Redacción EL ARGENTINO
El mes de enero cerró sin cambios en la tendencia pluvial y con jornadas de calor extremo que profundizaron el déficit hídrico. Según el informe elaborado por la Bolsa de Cereales de Entre Ríos (BolsaCer), la provincia enfrenta un panorama crítico en materia de reservas de agua en el suelo, con impacto directo sobre la soja de primera y con un mercado de granos que muestra señales de inestabilidad.
Estado de las reservas al 4 de febrero
El documento señala que la circulación de aire, la escasa llegada de masas tropicales y el posicionamiento indebido del anticiclón sobre el continente generaron un “combo muy perjudicial” para toda la franja este del país. El balance hídrico calculado en base a la evaporación estadística y las lluvias de los últimos treinta días muestra que ya no hay disponibilidad de reservas para escapar a la sequía.
En Entre Ríos, el corazón de la zona núcleo se encuentra en situación crítica. Algunas mejoras aisladas se registraron en sectores de Córdoba, norte de La Pampa y noroeste de Buenos Aires, pero no alcanzaron al territorio entrerriano. El norte provincial conserva algo más de humedad, lo que permite avanzar con la cosecha de maíz en lotes que ya habían cerrado ciclo. Sin embargo, los pronósticos no anticipan lluvias significativas en el corto plazo: recién hacia la próxima semana podrían reaparecer precipitaciones.
Condición de la soja de primera
La soja de primera, con una superficie estimada en 400.000 hectáreas, atraviesa un momento delicado. El cultivo se encuentra entre R1 (inicio de floración) y R3 (formación de vainas), pero la falta de agua y las altas temperaturas deterioraron su condición.
El informe detalla que a nivel provincial el estado se distribuye en:
• Muy buena: 39 %
• Buena: 12 %
• Regular: 38 %
• Mala: 11 %
La suma de las categorías Muy Buena y Buena cayó a 51 %, cuando el 15 de enero alcanzaba el 93 %. El sector sureste es el más afectado, con apenas 33 % en las categorías superiores. Los síntomas son claros: lotes sin cierre de surco, escaso desarrollo vegetativo, pérdida de hojas en el tercio inferior y aborto de flores y vainas.
En lo sanitario, se reportó presencia de trips, arañuelas y chinches, con controles ajustados a las condiciones ambientales. Comparado con los registros del SIBER de los últimos seis años, febrero de 2026 se ubica como la segunda peor campaña en términos de condición del cultivo. El promedio del último lustro es del 72 %, lo que marca una diferencia de 21 puntos.
Comercialización de granos en enero
El informe también analiza la actividad comercial. Durante enero se operaron en Entre Ríos 530.728 toneladas, con clara hegemonía de los cereales (88 % de las operaciones). El maíz lideró con 306.669 toneladas, mostrando un crecimiento intermensual del 70 %. El trigo alcanzó 181.601 toneladas, aunque con una caída del 16 % respecto a diciembre. La soja, en tanto, mantuvo un perfil marginal con 62.458 toneladas.
En cuanto a precios, según datos de SIO Granos:
• Soja: $484.000 por tonelada (con caída del 5 % hacia fin de mes).
• Maíz: $280.000 promedio, con retroceso desde un máximo de $293.000 a $272.745.
• Trigo: $249.000 promedio, con relativa estabilidad y cierre en $258.390.
El mercado estuvo marcado por la volatilidad del tipo de cambio. La baja del dólar, que retrocedió de $1.475 a la zona de $1.430 y luego se recuperó a $1.445, arrastró las cotizaciones en pesos.
El informe de la Bolsa de Cereales de Entre Ríos expone un inicio de año complejo: reservas hídricas agotadas, soja en deterioro y un mercado de granos condicionado por la inestabilidad cambiaria. La necesidad de lluvias es perentoria para revertir el escenario y evitar que la campaña 2025/26 se convierta en una de las más críticas de los últimos años.