A los 10 minutos de que O'Bahía haya hecho su pasada por el jurado central, la música de Papelitos comenzó a sonar y dió la bienvenida de la tetracampeona a la pasarela.
Por Germán Farabello
Con la temática "Vivos" la comparsa del Club Juventud Unida dirigida por Juane Villagra nos cuenta una historia mágica donde las almas de aquellos trabajadores del Carnaval resucitan en cada noche de esta gran fiesta popular.
La comisión de alebrijes tuvo un paso parejo, coordinado y en consonancia con el acting de Ana María Fernández, integrante histórica del Oeste que en esta edición interpreta a Blanca, una costurera anónima del carnaval.
El destaque de apertura nos muestra un taller de costura, que se eleva al tiempo que avanza e introduce a la historia. Un grupo de calacas bailarinas abre paso a los Portabanderas Lorena Sánchez Betancourt y Lucas Shapiro, ganadores de la última edición que rinden homenaje a las demás comparsas pasando en imágenes de sus vestuarios. Su desfile es aceitado y rítmico, con gran sintonía entre ambos, fruto de su experiencia en este rubro.
La carroza de apertura narra el inicio de la historia dónde un portal giratorio da paso a distintos seres y personajes de lo más coloridos. Con distintos movimientos una catrina danza entre dos esqueletos músicos, que portan antifaces y trompetas. La propuesta es responsabilidad de Martín Naef y su equipo de Carrozas, que una vez más forman parte del equipo celeste y blanco.
En las primeras escuadras se visualizan a las costureras y modistas del carnaval, acompañados por el homenaje a José Luis Gestro, el gran genio creador que con su talento modernizó el Carnaval del país. También se observan trajes con papel de diario, mariposas y flores, los cuales representan al Desfile Nacional de Carrozas estudiantiles.
El segundo destaque del bloque es un gran altar con la figura de Roberto "Toto" Arakaki, quien emplumó escenas de comparsas a lo largo de su gran trayectoria. En esta propuesta reviven distintos personajes con colores vibrantes y luces que generan un efecto espectral.
La banda musical Furia del Oeste bajo la dirección de Andrea Benedetti logró contagiar al público a su paso. Con las voces de Mateo Fiorotto, Zoe Merlucio y Matías Badano, además de su directora, la ejecución fue prolija, estridente y se pudieron apreciar tanto los arreglos como climas que se pretenden generar.
La reina Valentina Giménez mostró un desfile que se consolida noche a noche, con gran carisma e histrionismo. Su vestuario destaca por el nivel de confección y decoración.
El desfile de Papelitos fue prolijo y ordenado, labor del equipo integrado por Belén Barreto, Camilo González y Vanesa Schwindt.
El tramo final rescata los primeros tiempos de los festejos de carnaval, dónde los cactus con edictos policiales nos muestran a mujeres valientes que a pesar de las espinas del orden, logran florecer. Detrás, la moral conservadora plasmada el catrinas con grandes vestidos, intenta encerrar a aquellos que son diferentes, los cuales logran vencer el encierro con arte y alegría, maquillando al público a su paso.
Finalmente, la comparsa de los invisibles se confirma con aquellas agrupaciones históricas que dejaron un legado en la ciudad: Acorad, Astros en el Trópico, Acaguay, la Barra Divertida y una variedad de personajes como Matecito, Osvaldo Rey y Giselle "Rony", representados por cabezones repletos de color.
El destaque final nos regresa al galpón de Papelitos donde la historia comenzó. La batucada Los Pibes con Martin Piaggio a la cabeza, rinde homenaje a los trabajadores actuales de la comparsa, quienes están representados en sus espaldas. La pasista Candela Gómez brilla en un rol que le queda a la perfección. En un altar, enciende la llama que conecta ambos mundos, el de los vivos y el de aquellos que partieron, reconectando las almas carnavaleras.
La carroza de cierre es la conclusión de la historia, dónde Blanca y Celeste se reúnen entre candelabros y flores, traspasando un legado de trabajo, cultura y tradición con una aguja como elemento distintivo de su labor.
Buena noche para Papelitos que sostuvo el nivel de sus primeras noches con buen desfile, buena música y una gran propuesta de vestuario y carrozas.