Redacción EL ARGENTINO
La edición 2026 de los Corsos Matecito comenzó con polémica. Dos de las organizaciones históricamente involucradas en la venta de espuma, Proteccionistas Voluntarios Independientes (Provoín) y la Asociación Patitas Gualeguaychú, anunciaron su retiro tras denunciar irregularidades y actitudes prepotentes por parte de funcionarios municipales.
En diálogo con EL ARGENTINO, María Luisa Antúnez, referente de Provoín, confirmó la decisión y se refirió al comunicado que emitió la ONG en sus redes sociales.
El comunicado de Provoín
El comunicado informó a la comunidad la decisión de retirarse de la venta de espuma, actividad que venían realizando desde hace más de cinco años. La organización explicó que la medida responde a un manejo “arbitrario, poco claro, prepotente e irresponsable” del Municipio, que modificó reglas claras ya establecidas.
“Las ONGs cumplimos en tiempo y forma, de manera voluntaria, poniendo esfuerzo y recursos propios, resignando descanso y vida familiar, con lo solicitado por la Municipalidad”, señalaron en el comunicado ya que hasta el 12 de diciembre fue la fecha límite para organizar la participación de las instituciones en la venta de espuma.
La crítica principal se centró en la decisión municipal de imponer la incorporación de una quinta organización sin diálogo ni documentación que respaldara su inscripción previa. “No hubo registros ni documentación: solo debíamos creer en la palabra de funcionarios que ya han fallado en el pasado cercano”, expresaron. Ante los planteos, la respuesta oficial fue que “el corso se haría con o sin nosotros”.
Finalmente, María Luisa Antúnez, informó que dos de las cuatro ONG decidieron retirarse: “No vamos a legitimar manejos poco claros ni a prestarnos a ser parte de decisiones arbitrarias que desvalorizan nuestro trabajo y nuestra ética”. La organización aclaró que seguirá trabajando por la salud de la comunidad y de los animales, pero “no desde el atropello, la falta de respeto ni la imposición”.
Cómo se desarrollaron los hechos
Romina Sequin, referente de la ONG Patitas, relató a EL ARGENTINO cómo se desarrollaron los hechos que llevaron a la decisión de retirarse. Según explicó, la inscripción estaba cerrada desde el 12 de diciembre y las cuatro organizaciones que venían trabajando en ediciones anteriores ya habían sido convocadas.
“Una semana antes de que arrancaran los corsos nos citan a las ONGs anotadas. En esa reunión estaban dos coordinadores del municipio y luego llegó también Juan Olano, el Secretario de Desarrollo Humano Municipal. Básicamente se explicó que se iba a trabajar como en años anteriores, con las cuatro organizaciones que ya habíamos participado”, dijo Sequin.
La referente detalló que incluso se había armado un grupo de WhatsApp con la coordinadora municipal y las ONGs, y que el sábado previo se reunieron para definir precio de venta, condiciones de entrega, fletes y cantidad de voluntarios necesarios. “Avanzamos cada ONG en lo que debíamos organizar, conseguir dónde dejar la espuma sobrante, buscar gente, todo lo que hacía falta”, comentó.
Sin embargo, el martes por la tarde llegó la sorpresa: “En el grupo nos avisan que el secretario Olano informaba de una ONG que no estaba pudiendo participar y que tenía derecho a hacerlo. Eso no podía comunicarse de esa manera, debía plantearse personalmente”, señaló Sequín.
La situación se volvió confusa y, según versiones de otras organizaciones, Olano habría sugerido que “inventáramos” algún motivo para impedir la incorporación. “Cuando nos comentan esto en el grupo, no resultó tan claro”, manifestó Romina a EL ARGENTINO.
Finalmente, el jueves por la noche Patitas y Provoin avisaron al grupo que se retiraban, y el viernes Patitas presentó una nota formal para dejar constancia dirigida al director de Cultura, Luis Castillo, quien luego se comunicó con integrantes de Patitas para justificar su ausencia en las reuniones.
“La verdad que estamos apenadas porque necesitábamos esa plata para trabajar este año. No es que cubrimos todo el año, pero en algunos casos se nos va medio millón de pesos, como con el último galguito que estuvimos salvando. Para nosotros los valores todavía valen. No podemos poner en juego nuestra credibilidad de 25 años”, expresó María Luisa Antunez.
“Nosotros no generamos el problema, solo explicamos por qué no queremos ser parte este año. Quizás el año que viene se presenten con mayor claridad, pero ahora no podemos legitimar manejos improvisados”, concluyó Romina Sequín en diálogo con EL ARGENTINO.
Ambas entidades remarcaron que seguirán trabajando en sus causas, pero no bajo condiciones que desvaloricen su esfuerzo y ética. La edición 2026 de los Corsos Matecito quedará así marcada por la ausencia de dos referentes históricos y por un reclamo que exige mayor respeto y claridad en la relación entre el Estado y las organizaciones de la sociedad civil.