Una ex trabajadora sexual del local nocturno "Wachitas" rompió el silencio en una entrevista exclusiva. Brindó detalles sobre el rol de la proxeneta Soledad Andreani, la situación de Mariana Palmero y el perfil de los clientes vinculados a la política y el empresariado.
Redacción EL ARGENTINO
La investigación por el presunto femicidio de Agostina Vega, la adolescente de 14 años asesinada en la ciudad de Córdoba, sumó un testimonio que puede resultar crucial para desentramar el contexto que rodeaba al crimen. Una testigo clave identificada como "Carla" brindó declaraciones exclusivas en las que confirmó la dinámica interna del bar "Wachitas", ubicado en la calle Ituzaingó 521 del barrio Nueva Córdoba, el cual ya fue clausurado definitivamente por el municipio debido a graves faltas de seguridad e higiene.
Carla, quien tiene 31 años y se desempeñó como trabajadora sexual en ese establecimiento entre los años 2020 y 2023, complicó la situación procesal de dos de las mujeres implicadas en la causa. Por un lado, apuntó contra Soledad Andreani —actualmente imputada por encubrimiento agravado—, a quien definió directamente como la proxeneta del lugar. Por el otro, desmitificó el rol de Mariana Palmero —pareja del principal acusado del crimen—, asegurando que no se trataba de una víctima engañada, sino de alguien que cumplía tareas operativas dentro del local.
La captación y el perfil de los clientes "de filo"
En su relato, la testigo detalló de qué manera Andreani la captó para formar parte de la red que funcionaba detrás de la fachada del bar de rock. Según Carla, tras entablar una conversación en una mesa, la administradora le ofreció sumarse al negocio tras enterarse de su oficio.
"Me ofreció trabajar con ella, me contó cómo era la modalidad, que los tipos eran gente de plata, de poder, se podía ganar bien depende el servicio que uno hiciera", remarcó la testigo. Añadió que Andreani les advertía de antemano que se acostarían con "gente de filo" (personas de alto poder adquisitivo) y no con el público habitual de los recitales.
Uno de los puntos más contundentes del testimonio de Carla estuvo dirigido a la figura de Mariana Palmero. "Yo salgo a hablar porque la conozco, Palmero es un monstruo, se hace la víctima, no es que ella fue engañada", sentenció con dureza. Explicó que la mujer se encargaba de limpiar las mesas, mantener los baños y servir las bebidas a los clientes, estando al tanto de los movimientos del bar.
Finalmente, la testigo reveló una llamativa situación administrativa que descubrió cuando fue citada a declarar ante la Jefatura de Policía de Córdoba en el marco del caso Agostina. Según relató, las autoridades la notificaron de un hecho que ella desconocía por completo: "Me dan un papel que dice que yo desde 2019 salgo como desaparecida y eso no lo sabía". Carla explicó que en aquel año se encontraba en situación de calle y ejerciendo el trabajo sexual, lo que añade un nuevo elemento de debate sobre el control y el seguimiento de las personas en situación de vulnerabilidad en la provincia.