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`El médico debe ser humilde y prudente´, dijo Antonio Maya

El Dr. Antonio Maya es médico cirujano con ejercicio profesional. Acaba de ser distinguido por el Ateneo Gualeguaychú por su trayectoria. Agradecido, afirmó ?he tenido una vida privilegiada?.

Domingo, 21 de Octubre de 2007, 0:00

Por 4

# Por Silvina Esnaola

 

Maya se desempeñó en el Hospital de Clínicas (UBA) ocupando diferentes cargos. Formó parte del cuerpo medico forense de la Justicia Nacional. Es miembro titular de la Asociación Argentina de Cirugía, miembro Honorario Nacional de la Asociación Medica Argentina.

?Estoy sorprendido, porque seguramente en Gualeguaychú ha de haber gente que tiene más meritos de los que puedan reconocerme. Seguro que a alguna alma agradecida se le ha ocurrido esta idea de distinguirme? fue lo primero que dijo cuando comenzó la entrevista.

Con esto de alma agradecida, le dijimos que en muchas ocasiones, ha hecho de nexo entre la gente de aquí y su atención de la salud en la capital federal.

?Esto es real, mucha gente ha recurrido a mí y he tratado de hacer lo posible, pero en rigor de verdad, esto también es un interés propio. Cada uno es fruto de la educación y los valores que recibe y yo he tenido un enorme privilegio con los padres que tuve: mi madre, que vive y por la siempre sentí un gran amor y mi padre, que fue muy inteligente, lógico e íntegro. He sido fiel a los valores religiosos que me inculcaron acerca de la forma de obtener los objetivos que perseguía y que han marcado el camino de perseguir el interés mío dentro del interés común. Una fórmula relativamente sencilla y muy gratificante. He sido fiel a ese mandato familiar, que comparto con mis hermanos y me ha resultado muy cómodo, por lo que tampoco siento que haya sido un mérito. Y he tenido la enorme suerte de haberme casado con una mujer que comparte similares principios, a la cual sigo eligiendo después de muchos años?.

Maya tiene 63 años, está casado con Luly Rossi, con quien tiene tres hijos: Antonio Martín (médico, actualmente residente en el servicio de cirugía), María Teresa (estudiante de Psicología) y Manuel Enrique (a punto de culminar la carrera de medicina). Se retiró el año pasado del Hospital de Clínicas (UBA) ya jubilado como médico forense. Allí fue director asociado siendo muy joven. Pero como dijo, siempre tuvo más vocación a lo asistencial ?es decir, que el foco de mi atención ha sido resolver el problema concreto de la persona sentada frente mío, en definitiva, lo que es el arte médico, que es el arte de resolver los problemas de salud?.

 

# La fuerza de creer en uno mismo

 

Acerca de la distinción, que premia años de estudio y esfuerzo, dijo con simpleza ?debo haber hecho los esfuerzos que hace todo el mundo, pero la suerte que tuve fue la de haberlos aplicado a mi profesión, algo que recibí de mi padre que decía que la actividad de hacer lo que uno quiere nunca se valora como esfuerzo y todas las gratificaciones que surgen son una yapa. Si algún mérito me reconozco es haber creído en ciertas cosas y haber confiado en lo que creía, haberme jugado alguna patriada detrás de lo que sentía que debía hacer. Creo que uno de los problemas de mucha gente que se arrepiente de oportunidades perdidas se deriva de no haber confiado en su imaginación, su capacidad, de haberse desmoralizado antes de partir?.

En Gualeguaychú ya fue distinguido con anterioridad por parte del Grupo Gente de Letras, en ocasión del ciclo de conferencias ?Profetas en su tierra?.

?Es algo que me obliga, un exceso para conmigo porque no he vivido en Gualeguaychú desde hace muchos años, ni tampoco soy un perseguidor de premios. Recibo montones de éstos que son anónimos y creo que este es el enorme capital de la vida de millones de médicos, porque para cada persona, su médico es el mejor.?

Este constante recibo de cartas, lo obligó, hace un tiempo, a poner un nuevo consultorio, más amplio que el que ocupaba en el Instituto de Diagnóstico, justamente, para poder llevar allí todas las cartas y presentes enviados por sus pacientes.

?Mi consultorio y el living de mi casa y son un torbellino de recuerdos. Muchas veces, de jóvenes, no nos damos cuenta del valor incalculable que estas cosas adquieren con el tiempo. Afortunadamente he guardado muchísimas de estas cosas, que me permiten revivir momentos de treinta años atrás con emoción?.

?Casualmente, charlaba de esto con un médico más joven antes de la entrevista, a quien le decía que no hay que sentir dolor por la ingratitud, porque cuando una persona es generosa tiene una virtud. Si otra persona es ingrata, no afecta su virtud, sino la de ella. En mi caso, valoro la gratitud de la gente del Ateneo, en nombre de otra gente de Gualeguaychú como una virtud de ellos que me obliga?, afirmó.

 

# Otra mirada

 

Acerca de la práctica actual de la profesión, el médico dijo ?hay muchas cosas que no comparto, como el criterio de medicina preventiva en los consultorios, donde se hacen todo tipo de estudios, que no es prevención sino un diagnóstico temprano. Es todo un tema, porque muchas veces, en lugar de una solución, el médico, con una formación muy influida por intereses extra médicos, sugiere distintos estudios, con lo que la persona sale del consultorio con un montón de problemas. Quizá viva más, aunque no es seguro porque la medicina siempre es peligrosa, pero pierde la felicidad cuando el objeto final de la vida es ser feliz. Obviamente que la buena salud es un ingrediente importante aunque no fundamental, porque hay muchas gente sana que no puede ser feliz y otros tantos con problemas de salud que sí lo son?.

?La salud no puede convertirse en algo utilitario ni de cuidado excesivo, porque la medicina invasiva por lo general le secuestra el bienestar a la gente amenazando su salud?.

Tras esto aclaró ?no estoy en contra de que la gente se quiera hacer chequeos y estudios, porque la multiplicidad de factores culturales es enorme, sino que alerto que eso no es obligatorio. Por eso digo que si algún mérito me reconozco es haber seguido mi intuición, el fruto de mi pensamiento tras criticarlo, meditarlo y reflexionarlo. Si hay ente que está más tranquila sin torturarse con estudios, me parece bien. Porque no hay una única verdad ni la medicina es una religión, sino que es una opinión?.

Y volviendo a su rol de ?nexo? de la gente de aquí, afirmó ?la gente de Gualeguaychú debe atenderse con los médicos de allí, que la conocen bien. A veces, lo que se hace mal es limitar la cadena de consultas, excediéndose en lo que uno no está capacitado y en lo que quizá no vale la pena capacitarse porque la incidencia que va a existir en una población como la de Gualeguaychú va a hacer imposible la práctica. En Gualeguaychú hay muchos médicos con buena formación que pueden resolver perfectamente las patologías frecuentes.

 

# Un padre y sus consejos

 

Ya superada la emoción del primer momento, se animó a contar ?dos cosas que le digo a mi hijo que está estudiando: en la facultad, relativamente fácil luego del CBC, tenés que aprender dos cosas: que no sabés nada y que la medicina es peligrosa. Vas a tener que darte cuenta que tenés que prender despacito, responsableente, en lugares controlados. Sabiendo esto vas a lograr el título?.

De inmediato, fijó su posición sin vueltas: ?el cuento de que a los 23 ó 24 años se pueden obtener de la Facultad médicos que sepan, es un disparate. Yo me recibí a los 23, en la época que se recuerda como la mejor de la Facultad de Medicina y habiendo sido un buen alumno. Pero siempre digo que el día que me dieron el titulo no habría distinguido un vivo de un muerto a menos que estuviera en un velorio, porque la medicina es un arte en el que la experiencia tiene una importancia fundamental?.

?Es más -agregó- en alguna época la Facultad de medicina tenía el nombre de Propedéutica, que significa ?conocimiento preliminar para el estudio profundo de una disciplina, es decir que lo que se obtiene de la Facultad es el conocimiento preliminar para poder ser médico, para comenzar a atender en serio, que es cuando se ejerce?.

 

# Dos modelos diferentes de ejercer la medicina

 

Con suficiente experiencia de vida y profesional, Maya planteó cómo entiende que debe organizarse la medicina para que un ejercicio ideal.

?En la medicina hay tres grandes factores: los pacientes, que quieren que los médicos se ocupen de ellos, los curen y lo hagan a un valor razonable. En segundo lugar los médicos, que ingresan a la Facultad por vocación científica, y que deben vivir de su profesión. El tercero son las empresas vinculadas a la actividad. Estas tienen un fin de lucro, porque toda empresa lo tiene, aunque con mayor o menor ética, pero lucro siempre. Si la medicina se organiza de acuerdo a los pacientes, los médicos tienen una dimensión importante y las empresas cumplen una elemental función porque desarrollan tecnologías nuevas. Pero si se hace al revés, atendiendo el interés de las empresas, los médicos pasan a ser operarios y los pacientes, la materia prima de esa industria?.

?El acto médico es una interacción de médico y paciente, el tema es cómo se financia esta atención. Los seguros médicos y las obras sociales (con todos sus defectos) permitieron a mucha gente sin recursos acceder a un desarrollo tecnológico importante. Pero la extensión de la mercantilización de este modelo a otros sectores hace que quienes tienen posibilidades de una mejor medicina, tengan una peor?.

?La tecnología es esencial, pero el respeto por la persona, por la dignidad humana, el considerar a los demás un prójimo, uno mismo, es esencial. Una persona no podrá saber si el médico sabe o no, pero sí acerca de su trato.

Cuando decido hacer los estudios hago todos los que están a mi alcance para limitar las posibilidades de error, pero insisto: lo esencial en medicina no son los remedios ni el bisturí, sino la persona del médico. La medicina no se da sino corporizada en un individuos?.

Maya suele decir que el paciente interpela al médico con su alma a flor de piel.

?Siempre digo esto y también que tenemos garantizado por naturaleza nuestra ignorancia y la incertidumbre de los resultados. La ignorancia la incertidumbre obligan al médico a ser humilde y prudente. No podemos darnos el lujo de no serlo porque en la primera de cambio, somos desmentidos?.

El Dr. Antonio Maya fue durante dos años Jefe de la división Quirófanos Centrales del Hospital de Clínicas y publicó mensualmente un informe de gestión con rendimientos, costos, proyectos etc. y también algunas reflexiones en las que ha dicho buena parte de lo que dijo aquí.

Por algo será que su ciudad ha vuelto a distinguirlo.

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