En medio de la guerra desatada tras la muerte de Ali Khamenei, el presidente de Estados Unidos aseguró que las acciones militares podrían prolongarse cuatro semanas. El conflicto ya dejó víctimas en Israel, ataques en el Golfo y repercusiones económicas globales.
Redacción EL ARGENTINO
La escalada bélica en Medio Oriente continúa con intensidad. Israel lanzó nuevos bombardeos sobre Teherán, Irán respondió con misiles y drones, y Estados Unidos intervino hundiendo una corbeta iraní en el Golfo de Omán. En este contexto, Donald Trump declaró que las operaciones podrían durar “casi un mes”, aunque también manifestó su disposición a negociar con los nuevos dirigentes iraníes.
Escalada militar en la región
El conflicto comenzó tras la muerte del líder supremo Ali Khamenei y ya lleva dos días consecutivos de enfrentamientos. Israel sufrió el ataque más mortífero desde el inicio de la guerra, con diez víctimas fatales, nueve de ellas en un edificio residencial de Beit Shemesh. La Guardia Revolucionaria iraní afirmó haber alcanzado al portaaviones USS Abraham Lincoln, pero el Pentágono lo desmintió categóricamente.
Irán designó como nuevo jefe de la Guardia Revolucionaria a Ahmad Vahidi, buscado por la justicia argentina por su presunto rol en el atentado a la AMIA. Mientras tanto, Estados Unidos confirmó la muerte de tres militares durante sus operaciones en el Golfo.
Repercusiones internacionales y económicas
La violencia se expandió hacia el estratégico Estrecho de Ormuz, donde dos barcos fueron atacados. La naviera Maersk suspendió sus operaciones en la zona y los países del Golfo convocaron una reunión de emergencia para coordinar una respuesta unificada.
La OPEP+ anunció un aumento de producción de 206.000 barriles diarios para intentar estabilizar el mercado, aunque el precio del petróleo ya acumula una suba del 10%. La tensión geopolítica se refleja en la economía global, mientras las rutas de suministro energético se ven amenazadas.
En medio de la crisis, Trump sorprendió al afirmar que está dispuesto a negociar con los nuevos dirigentes iraníes: “Ellos quieren hablar, y yo he aceptado hablar, así que hablaré con ellos. Deberían haberlo hecho antes”, declaró en una entrevista. Sin embargo, también advirtió que las operaciones militares podrían extenderse hasta cuatro semanas, reflejando la magnitud del desafío que enfrenta Estados Unidos en la región.
De esta manera, la guerra entre Irán, Israel y Estados Unidos no solo se desarrolla en el terreno militar, sino que también impacta en la política internacional y en la economía mundial, con un escenario de incertidumbre que sigue bajo observación.