunidad. Mientras Emilce proyecta nuevos talleres para 2026, Silvia prepara la Caravana de Reyes con la convicción de que cada gesto suma. En sus palabras se resume la fuerza de los barrios: la solidaridad no se detiene, aunque las dificultades sean muchas. El dato del 55% de aumento en la demanda de viandas es un llamado de atención sobre la crisis social actual y la necesidad de políticas públicas que acompañen a quienes sostienen la alimentación de cientos de gurises.

Temas:

Alimentos Barrios Crisis Económica Comedores y Merenderos Pobreza Recursos Humanos
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