Redacción EL ARGENTINO
En un contexto marcado por disputas comerciales y tensiones diplomáticas, los presidentes de Estados Unidos y Brasil se reunieron en la Casa Blanca para relanzar la relación bilateral. El encuentro incluyó un almuerzo y abrió la puerta a nuevas instancias de negociación en los próximos meses.
Comercio, seguridad y cooperación en agenda
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, recibió este jueves en la Casa Blanca a su homólogo brasileño, Luiz Inácio Lula da Silva, en un encuentro que se extendió por tres horas y que fue calificado como “muy productivo” por el mandatario norteamericano. La reunión, que tuvo lugar en el Despacho Oval y continuó con un almuerzo, buscó reimpulsar las relaciones bilaterales tras una serie de controversias comerciales y políticas.
En una publicación en Truth Social, Trump destacó que conversó con Lula sobre “muchos temas”, incluyendo asuntos comerciales y arancelarios. “La reunión salió muy bien”, escribió, y adelantó que representantes de ambos países mantendrán reuniones programadas para discutir puntos clave, con la posibilidad de nuevos encuentros en los próximos meses. Lula, por su parte, hablará en la embajada de Brasil en Washington, luego de que se modificara la agenda prevista que incluía una conferencia de prensa conjunta.
La delegación brasileña estuvo integrada por ministros de Relaciones Exteriores, Justicia y Seguridad Pública, Finanzas, Industria y Comercio, Minas y Energía, además del director general de la Policía Federal. Entre los temas tratados se incluyeron el comercio bilateral, la lucha contra el crimen organizado y la cooperación en minerales críticos. El mes pasado, ambos países habían anunciado un acuerdo de cooperación mutua para combatir el tráfico internacional de armas y drogas, que prevé el intercambio de información sobre incautaciones en aduanas.
Las relaciones comerciales entre Brasil y Estados Unidos atraviesan desde 2025 un período de tensión, derivado de las políticas arancelarias adoptadas por Trump, quien reinstauró medidas proteccionistas ya implementadas en su primer mandato. La imposición de aranceles del 25% a las importaciones de acero y aluminio afectó directamente a Brasil, uno de los principales proveedores de estos productos. En abril, Washington sumó nuevos aranceles a productos brasileños, lo que llevó al gobierno de Lula a intensificar gestiones diplomáticas y a presentar reclamos ante la Organización Mundial del Comercio.
A finales de 2025 y principios de 2026, Estados Unidos dio un paso atrás parcial, con exclusiones de productos y la sustitución de aumentos por un arancel global temporal del 10%. Sin embargo, sectores como el acero y el aluminio siguen sujetos a gravámenes elevados. En paralelo, las críticas de Trump al Tribunal Supremo brasileño por decisiones vinculadas al caso del expresidente Jair Bolsonaro añadieron tensión política al vínculo bilateral.
El encuentro de este jueves representa un intento de recomponer la relación y establecer un marco de cooperación más estable. La expectativa es que las negociaciones permitan avanzar en acuerdos que reduzcan la conflictividad comercial y fortalezcan la colaboración en seguridad y desarrollo económico.