Redacción EL ARGENTINO
Como es habitual con los primeros fríos del otoño, en un país como Argentina, en el que la inflación continúa en crecimiento aun en momentos de marcada caída del consumo interno, la lupa comienza ponerse en el valor económico de calefaccionar la vivienda.
En este sentido, el anuncio del Gobierno Nacional del fin de la segmentación tarifaria y de la Tarifa Social Federal de Gas implicó el consecuente aumento del servicio de gas natural, por un lado, y el del gas envasado en garrafas, por otro.
El impacto de una nueva suba en el valor de las garrafas (de 10, 15 y 45 kilos) se impone como importante para las economías locales, sobre todo en ciudades como Gualeguaychú, donde entre el 25 y 30 por ciento de su población no tiene acceso a la red de gas natural.
Impacto en las economías familiares
Días pasados, el Boletín Oficial publicó la Resolución 371/2026 del Ente Nacional Regulador del Gas (Enargas), que establece nuevos cuadros tarifarios y la aplicación del denominado Precio Anual Uniforme (PAU) para el año en curso.
La normativa dispone que las tarifas se ajusten periódicamente y reflejen el costo del abastecimiento, en línea con los contratos vigentes del Plan Gas.Ar. Además, se elimina el sistema de segmentación por niveles de ingresos que regía hasta ahora para el acceso a la energía y la baja definitiva de la Tarifa Social Federal de Gas, un beneficio que alcanzaba a un amplio sector de la población. En su reemplazo, el Gobierno implementará un esquema único de asistencia, dirigido a los sectores con mayor vulnerabilidad, del que todavía no se han conocido detalles.
Esta modificación en la política de subsidios genera un impacto directo en el bolsillo de los consumidores, especialmente en el precio del gas envasado. Ya que el nuevo sistema redefine el costo final para muchos hogares que dependen de este suministro, no solo para calefacción, sino también para bañarse y cocinar.
Los precios en Gualeguaychú
Para conocer el impacto de estas medidas, EL ARGENTINO realizó un relevamiento que consideró tanto los valores del gas envasado en despensas o comercios de cercanía como en distribuidoras, aunque estas últimas mayormente tienen venta al público.
En total, fueron consultadas tres distribuidoras y tres despensas de diferentes puntos de la ciudad. La mayoría de los comercios coincidieron en que los últimos aumentos se dieron los primeros días del mes de abril y, aunque no pudieron asegurarlo, entienden que la suba de precios continuará en los meses venideros.
Esta percepción es abalada tanto por la historia reciente del precio de las garrafas en esta época del año, como por el pronóstico de especialistas del sector, quienes prevén que, tras la desregulación del precio del gas envasado, se acentuará la tendencia alcista, en línea con los combustibles líquidos y el aumento del precio internacional del petróleo.
Consultados para esta nota, desde una distribuidora ubicada en Avenida Parque informaron que la garrafa de 10 kilos la tienen a $18.000 (el menor precio relevado), mientras que, tras el último aumento, la de 15 kilos asciende a los $27.000.
En otra de las distribuidoras consultadas, que vende tanto al por mayor como al por menor, y está ubicada sobre la calle Primera Junta, los precios variaron de la siguiente manera: la garrafa de 10 kilos pasó de los $17.000 a los $19.000; la de 15, de los $27.000 a los $29.000 y la de 45 kilos, de $70.000 a los $75.000.
Por otro lado, en otra de las bocas de expendio consultadas, ubicada sobre el boulevard Daneri, informaron sus precios: la garrafa de 10 kilos, $20.000; la de 15 kilos asciende a los $33.000 y a $83.000 el tubo de 45 kilos. En este sentido, todas las comercializadoras coincidieron en que, en términos de demanda, la más llevada es la de 10 kilos, por sobre el resto.
Por otro lado, en las tres despensas consultadas, el valor de la garrafa de 10 kilos (generalmente, es la única que se vende en los comercios de cercanía) varía entre los $21.000 y los $25.000.
Estos aumentos impactan de forma directa en miles de hogares de la ciudad. En este sentido, resulta pertinente considerar que una familia tipo (conformada por cuatro personas) consume, en promedio y durante la época de mayor frío, entre dos y cuatro garrafas de 10 kilos por mes. Si solo se usa para cocinar, como sucede muchas veces, una garrafa puede durar hasta un mes, pero con el uso de calefacción (pantallas u otros artefactos) la vida útil de un tubo de gas suele ser mucho más acotada.