Redacción EL ARGENTINO
El imputado se llama Walter Manuel Birreto y desde el martes es juzgado por un jurado en la ciudad de San Salvador por el delito de homicidio agravado por el vínculo, por mediar violencia de género y por ser cometido con el empleo de un arma de fuego, en grado de tentativa, pero además también por violación de domicilio y daño, desobediencia y robo.
Las audiencias se extenderán hasta el viernes y en el juicio actúa un jurado por tratarse de delitos que en la suma de hechos prevén penas superiores a los 20 años de cárcel. El imputado cumple una prisión preventiva en la Unidad Penal Nº 3 desde el mismo momento en que fue detenido, tras permanecer dos días prófugo de la Justicia.
El hecho ocurrió el septiembre del 2023 cuando una docente salvó su vida de milagro tras haber sido atacada por su ex pareja en su casa en Colonia Walter Moss, en el departamento San Salvador. La mujer sufrió golpes en su cabeza y disparos. Luego del hecho, Birreto escapó a caballo y permaneció prófugo por dos días.
Ella ya lo había denunciado anteriormente por una agresión que había sufrido y por esa denuncia se dispusieron medidas restricción para que el hombre no se acercara más a la mujer, pero tras ser notificado por la Justicia de esa resolución judicial, la situación se desbordó.
Birreto fue hasta la casa de la docente y le pegó reiteradamente con un palo en la cabeza, pero además le realizo tres disparos con un arma de fuego, con la fortuna de que ninguno de los proyectiles impactó en el cuerpo de la mujer. Posteriormente ella fue trasladada al hospital Masvernat de Concordia debido a la gravedad de las lesiones que sufrió.
Tras el ataque, Birreto abandonó el lugar en un caballo, pero antes robó un teléfono celular y se dirigió hacia una estancia en la zona norte del departamento San Salvador, en el límite con Villaguay, a 15 kilómetros de donde ocurrió el ataque femicida. Posteriormente la Policía logró establecer su paradero en Colonia Walter Moss, en la estancia Los Tetenos, y desde entonces permanece detenido. EL ARGENTINO/ Concordia policiales