Redacción EL ARGENTINO
La seguridad en Gualeguaychú atraviesa un momento complejo: vecinos denuncian robos y falta de patrullaje en distintos barrios, mientras la ciudad intenta reforzar sus políticas con planes participativos y guías de acción comunitaria. Por ejemplo, en diciembre de 2024, el Honorable Concejo Deliberante presentó oficialmente la Guía Procedimental del Consejo de Seguridad Ciudadana, elaborada junto a vecinos e instituciones.
Su objetivo es el de buscar la recuperación de la presencia del Estado en los barrios, respondiendo a la demanda creciente de los vecinos que sienten que la ciudad se ha vuelto más insegura en los últimos tiempos.
Sin embargo, los testimonios del Barrio 200 Viviendas demuestran que la inseguridad sigue golpeado con fuerza. Los relatos de los vecinos muestran un panorama alarmante: robos a cualquier hora del día, presencia de personas sospechosas y una marcada falta de patrullaje policial. La comunidad se siente desprotegida y reclama respuestas urgentes.
Un barrio bajo acecho
Los testimonios recogidos por EL ARGENTINO reflejan una situación que se repite en distintas cuadras del barrio. Los vecinos aseguran que los delincuentes circulan libremente, observan las casas y esperan el momento oportuno para ingresar. “Está siendo tierra de nadie”, afirmó Vanesa, vecina que relató cómo presenció un intento de robo en una panadería mientras el local era atendido por un menor miembro de la familia.
La misma vecina recordó que hace dos meses sufrió la destrucción de su camioneta y que en su cuadra ya se registraron múltiples robos: bicicletas, ropa tendida y dinero en efectivo. “Antes no pasaba esto”, afirmó a EL ARGENTINO.
Vanesa hizo referencia a robos de garrafas: “Te saltan lo tapiales y se llevan lo que encuentran, varias casas se han quedado sin garrafas, y no es mucho, pero comprar una garrafa hoy, te sale una fortuna”.
Robos a plena luz del día
La inseguridad no se limita a la noche. Según los relatos, los delincuentes actúan incluso en horarios de la tarde, aprovechando el calor y la distracción de los vecinos. Liliana contó que un hombre intentó ingresar a la casa de su vecina a las cuatro de la tarde. “El tipo anda todos los días en el barrio, a cualquier hora. Se mete aunque vos estés en tu casa”, dijo a EL ARGENTINO.
El relato incluye la reacción de los perros y de un niño que advirtió la situación y dio aviso a su familia. “Todo lo que vos dejás en el portal de tu casa, te lo manotea. Y si tenés rejas y ve la casa tranquila manotea y tantea la puerta para ver si puede entrar”, agregó la vecina, describiendo la modalidad de robo que se repite en la zona.
La ausencia policial
La falta de presencia policial es otro de los puntos críticos señalados por los vecinos. Inés, otra residente del barrio, denunció que le robaron su bicicleta en noviembre: “La bicicleta me la robaron a plena luz del día, fue un segundo, porque yo iba saliendo, la deje en la vereda para cerrar la puerta y ahí paso y se la llevó. Yo lo vi y sé quién es”. Pese a haber realizado la denuncia, nunca recibió novedades ni del delincuente que es conocido en el barrio ni de la bicicleta.
En relación a la presencia policial, la vecina fue categórica: “El patrullero casi no anda y es lamentable que no se circule como se circulaba antes. Antes teníamos más presencia policial, se veía el patrullero. Pero en estos momentos, en este último tiempo, no hay presencia policial.”, afirmó a EL ARGENTINO.
Si bien destacó que la respuesta inmediata se da cuando los vecinos llaman al grupo de seguridad de WhatsApp, la ausencia de patrullajes regulares genera un clima de vulnerabilidad permanente. “No hay presencia policial en el último tiempo”, remarcó.
Reclamo vecinal
Los habitantes de 200 Viviendas coinciden en que la situación se ha agravado en los últimos meses. Los robos se multiplican y la sensación de inseguridad crece. La comunidad reclama mayor presencia policial y medidas concretas para frenar los delitos.
“Hace más de dos meses que estamos muy desprotegidos”, insistió Vanesa. “El tipo que intento robar la panadería anda todos los días en el barrio”, reforzó Liliana. “Estamos olvidados de la policía”, subrayó Inés.
Los testimonios son claros: el barrio se siente abandonado y exige que las autoridades actúen antes de que la inseguridad termine por instalarse como una rutina cotidiana.