Su historia había despertado la solidaridad de miles de personas y reabierto el debate sobre la necesidad de concientizar acerca de la donación pediátrica de órganos.
Redacción EL ARGENTINO
La noticia conmovió a toda la provincia y al país. Valentín, un bebé correntino de apenas ocho meses, falleció en el Hospital Garrahan mientras aguardaba un trasplante de corazón en lista de emergencia nacional.
Valentín había sido diagnosticado a los seis meses con una miocardiopatía dilatada no compactada, una patología poco frecuente que agranda el corazón y disminuye su capacidad de bombeo. Tras un rápido deterioro de su estado, fue trasladado en avión sanitario desde Corrientes al Hospital Garrahan, centro de referencia nacional en trasplantes pediátricos. Allí permaneció internado bajo cuidados intensivos, mientras el Instituto Nacional Central Único Coordinador de Ablación e Implante (Incucai) lo incluía en la lista de emergencia nacional para trasplante cardíaco.
La familia del pequeño compartió la triste noticia a través de redes sociales: “Ayer Valentín decidió dejar de dar pelea, ya estamos camino a casa”, escribieron sus padres, quienes durante semanas habían impulsado campañas de concientización y pedido acompañamiento en la espera. El mensaje generó una ola de mensajes de apoyo y condolencias, reflejando el impacto que la historia del niño tuvo en la comunidad.
Escasez de donantes pediátricos
El caso de Valentín expone una problemática recurrente: la escasez de donantes pediátricos en Argentina. Según datos oficiales, los trasplantes en niños dependen de la disponibilidad inmediata de órganos compatibles, lo que convierte cada minuto de espera en una instancia crítica.
Organizaciones médicas y sociales remarcan que la donación infantil sigue siendo un desafío, ya que requiere de decisiones familiares en momentos de profundo dolor y de un sistema de salud preparado para actuar con rapidez.
Más allá de la tragedia, la historia de Valentín deja un llamado a la reflexión. Su lucha y la de sus padres visibilizan la importancia de hablar en familia sobre la donación de órganos, incluso en edades tempranas. Cada gesto de solidaridad puede significar una oportunidad de vida para otros niños que, como él, esperan una segunda oportunidad.