Ante la iniciativa de modificar la legislación vigente, la Iglesia católica argentina reafirma su compromiso con la defensa del agua y la vida.
Redacción EL ARGENTINO
En un contexto de debate parlamentario sobre posibles cambios en la Ley de Glaciares, la Iglesia católica argentina se pronunció con firmeza en defensa de estos ecosistemas estratégicos.
A través de un comunicado, la institución recordó que los glaciares constituyen reservas vitales de agua dulce y que su protección es inseparable del derecho humano al acceso al agua potable. El mensaje busca instalar un llamado ético y social frente a las presiones económicas que impulsan la explotación de recursos en zonas de alta fragilidad ambiental.
El agua como derecho humano
“El acceso al agua potable no es negociable; es un derecho humano fundamental que debe anteponerse a cualquier interés económico”, señala el documento. La Iglesia subraya que el agua es vida y que cualquier retroceso en la legislación que protege los glaciares significaría un riesgo directo para las comunidades presentes y futuras.
Los glaciares son considerados reservas de agua esenciales para la región y el país. En palabras de la Iglesia: “Nuestras reservas de agua son el futuro de la región. Cualquier retroceso en su protección es un golpe directo a las próximas generaciones.” Este planteo pone en evidencia que la discusión no se limita a un aspecto técnico, sino que involucra la responsabilidad intergeneracional y la obligación de preservar bienes comunes.
Ética y límites a la explotación
El comunicado también advierte sobre la necesidad de establecer límites claros a la explotación de recursos naturales: “No todo lo que es técnicamente posible, es éticamente aceptable.” La Iglesia invita a reflexionar sobre el impacto de las decisiones políticas y económicas, recordando que el desarrollo debe respetar el entorno y priorizar la vida por encima de la rentabilidad.
Finalmente, el mensaje resalta la importancia de escuchar a las comunidades que habitan los territorios: “No hay desarrollo posible sin la aprobación y el bienestar de quienes habitan el territorio.” Con esta afirmación, la Iglesia se alinea con el clamor social que reclama participación, respeto y justicia ambiental.
La postura de la Iglesia católica argentina se convierte en un llamado a la conciencia colectiva y al diálogo responsable entre Estado, empresas y sociedad civil. La defensa de los glaciares no es solo una cuestión ambiental, sino también ética, social y cultural. En tiempos de crisis climática, la voz de la Iglesia se suma a la de múltiples organizaciones que exigen que la legislación vigente se mantenga como garantía de protección de uno de los recursos más valiosos del país.