Redacción EL ARGENTINO
Lo que debía ser el inicio de unas vacaciones terminó en una amarga experiencia para una familia de Santa Fe. Tras reservar una vivienda en la localidad de Santa Elena, cerca de Mar del Plata, descubrieron que habían sido víctimas de una estafa y, al reclamar, recibieron burlas de los propios delincuentes, quienes operarían desde una cárcel argentina.
El engaño y la burla desde la celda
Los damnificados relataron que abonaron 210.000 pesos como adelanto a un supuesto propietario contactado a través de redes sociales. Al llegar al domicilio pactado, una vecina les informó que la vivienda pertenecía a un familiar suyo y que nunca había estado en alquiler. Ante la sorpresa, la familia intentó comunicarse con la persona que había recibido el dinero, pero cada vez que llamaban o enviaban mensajes desde distintos teléfonos eran bloqueados de inmediato, lo que confirmó la maniobra fraudulenta.
La situación se tornó aún más insólita cuando, tras insistir con nuevos contactos, los estafadores respondieron enviando una fotografía en la que aparecían sonriendo dentro de una celda, presuntamente en un penal o comisaría, en actitud burlona hacia la familia perjudicada.
Los turistas intentaron radicar la denuncia en la comisaría de Santa Clara del Mar, pero aseguraron que no lograron que se iniciara ninguna actuación. “Nos dijeron que no podían rastrear el número, que no se podía hacer nada y que esto no era Estados Unidos”, relató uno de los afectados, quien además denunció que los policías “se nos rieron en la cara y no nos tomaron la denuncia”.
La familia sostiene que contaba con comprobantes de pago, el nombre del receptor del dinero y perfiles en redes sociales que coincidían con la persona que envió la foto desde la celda. Sin embargo, afirman que no recibieron respuestas ni medidas concretas por parte de las autoridades.
El caso expone una modalidad de estafa que se repite en distintos puntos turísticos del país y que, en este episodio, dejó al descubierto la impunidad con la que operan algunos delincuentes, incluso desde lugares de detención.