La investigación federal por el tiroteo ocurrido durante la Cena de Corresponsales de la Casa Blanca sumó una nueva hipótesis: el atacante no habría tenido como único objetivo al presidente de Estados Unidos, Donald Trump, sino también a otros funcionarios de alto rango presentes en el evento.
Redacción EL ARGENTINO
El episodio ocurrió en el hotel Washington Hilton, donde se desarrollaba una de las reuniones políticas y periodísticas más tradicionales del calendario institucional estadounidense. Allí se encontraban Trump, integrantes de su gabinete, legisladores, diplomáticos y referentes de distintos medios de comunicación.
La nueva línea de investigación fue confirmada por el fiscal general interino, Todd Blanche, quien explicó que los elementos reunidos hasta el momento llevaron a ampliar el enfoque inicial de la causa.
Según trascendió, los fiscales analizan si el agresor eligió ese lugar precisamente por la concentración de autoridades nacionales en un mismo espacio y si su intención era atacar a cualquier integrante de la cúpula gubernamental presente en el salón.
De acuerdo con la información oficial, los investigadores revisan el recorrido previo del acusado, el tipo de armamento secuestrado y los movimientos registrados antes del ataque.
Blanche señaló además que, según las cámaras de seguridad y los testimonios recolectados, el sospechoso logró atravesar parte del perímetro de seguridad antes de ser reducido.
“Disparó un par de veces, pero fue neutralizado de inmediato”, afirmó en declaraciones televisivas a CNN.
Hasta el momento no se confirmó un móvil definitivo, aunque la Fiscalía considera que las circunstancias del hecho obligan a evaluar si se trató de un ataque dirigido contra varias figuras del gobierno y no exclusivamente contra Trump.
El detenido fue identificado como Cole Tomas Allen, de 31 años y residente en California. Actualmente permanece bajo custodia federal mientras avanza la causa judicial.
Enfrenta cargos por agresión y por presuntas violaciones a la legislación sobre armas. Además, continúan los peritajes sobre dispositivos electrónicos, documentación personal y otros elementos secuestrados durante los allanamientos posteriores.
Fuentes citadas por medios estadounidenses indicaron que las armas utilizadas habían sido adquiridas legalmente en los últimos años.