La Federación de Obreros y Empleados Vitivinícolas y Afines (FOEVA) rompió la negociación paritaria y convocó a un paro nacional para el viernes 6 de marzo. La medida coincide con los actos centrales de la Fiesta de la Vendimia en Mendoza y refleja el malestar por una propuesta salarial.
Redacción EL ARGENTINO
La tradicional Fiesta de la Vendimia en Mendoza, símbolo de la cultura vitivinícola argentina, se verá atravesada este año por un conflicto gremial de gran magnitud. En un contexto de caída histórica del consumo interno de vinos y exportaciones en mínimos, los trabajadores del sector decidieron endurecer su postura frente a las cámaras empresariales y convocar a un paro en defensa de sus salarios.
La FOEVA anunció la ruptura formal de la negociación paritaria 2026 tras rechazar la oferta empresarial presentada en la última audiencia en Mendoza. Según el acta, las bodegas ofrecieron un incremento del 1% mensual durante seis meses, mientras que para el sector viña la propuesta fue de apenas 0,5% mensual.
El secretario de Prensa del gremio, Daniel Romero, calificó la propuesta como “miserable” y “inadmisible frente al contexto económico actual”. En consecuencia, el sindicato convocó a un paro sin asistencia a los lugares de trabajo para el viernes 6 de marzo, en defensa del poder adquisitivo de los trabajadores vitivinícolas.
El trasfondo del conflicto
Desde la conducción gremial señalaron que el escenario actual no los tomó por sorpresa. “El sector empresario quiere instalar la idea de una crisis profunda en la actividad para condicionar la discusión paritaria y de cosecha”, afirmó Romero.
Para FOEVA, la estrategia de plantear escenarios alarmistas coincide con el inicio de las negociaciones salariales y busca limitar los reclamos de recomposición. “Cuando se habla livianamente de crisis, lo que muchas veces se busca es justificar la falta de voluntad para pagar salarios dignos”, remarcaron desde la conducción nacional.
El paro convocado por FOEVA, que nuclea a obreros y empleados vitivinícolas de todo el país, amenaza con impactar en bodegas y viñas de las principales provincias justo en el momento más simbólico del calendario vitivinícola. La Fiesta de la Vendimia, lejos de ser un espacio de celebración, se convierte este año en el escenario de un conflicto que expone las tensiones entre trabajadores y empresarios en una actividad clave para la economía regional.