Una amiga de la víctima aportó detalles sobre la relación de la pareja y aseguró que existían señales previas de violencia. Según relató, la joven atravesaba situaciones de control, celos y agresión emocional, lo que configuraba un vínculo “tóxico”.
Redacción EL ARGENTINO
Una joven de 22 años y su pareja fueron hallados sin vida en la ciudad de Rosario, en un caso que inicialmente fue investigado como “muerte dudosa”, pero que con el avance de las pericias derivó en la principal hipótesis de un femicidio seguido de suicidio. La víctima fue identificada como Sophia Civarelli, mientras que el joven era Valentín Alcida.
La investigación, a cargo de la fiscal Carla Ranciari, incorporó nuevas medidas que permitieron reorientar el caso hacia un posible hecho de violencia de género. En ese marco, se aplicó el protocolo específico para femicidios y se ordenó la autopsia correspondiente en el Instituto Médico Legal.
En paralelo, testimonios del entorno cercano de la joven aportaron elementos clave. Una amiga de Civarelli sostuvo que la relación estaba atravesada por celos, manipulación y situaciones de violencia psicológica. “Me comentó que él era violento, que cuando discutían se ponía agresivo, golpeaba las paredes y se lastimaba”, relató. Además, aseguró que la víctima tenía planes personales y buscaba independizarse.
Según el testimonio, Civarelli había manifestado su intención de terminar la relación cuando lograra estabilidad económica. “Yo le dije que eso no era sano, que tenía que salir de ahí”, recordó su amiga, quien descartó de plano la posibilidad de un suicidio y afirmó: “Ella nunca se hubiera suicidado”.
Y añadió que su interpretación de los hechos la lleva a pensar que la víctima comunicó a su pareja “algo que no le gustó”, lo que desencadenó una fatal discusión. “Siento que pelearon y él se fue y a la madrugada volvió con otras intenciones. Y que por eso la mató. Fue un femicidio”, aseveró.
La joven era oriunda de Villa Amelia y se había radicado en Rosario para estudiar Psicología en la Universidad Nacional de Rosario, donde también cursaba Alcida, oriundo de Córdoba. Ambos convivían desde 2025 en un departamento del barrio Lourdes.
La reconstrucción del hecho indica que el cuerpo de Civarelli con una puñalada en el cuello fue hallado el jueves en una vivienda de calle 3 de Febrero al 2400, mientras que horas después se reportó que Alcida se había arrojado desde otro edificio ubicado en la misma arteria, al 1100. El joven fue trasladado con vida al Hospital de Emergencias Clemente Álvarez, donde falleció posteriormente.
A las 4 de la mañana, antes de tirarse al vacío, Alcida había llamado desde la terraza del edificio de una amiga al 911 para decir que su novia Civarelli se había autoapuñalado en el departamento de ambos, en 3 de Febrero al 2400, en el barrio Lourdes, en el macrocentro. Acto seguido, le pasó el teléfono a su allegada para que siga hablando con la operadora y se precipitó desde altura, aproximadamente, un octavo piso.
Por su parte, cuando la Policía llegó al departamento de 3 de Febrero al 2400 halló a Sophia en la cama, con un cuchillo de cocina en una mano, y con una herida de arma blanca en el cuello. También se encontraron dos notas que había dejado escritas Valentín, donde decía que ella se había matado, que él no había podido salvarla y que iba a suicidarse. El teléfono de ella tenía la pantalla astillada, lo cual hace suponer que había sido arrojado al piso o estaba roto con antelación.
El giro en la causa se consolidó tras el análisis de los teléfonos celulares, la toma de testimonios y el relevamiento de la escena. Esos elementos llevaron a los investigadores a considerar como principal línea el femicidio seguido de suicidio.
La causa continúa en etapa investigativa y bajo reserva, con medidas pendientes destinadas a esclarecer la mecánica del hecho y las circunstancias que lo rodearon. En un primer momento, no se habían detectado signos claros de violencia de género, pero los avances técnicos y periciales permitieron redefinir el enfoque hacia un presunto crimen en contexto de violencia machista.