Redacción EL ARGENTINO
En el marco del Día de la Armada Argentina, el almirante Juan Carlos Romay publicó una columna con fuertes advertencias sobre la situación naval del país. Sin mencionar directamente al gobierno de Javier Milei, el jefe de la fuerza reclamó “inversión previsible y sostenida” y alertó sobre los riesgos que genera la discontinuidad presupuestaria en defensa.
Las declaraciones se producen días después de que trascendieran recortes en partidas destinadas a alimentos y servicios básicos para las Fuerzas Armadas. Romay subrayó que “las Armadas son muy sensibles a la discontinuidad presupuestaria” y ejemplificó: “Un buque sin mantenimiento pierde disponibilidad. Un sistema de armas sin actualización queda obsoleto. Un stock crítico sin reposición deja a la Fuerza sin respuesta”.
En otro tramo, remarcó que la preparación para escenarios complejos exige estabilidad y planificación de largo plazo, y que la política naval no puede depender de vaivenes partidarios ni de urgencias fiscales de corto plazo. Sus definiciones fueron interpretadas como una crítica indirecta a la lógica de ajuste fiscal aplicada por el Ejecutivo.
El jefe naval también insistió en la necesidad de reforzar la presencia argentina en el Atlántico Sur y alertó sobre la pérdida de capacidades para controlar espacios estratégicos. “Hoy debemos pasar de la vigilancia al conocimiento del entorno marítimo”, señaló, aunque aclaró que “ninguna arquitectura de información reemplaza una premisa básica: el mar se controla estando en el mar”.
Romay vinculó el deterioro de capacidades con el escenario internacional actual y mencionó conflictos en el Golfo Pérsico y el Mar Rojo para advertir sobre la importancia geopolítica de las rutas marítimas y la seguridad energética. “La seguridad marítima es un bien público que demanda políticas de Estado sostenidas”, escribió.
Sobre el final de su columna, enumeró las condiciones necesarias para sostener una estrategia marítima: “medios, aptitudes, autoridad, marco legal y voluntad política”. Y reclamó acciones de gobierno perdurables para garantizar un poder naval con capacidades adecuadas para la defensa nacional.
En el Día de la Armada, sus palabras resonaron como un llamado a la reflexión sobre el rol estratégico de la fuerza y la necesidad de inversión para sostener la soberanía marítima argentina.