Referentes de 26 países y 59 empresas destacaron el potencial del país para atender la demanda del Gas Licuado de Petróleo (GLP) en un contexto de crisis en el Estrecho de Ormuz.
Redacción EL ARGENTINO
En un escenario de incertidumbre energética mundial, marcado por el conflicto bélico en Medio Oriente y las dificultades para el comercio internacional de hidrocarburos, la Argentina emerge como un actor estratégico en el mercado del Gas Licuado de Petróleo (GLP), recurso esencial para millones de hogares que dependen de las garrafas para cocinar y calefaccionarse.
Vaca Muerta y el potencial exportador argentino
Durante el 39° Congreso de la Asociación Iberoamericana de Gas Licuado de Petróleo (Aiglp), realizado en Buenos Aires, representantes de 26 países y 59 empresas coincidieron en que la Argentina se encuentra en condiciones de transformarse en un proveedor clave de GLP, impulsada por el desarrollo de Vaca Muerta.
El contexto internacional es crítico: cerca del 30% del GLP mundial no logra salir del Estrecho de Ormuz debido a la guerra, lo que ha disparado los precios en diversos mercados. En este marco, el país aparece como alternativa confiable. Según datos de la Cámara de Empresas Argentinas de Gas Licuado de Petróleo (Cegla), en 2025 las exportaciones alcanzaron 1,6 millones de toneladas, más del doble del consumo interno.
A nivel local, el GLP cumple un rol social fundamental: 20 millones de personas —el 46,3% de la población— dependen de las garrafas para sus necesidades básicas. El Decreto 446/2025 avanzó en la desregulación del mercado, generando previsibilidad y fomentando inversiones, aunque persisten desafíos en infraestructura y seguridad.
El sector también debate nuevos usos del GLP en transporte, generación eléctrica y agricultura, con el objetivo de reducir la importación de gasoil y la contaminación. Para consolidar este posicionamiento global, se plantea la necesidad de un marco normativo estable y una ley de estabilidad fiscal que garantice inversiones de gran escala.
El encuentro concluyó con la confirmación de que la dinámica regional está cambiando y que el crecimiento de la producción argentina impactará en el flujo de importaciones de otros países de América Latina, consolidando al país como un punto estratégico en el mapa energético.
Fuente. InfoBae