Las embarcaciones llegaban desde la República Democrática del Congo y fueron sometidas a controles sanitarios preventivos antes de autorizar operaciones. Se activaron protocolos junto a Sanidad de Fronteras y Prefectura para evitar riesgos vinculados con el ingreso de tripulaciones.
Redacción EL ARGENTINO
El Gobierno informó este miércoles que fueron detectados tres buques cargueros provenientes de la República Democrática del Congo con destino a la Argentina en el marco del actual brote de ébola registrado en esa región de África. Las embarcaciones operaban bajo bandera de Grecia y Liberia y quedaron bajo seguimiento sanitario preventivo antes de arribar al país.
Según detallaron fuentes oficiales, la detección permitió activar protocolos de control coordinados entre Sanidad de Fronteras del Ministerio de Salud y la Prefectura Naval Argentina para minimizar riesgos sanitarios vinculados con las tripulaciones y el ingreso al territorio nacional.
Entre las medidas implementadas se realizaron controles médicos a bordo de los barcos, pedidos de declaraciones juradas sanitarias y restricciones específicas para evitar el desembarco de tripulantes hasta completar las verificaciones correspondientes.
Las autoridades remarcaron que las embarcaciones provenían de zonas consideradas de riesgo epidemiológico debido al brote de ébola que afecta actualmente a distintas áreas de África central, particularmente en la República Democrática del Congo, donde en los últimos meses volvieron a registrarse casos de la enfermedad.
Desde el Gobierno señalaron además que la activación anticipada de alertas permitió monitorear el movimiento de las embarcaciones antes de su ingreso a aguas argentinas y preparar los operativos sanitarios correspondientes en puertos y zonas de control.
Hasta el momento no se reportaron casos sospechosos ni contagios vinculados con las embarcaciones detectadas, aunque las autoridades mantienen activos los protocolos de vigilancia epidemiológica y seguimiento sanitario.
La variante detectada en este brote pertenece a la cepa Bundibugyo, una de las menos frecuentes del virus del ébola. A diferencia de otras variantes, actualmente no existe una vacuna ni un tratamiento específico aprobado para enfrentarla.
Las medidas sanitarias se concentran principalmente en la detección temprana de casos, el aislamiento de pacientes y el rastreo de contactos estrechos. Antes de este episodio, la cepa Bundibugyo solo había provocado dos epidemias conocidas: una en Uganda en 2007 y otra en RDC en 2012, con tasas de mortalidad de entre 30% y 50%.