El gobernador encabezó un encuentro con la Liga de Intendentes Justicialistas, donde se abordó el impacto de la crisis económica en las finanzas provinciales y locales, y se planteó la necesidad de articular esfuerzos para optimizar el gasto público.
Redacción EL ARGENTINO
El gobernador Rogelio Frigerio encabezó este martes un encuentro con la Liga de Intendentes Justicialistas, en el que se abordó la situación económica y financiera que atraviesan la provincia y los gobiernos locales, en un contexto de fuerte caída de recursos. Durante la reunión, el mandatario expuso el escenario actual y señaló que “los números definitivos muestran que la caída de los recursos provinciales ha sido incluso superior a la de los municipios”, remarcando que se trata de “un dato objetivo que refleja la realidad”.
Heterogeneidad de los municipios y propuestas de articulación
Frigerio subrayó que la situación de los gobiernos locales es heterogénea y que “no existe una única realidad”, ya que conviven municipios con distintos niveles de endeudamiento y capacidades financieras. “Hay jurisdicciones con recursos disponibles y otras con fuertes limitaciones, en un contexto que es, sin dudas, muy complejo”, explicó.
En relación a la discusión sobre los recursos, sostuvo que “si se plantea avanzar en la incorporación de determinados fondos al esquema de coparticipación, no voy a oponerme”, reafirmando su disposición al diálogo para encontrar alternativas que contemplen las distintas realidades.
Asimismo, valoró el esfuerzo de los intendentes y afirmó: “Sé que muchos están haciendo un gran esfuerzo para sostener sus municipios en este contexto, y eso es algo que valoro”.
Finalmente, destacó la importancia de la articulación entre los distintos niveles del Estado y señaló que “quienes tenemos responsabilidades de gestión sabemos lo que implica cumplir todos los meses con obligaciones como el pago de salarios”.
“Voy a estar siempre del lado de quienes hacen el esfuerzo de gestionar en un contexto de recursos cada vez más escasos. Tenemos que trabajar en conjunto para mejorar la calidad del gasto público y evitar que recursos que son de todos se destinen a sostener desequilibrios estructurales, en lugar de invertirse en obras y servicios que mejoren la vida de la gente”, concluyó.