Por Sandra Insaurralde
El deporte adaptado es una forma de actividad física diseñada para que las personas con discapacidad puedan participar en igualdad de condiciones, promoviendo inclusión, salud y desarrollo personal. En Argentina, está reconocido como un derecho y se impulsa desde programas oficiales y clubes. A través de distintas disciplinas, personas con discapacidad encuentran un espacio para desarrollarse, superar barreras y compartir con otros deportistas en un ámbito de igualdad.
Ejemplo de estos espacios es el segundo Encuentro de Deporte Adaptado que se realizará en Larroque y que tiene como objetivo principal generar instancias colectivas que promuevan la integración y el acceso a la actividad física. A su vez, el deporte adaptado permite que personas con discapacidad encuentren espacios de participación, confianza y desarrollo, donde la práctica física se convierte en un puente hacia la autonomía. Es el caso de Alejo Riolfo, un joven de Urdinarrain que encontró en el pádel adaptado un camino de superación.
Un encuentro que transforma
“El encuentro tiene como objetivo principal promover la inclusión, la participación y la igualdad de oportunidades a través de la actividad física, generando un espacio donde personas con discapacidad puedan desarrollarse, disfrutar y compartir experiencias deportivas”, comentó, en diálogo con EL ARGENTINO, Daiana Arias Pradelli, coordinadora del evento y trabajadora de la Municipalidad de Larroque.
La propuesta incorpora, además, la participación de estudiantes de sexto año del colegio secundario José Benedicto Virué y del instituto Nuestra Señora del Perpetuo Socorro, quienes se desempeñan como voluntarios en las distintas postas. “Esta dinámica busca fomentar valores como la empatía, el respeto, el compromiso social y la convivencia, fortaleciendo el vínculo entre la comunidad educativa y el ámbito del deporte adaptado”, afirmó Arias Pradelli.
“Este encuentro es mucho más que una jornada deportiva, es un espacio de integración real, en el que cada persona encuentra un lugar para participar y sentirse parte”, aseguró sobre la jornada en la que se desarrollan once postas deportivas y recreativas en formato rotativo, lo que permite la participación activa de todos los asistentes.
“Las disciplinas incluidas son básquet, newcom, fútbol, taekwondo, vóley, lanzamiento, puntería, salto en largo, tejo, posta cognitiva, posta coordinativa, carrera de postas y bochas. Cada una está coordinada por profesores de Educación Física, quienes junto a los estudiantes voluntarios adaptan las actividades según las características de cada participante”, describió la referente larroquense.
Asimismo, desde el grupo organizador mencionaron que la inscripción superó ampliamente los cupos previstos, reflejando el gran interés y compromiso de la comunidad con este tipo de propuestas. El encuentro cuenta con el respaldo de la Secretaría de Deportes de la provincia, el IPRODI y el acompañamiento activo de la Municipalidad de Larroque.
“Lo que buscamos es que nadie se quede afuera. Que cada persona, más allá de sus capacidades, pueda disfrutar del deporte y sentirse parte de la comunidad”, concluyó Arias Pradelli. Al tiempo que subrayó el valor de la inclusión como práctica cotidiana y no como una excepción.
La inclusión en primera persona
La historia de Alejo Riolfo, joven 20 años y oriundo de Urdinarrain que encontró en el pádel adaptado un camino de superación, refleja el verdadero sentido del deporte adaptado: un espacio en el que la discapacidad no es un límite, sino una oportunidad para crecer y participar plenamente.
Su experiencia personal se enlaza con una realidad más amplia, la de miles de personas que en Argentina y el mundo encuentran en estas disciplinas un ámbito de inclusión, confianza y desarrollo.
“Que exista el pádel adaptado dentro del deporte argentino es algo muy bueno, porque nos da la posibilidad de hacerlo a nosotros que tenemos una discapacidad. Es algo que está buenísimo, además, alegra que el pádel adaptado siga creciendo”, expresó Alejo, a EL ARGENTINO.
Asimismo, recordó que sus primeros pasos estuvieron marcados por dudas y temores, pero que el acompañamiento recibido fue clave: “Mi entrenador juega un papel muy importante porque sin él no podría haber llegado a nada de esto. Todo lo que aprendí fue gracias a él, por la paciencia que me tuvo y porque todo lo que sabe ahora del pádel adaptado fue para ayudarme a mí”.
Alejo entrena dos veces por semana en el Maca Club Urdi, con sesiones que suelen durar una hora y a veces se extienden a dos. Los entrenamientos comienzan con una entrada en calor y continúan con ejercicios específicos que le indica su profesor. Luego, comparte partidos con otros alumnos que juegan de pie, lo que le permite integrarse plenamente en la dinámica del grupo. Además, complementa su preparación con dos jornadas semanales de gimnasio, alcanzando un total de cuatro días de actividad física.
“Siempre son ejercicios de movimiento, de pelotear un rato y después jugamos partidos con ellos”, contó, destacando la importancia de la constancia y el esfuerzo en su rutina.
Actualmente, el joven se prepara para un nuevo desafío: participar en un torneo de pádel adaptado en Buenos Aires. Para poder estar presente, busca sponsors que lo acompañen. “Las ganas de superarse a uno mismo también son parte del aprendizaje. Me siento muy cómodo jugando al pádel y me encanta. Ahora necesito apoyo para poder competir y seguir creciendo”, señaló.
La experiencia del deportista de Urdinarrain refleja cómo el deporte adaptado no sólo derriba barreras individuales, sino que también fortalece la inclusión y la convivencia. Su historia es testimonio de que la discapacidad no es un límite. Alejo Riolfo marca el camino hacia un mundo más justo, humano y verdaderamente inclusivo.