El rubro de mayor incidencia en el costo de vida se ubicó por encima del IPC, que cerró en 2,9%. Pollo, naranja y cortes de carne encabezaron las subas, mientras que limón y tomate redondo registraron las mayores bajas.
Redacción EL ARGENTINO
La inflación de alimentos alcanzó 3,3% en febrero y acumuló un alza de 36% en los últimos 12 meses, según informó este jueves el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC). El dato mensual se ubicó 0,4 puntos porcentuales por encima del Índice de Precios al Consumidor (IPC), que cerró en 2,9%.
El aumento en los precios de los alimentos es el que más afecta a los sectores vulnerables, que destinan la mayor parte de sus ingresos a cubrir la canasta básica. Por eso, se trata del rubro de mayor incidencia en el costo de vida de todo el país.
En la comparación mensual, los diez productos que más subieron de precio fueron: pollo entero (10,2%), naranja (8,7%), paleta (8,1%), papa (8,1%), cuadril (8%), nalga (8%), hamburguesas congeladas (7,4%), carne picada común (7,1%), asado (5,7%) y salchicha tipo Viena (5,7%). También se destacaron aumentos en aceite de girasol (4,5%), azúcar (4,1%), salchichón (3,8%), salame (3,6%) y queso sardo (3,1%).
En los primeros dos meses del año, el rubro de Alimentos y bebidas no alcohólicas acumuló un alza del 8,2%, lo que representó 2,3 puntos porcentuales por encima del nivel general de la inflación acumulada en ese período (5,9%).
Por regiones, el Noreste fue la zona con mayor incremento en febrero (4,5%), seguida por Cuyo (4,3%), Noroeste (4,1%), Pampeana (3,4%), GBA (3%) y Patagonia (2,5%).
También hubo alimentos que registraron bajas respecto de enero. Entre ellos se destacan: fideos secos tipo guisero (-0,5%), polvo para flan (-0,5%), tomate entero en conserva (-1,9%), manzana deliciosa (-2,2%), zapallo anco (-3,2%), banana (-4,3%), pan de mesa (-4,6%), lechuga (-6,3%), limón (-16,9%) y tomate redondo (-22,2%).
El comportamiento dispar de los precios refleja la volatilidad del mercado de alimentos, donde factores estacionales, climáticos y de oferta impactan directamente en el bolsillo de los consumidores. La suba en carnes y productos frescos contrasta con la baja en frutas y verduras, lo que genera diferencias significativas en la composición de la canasta básica.
De esta manera, el rubro alimentos continúa siendo el principal motor de la inflación y el que más condiciona la capacidad de compra de los hogares, especialmente en los sectores de menores ingresos.