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Gualeguaychú aplica tecnología pionera para la protección del tordo amarillo

El tordo amarillo (Xanthopsar flavus) es una de las aves más emblemáticas de los pastizales del sur de Sudamérica, pero también una de las más amenazadas.

Jueves, 15 de Enero de 2026, 12:30

Redacción EL ARGENTINO

El tordo amarillo (Xanthopsar flavus) es una de las aves más emblemáticas de los pastizales del sur de Sudamérica, pero también una de las más amenazadas. En las últimas décadas, su población se redujo en más de un 80 % y actualmente sobrevive en apenas dos núcleos pequeños y aislados: uno en el noreste de la provincia de Corrientes y otro en el sureste de Entre Ríos.

 

A nivel mundial, la especie está categorizada como En Peligro, mientras que en Argentina su situación es aún más grave, con la categoría En Peligro Crítico. Se estima que quedan menos de mil individuos en todo el país.

 

La principal amenaza para el tordo amarillo es la pérdida y fragmentación de su hábitat. Esta especie depende de los pastizales naturales para alimentarse y reproducirse, ambientes que han sido profundamente transformados por el avance de la agricultura, los monocultivos forestales, la intensificación ganadera y el drenaje de humedales. Estos cambios redujeron drásticamente las áreas aptas para la nidificación y aumentaron la vulnerabilidad de las poblaciones remanentes.

 

Frente a este escenario, en el año 2015 Aves Argentinas y el CECOAL, junto a otras instituciones y una amplia red de aliados locales, pusieron en marcha el Proyecto Tordo Amarillo, con el objetivo de recuperar las poblaciones del noreste argentino y evitar la extinción de la especie. Los monitoreos iniciales evidenciaron un número muy reducido de colonias activas y un bajo éxito reproductivo, lo que llevó a focalizar los esfuerzos en el manejo directo de las colonias de cría.

 

Así nació la estrategia de los “Guardianes de colonia”, que consiste en la protección activa de los nidos y el acompañamiento de cada etapa del ciclo reproductivo. Cada primavera, desde hace diez años, el equipo se instala durante aproximadamente dos meses en las zonas donde se localizan las colonias reproductivas. Allí, grupos de técnicos y voluntarios realizan un seguimiento diario hasta que los pichones alcanzan la autonomía, generalmente hacia fines de diciembre.

 

Una de las tareas centrales es la protección de los nidos frente a predadores naturales, como culebras, zorros y aves rapaces. Este trabajo, realizado por personal especializado, requiere un manejo extremadamente cuidadoso, ya que el tordo amarillo atraviesa un período de alta sensibilidad durante la incubación y la cría. El objetivo es proteger los nidos sin alterar el comportamiento natural de las aves.

 

En la provincia de Entre Ríos, la campaña se desarrolló entre las localidades de Gualeguaychú y Gualeguay, con la participación de cuatro técnicos de campo y nueve voluntarias y voluntarios provenientes de distintas provincias argentinas —Entre Ríos, Santa Fe, La Pampa y Corrientes— y también de otros países, como Uruguay y Francia.

 

Tecnología aplicada a la conservación: un hito en Gualeguaychú

 

Como novedad destacada, durante la última campaña se incorporó el uso de tecnología avanzada aplicada a la conservación de la biodiversidad. Los resultados fueron altamente positivos: se localizaron nuevas colonias reproductivas, se identificaron 83 nidos, se colocaron 41 protecciones, se anillaron 96 pichones y 26 adultos.

 

De estos adultos, 25 individuos fueron equipados con transmisores, un avance científico clave para el conocimiento y la conservación de la especie. Cabe destacar que la colocación de estos dispositivos se realizó exclusivamente en la población de tordo amarillo presente en el área de Gualeguaychú, convirtiendo a la ciudad en pionera a nivel nacional en el muestreo con transmisores aplicado a esta especie en peligro crítico.

 

Los transmisores son pequeños dispositivos de alta tecnología, adquiridos con fondos del Proyecto Tordo Amarillo. Pesan menos de dos gramos y están especialmente diseñados para no perjudicar a las aves. Su colocación se realiza de manera segura, mediante técnicas específicas que evitan el maltrato y minimizan cualquier interferencia en su comportamiento natural.

 

Estos dispositivos permiten registrar coordenadas precisas sobre la ubicación de cada individuo, información que luego es recolectada mediante un receptor. La incorporación de esta tecnología representa un salto cualitativo en el estudio del tordo amarillo, ya que permitirá conocer por primera vez sus movimientos post-reproductivos y durante el invierno. Hasta el momento, se sabe dónde se agrupan en primavera y verano para nidificar, pero una vez finalizada la temporada reproductiva las aves se dispersan y se desconoce hacia qué sitios se dirigen.

 

La información obtenida será fundamental para identificar áreas clave de uso, corredores de desplazamiento, posibles amenazas y nuevas zonas prioritarias para la conservación de la especie y de los pastizales naturales que habita.

 

Trabajo articulado y compromiso institucional

 

El avance del Proyecto x es posible gracias al esfuerzo sostenido del equipo técnico en el territorio, que enfrenta largas jornadas de trabajo y condiciones climáticas exigentes, y al valioso aporte de voluntarias y voluntarios que suman conocimientos, experiencias y compromiso.

 

Asimismo, resulta fundamental destacar el rol de Aves Argentinas, organización que impulsa y coordina las acciones de conservación de la especie, y el trabajo de la Mesa de Trabajo del Tordo Amarillo, un espacio de articulación interinstitucional clave para sostener estrategias a largo plazo.

 

Esta Mesa de Trabajo está integrada por representantes de representantes de la Subsecretaría de Ambiente y Seguridad Alimentaria, del Sistema Municipal de Áreas Protegidas y Biodiversidad, de Fiscalización de la provincia de Entre Ríos (Dirección de Recursos Naturales), de la Dirección de Áreas Protegidas de Entre Ríos,CONICET, la Fundación Azara, la ONG Aves Argentinas, la organización Aves de Gualeguaychú, la Organización Aves de Ibicuy, del Museo Almeida, de UNER Gualeguaychú, de la Sociedad Rural de Gualeguaychú, de la Dirección Provincial de Vialidad (Zonal Gualeguaychú) y de la Reserva Natural Privada Potrero de San Lorenzo que acompañan activamente las tareas de monitoreo, protección del hábitat y educación ambiental.

Temas:

Seguridad Alimentaria Gualeguaychú Tordo Amarillo
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