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Hoy siento la imperiosa necesidad de decirles lo que siento y nombrarlos en un sencillo homenaje que nace de lo más profundo de mi alma y corazón. Deseo que en el Reino Divino de Dios donde habitan, estén muy felices en el día del “escritor”, queridos e inolvidables amigos: Oraldo Numa Cepeda, Ana Etchegoyen, Juana Elsa Báez, Amalia Bustelo, Colola Arigós, Chita Grané, Ogarita Susenegui, Manolo Portela, José Ma. “Morodrito” Bértora, Elsita Jacobone, Marcelo Cal. Yo creo que allí todo es felicidad, todo es diferente, no hay desigualdades, no exite odio, maldad, indiferencia, ni el tanto tenés, tanto valés, Allí existe la justicia divina del padre celestial, la única, la verdadera, de la que nadie escapa. No hay corrupción como aquí en la tierra, que caminamos entre asesinos, ladrones de guantes blancos y traficantes de drogas, porque la necedad y ambición del hombre están terminando con las buenas costumbres que hacen que no seamos una sociedad sana y feliz. No hay verdadera justicia, aquí existe la sucia fianza pagada con el vil dinero, pero los que tenemos fé y amamos a Dios sabemos que todo se paga en su justicia divina. Queridos amigos imagino que tendrán un bello grupo literario y jugarán con las letras, a ver quien escribe el poema más hermoso y romántico, el cuento más audaz de atrevidos amantes o cuentos infantiles fantásticos, donde todos hablan, animales, plantas, nubes, piedras, etc. Me parece ver sus rostros sonrientes, escuchar sus bromas tan oportunas, la mano pronta para palmear el hombro cuando una pena o problema nos surcaba el alma. ¿Saben? los extraño. Pero como todo humano sensato pienso que algún día, cuando Dios lo quiera, sólo cuando Dios lo quiera, volveremos a estar juntos. “Los amo con todo mi corazón”. Esta noche como nunca miraré al cielo y sé que ustedes me mirarán desde las estrellas y sentiré una brisa suave que me traerá el dulce susurro de sus voces diciendo despacito, muy despacito, en mis oídos. “Nosotros también... Martita”.